Protección de la maternidad

Licencia de maternidad: Los medios de subsistencia de las mujeres versus las responsabilidades familiares en Ruanda

La mayoría de las mujeres tiene que elegir entre el trabajo y las responsabilidades familiares. Es aquí que el Convenio de la OIT sobre la protección de la maternidad interviene.

Reportaje | 22 de octubre de 2014
KIGALI (OIT Noticias) – En un centro de atención médica en Kigali, la capital de Ruanda, el bebé de Kanyange (su verdadero nombre ha sido modificado) llora sin parar mientras esperan que un doctor los atienda. “Mi hijo ha estado así durante los últimos dos días. Comenzó cuando regresé al trabajo después que se vencieron mis seis semanas de licencia de maternidad.”

Las indicaciones del médico preocuparon aún más a la joven madre de 35 años, a quien le dijeron que debía tomar más tiempo para amamantar a su hijo. A cargo de los asuntos sociales en la administración local, Kanyange acababa de regresar al trabajo después de seis semanas de licencia de maternidad porque temía perder el 80 por ciento de su salario.

La ley laboral vigente en Ruanda, adoptada en 2009, establece que una madre tiene derecho a una licencia de maternidad de 12 semanas. Las primeras seis semanas son automáticas, con la totalidad de su salario. Si una madre prorroga su licencia por otras seis semanas, recibe sólo el 20 por ciento de su sueldo. El empleador cubre la totalidad del costo de las prestaciones económicas de la licencia de maternidad.

Jowe Kabibi Kacyira, quien trabaja para la Central de Sindicatos de Trabajadores de Ruanda (CESTRAR), observó: “La mayoría de las madres deciden regresar al trabajo después de las primeras seis semanas porque temen perder 80 por ciento de sus salarios, su fuente principal de ingreso.” Según Kacyira, algunas mujeres regresan al trabajo antes de haberse recuperado físicamente.

En algunas comunidades, las mujeres permanecen en el hogar conforme a las costumbres culturales muy arraigadas, mientras que los hombres siguen siendo el principal sustento de la familia. Sin embargo, esto está cambiando y hoy día muchas mujeres ruandesas van a trabajar. El cuarto Censo de población y vivienda de Ruanda, realizado en 2012, sitúa oficialmente la población en edad de trabajar de Ruanda (mayores de 16 años) en 5,85 millones de personas. De ellas, 3,13 millones (53,5 por ciento) son mujeres. Las mujeres ruandesas son las más afectadas por el desempleo, con una tasa de 4 por ciento en comparación con 2,8 por ciento de los hombres.

Luchar contra la discriminación


En Ruanda, los sindicatos ejercen presión para que el Gobierno adopte medidas que permitan que el número creciente de mujeres trabajadoras compita con los hombres en el mercado laboral sin discriminación basada en las responsabilidades familiares. Algunos piensan que la ratificación del Convenio de la OIT sobre la protección de la maternidad, 2000 (núm. 183) sería una decisión acertada en un país donde el Parlamento está dominado por las mujeres, quienes ocupan 64 por ciento de los escaños.

“Estamos enfrentando problemas relacionados con la no ratificación de ese Convenio (Convenio núm. 183)”, declaró Dominique Bicamumpaka, presidente del Congreso de trabajo y de la fraternidad de los trabajadores (COTRAF). “Hemos registrado casos en que las madres pierden sus empleos durante su ausencia, bien sea debido a la licencia por maternidad o el embarazo.”

El Convenio núm. 183 de la OIT prevé 14 semanas de licencia de maternidad remunerada. Previene la exposición de una mujer embarazada o en período de lactancia a trabajos que pueden ser perjudiciales para su salud o la del niño. El Convenio estipula además la protección de la discriminación por motivos relacionados con la maternidad y prohíbe el despido de una mujer durante el embarazo o la licencia de maternidad.

Consideraciones relacionadas con la ratificación


En su informe “La maternidad y la paternidad en el trabajo: Legislación y práctica en el mundo” publicado en mayo 2014, el Servicio de Género, Igualdad y Diversidad de la OIT indica que alrededor de 830 millones de mujeres en el mundo no se benefician de una protección adecuada de la maternidad. Casi 80 por ciento de estas trabajadoras se encuentran en África y Asia. Hasta el momento, Mali, Marruecos, Burkina Faso son los únicos países africanos que han ratificado el Convenio núm. 183 (C183).

Hasta la fecha, Ruanda ha ratificado 28 convenios internacionales del trabajo y, según Paul Ruzindana, asesor legal del Ministerio de Servios Públicos y Trabajo, el proceso de ratificación de los convenios se basa en la capacidad del país para implementarlos.

“Tenemos que considerar si disponemos de las infraestructuras y los medios que nos permitan implementar un convenio. No serviría de nada ratificar un convenio y luego no implementarlo”, explicó Ruzindana. “Actualmente, en Ruanda hay un debate en curso para buscar la manera de instituir un seguro de maternidad que podría ser una opción útil para los sindicatos y las mujeres.”

La OIT presta asistencia al Gobierno de Ruanda en sus esfuerzos para establecer un seguro de maternidad, que permita garantizar el pago de prestaciones económicas adecuadas a través de la seguridad social durante al menos las 12 ó 14 semanas, en conformidad con el C183. Esto sustituiría el sistema en vigor en el cual la responsabilidad está a cargo del empleador.

“Esto es esencial para proteger a las mujeres contra la discriminación y permitirles disfrutar plenamente de la licencia de maternidad que es fundamental para la salud materna e infantil y para la seguridad de los ingresos de la familia”, declaró especialista en protección de la maternidad y conciliación entre la vida familiar y profesional del Servicio de género, igualdad y diversidad de la OIT.

Guebray Berhane, responsable de la comunicación y de la información pública de la Oficina de la OIT para África, señaló que el Convenio núm. 183 es a la vez exigente y gratificante. “Lo que sostiene el Convenio es que existe la necesidad de una comprensión común para discutir y negociar.”

“Es por este motivo que consideramos que la protección de la maternidad es más una inversión que un costo, no sólo para los empleadores, no sólo para los trabajadores, no sólo para el gobierno, sino para todo el país”, afirmó Guebray Berhane, el funcionario de la OIT con base en Addis Abeba.


Este artículo obtuvo el Premio “Medios para los derechos laborales en Ruanda” otorgado por el Centro Internacional de Formación de Turín y cofinanciado por la Unión Europea.