Cooperativas

Egipto: Sembrando las semillas de una revolución agrícola

La agricultura será decisiva para el futuro crecimiento económico de Egipto, afirma la OIT, pero sólo si se reforman las leyes que regulan las cooperativas agrícolas.

Reportaje | 7 de febrero de 2013
GINEBRA (OIT Noticias) – Mientras que las repercusiones políticas de la revolución de 2011 siguen resonando a través de Egipto, muchos de los agricultores del país aspiran a que los cambios positivos lleguen al sector agrícola.

Agricultores como Mohamed Farghaly y Ahmed El Komy, de la aldea Rafaa Al Tahtawy en el Alto Egipto, esperan una reforma de la ley – con la ayuda de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) – de modo que sus empresas puedan ser más rentables.

Esto podría impulsar la economía del país, puesto que la agricultura constituye la principal contribución al PIB de Egipto, a pesar de que menos de 4 por ciento del territorio es cultivable.

El control del gobierno y la burocracia son excesivos. No tenemos el pleno control de nuestras finanzas."
Farghaly, que tiene una pequeña plantación que produce granadas, maíz y manzanas, pertenece a una de las 7.000 cooperativas de Egipto, que están bajo un control estricto del gobierno y que cuentan con un total de 5 millones de miembros.

El Komy, otro cultivador a pequeña escala, dirige la cooperativa, que presta servicio a alrededor de 300 socios.

“El control del gobierno y la burocracia son excesivos. No tenemos el pleno control de nuestras finanzas. Nos gustaría que una persona de la cooperativa nos representase en el gobierno local (del estado)”, dijo El Komy.

La cooperativa permite que los agricultores a pequeña escala intercambien y administren los recursos, la infraestructura y los servicios, como el equipo de riego y el suministro de fertilizantes y de energía.

“Todos en la aldea son miembros de la cooperativa. Los agricultores la necesitan porque los apoya, por ejemplo, para obtener mejores precios de los fertilizantes y gestionar y mantener el sistema de riego”.

Mejorar la productividad


La cooperativa es una de las diversas organizaciones en el Alto Egipto cuyos miembros se han beneficiado de SALASEL, un programa que involucra a la OIT, el PNUD, la ONUDI, ONU Mujeres y el Gobierno egipcio.

Farghaly, de 55 años, dijo que comenzó a cultivar a la edad de 5 años en la tierra de su padre, pero que antes de recibir orientación por parte de SALASEL, la productividad era baja y los canales de comercialización muy limitados.

La calidad y la cantidad de los alimentos que produzco se han triplicado gracias a las nuevas técnicas que aprendí."
“La calidad y la cantidad de los alimentos que produzco se han triplicado gracias a las nuevas técnicas que aprendí y al uso de fertilizantes y pesticidas. Además, antes dependía de los comerciantes para vender mis productos, pero ellos controlan los precios. SALASEL nos ha ayudado a alcanzar mercados de exportación más amplios”.

El proyecto de SALASEL finalizará en junio de este año y la OIT está analizando cómo las cooperativa de agricultores pueden ser más eficaces y sostenibles, en especial, en el contexto de la revolución.

La reforma legislativa


Dieciocho millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza en Egipto, la mayoría en las zonas agrícolas. El experto de la OIT, Huseyin Polat, sostiene que la agricultura proporciona ingresos y empleo esenciales para las personas de las zonas rurales, lo cual puede contribuir a reducir la pobreza.

Sin embargo, el potencial del sector agrícola está obstaculizado por las leyes que reglamentan el movimiento cooperativo.

“Después de la revolución, SALASEL intentó reunir a los agricultores para fortalecer las cooperativas en el marco del nuevo sistema. Existe la necesidad de una reforma, a fin de que las cooperativas sean controladas por sus miembros en vez de ser una instancia del gobierno”, explicó Polat.

La legislación actual prohíbe que las cooperativas se establezcan o participen en las empresas. No pueden importar o exportar los productos agrícolas directamente o instituir fondos para financiar los procesos de producción. Además, la mayoría de las cooperativas tiene estructuras institucionales débiles debido a deficiencias en su administración.

Existe un potencial enorme para que las cooperativas creen muchos más empleos."
En Enero, la OIT llevó a cabo un taller en El Cairo con representantes del gobierno, de las cooperativas de agricultores y otros actores interesados en el fortalecimiento de las cooperativas.

Polat también recorrió el Alto Egipto a fin de explorar los puntos de vista de los sindicatos, los colectivos de agricultores y los funcionarios del gobierno, incluyendo a Saber Abd El Fatah, Subsecretario del Ministerio de la Agricultura y de recuperación del territorio. Saber Abd El Fatah estuvo de acuerdo en que la legislación sobre cooperativas necesita ser enmendada, pero agregó que el apoyo de los donantes y la formación son factores fundamentales.

“El cambio real tendrá lugar si ofrecemos a las cooperativas existentes la formación necesaria para administrar mejor sus organizaciones como entidades privadas (con fines de lucro) que desempeñan una función al establecer vínculos entre los pequeños agricultores y los mercados más avanzados. Las organizaciones donantes deberían comenzar a colaborar de manera más eficaz al ofrecer programas que comprendan financiamiento y formación para ayudar a las cooperativas en todos los niveles”.

La nueva constitución de Egipto contiene un compromiso para apoyar el sistema cooperativo. Es la ocasión ideal para impulsar los cambios en la legislación y las reformas dentro de las cooperativas, afirmó Polat.

“Existe un potencial enorme para que las cooperativas creen muchos más empleos, para reducir la migración de las personas y ayudarlas a encontrar trabajo en las zonas rurales”.