Seguridad Laboral

Convertir basura informática en empleos

Grandes cantidades de residuos electrónicos acaban en países en desarrollo, donde los métodos de reciclado a menudo son nocivos. Trasladar las operaciones informales de estos “e-residuos” al sector formal permitiría generar procesos más seguros, según un estudio de la OIT.

Reportaje | 18 de enero de 2013

GINEBRA (OIT Noticias) – Actualmente hay pocas oportunidades de trabajo en la desolada ciudad de Fronteras, situada en México. Es por eso que las llamadas “chicas bravas” han decidido tomar cartas en el asunto y convertir la basura informática en un negocio exitoso.

El trabajo cooperativo que realizan cerca de la frontera de Estados Unidos es considerado como un ejemplo de determinación y responsabilidad ambiental. Estas mujeres reciclan los residuos electrónicos que ya no sirven, también llamados “e –residuos”.

Cuando emprendieron este trabajo en el año 2006, los miembros de la cooperativa trabajaban sin electricidad y tuvieron que luchar tenazmente contra el gobierno para obtener los permisos, ganándose así sobrenombre de “chicas bravas.”

Hoy en día, la planta de “Retroworks de México” cuenta con una red Wi–Fi, un moderno compresor de aire así como herramientas neumáticas. Las ocho mujeres y dos hombres que trabajan en la planta aceptan cualquier aparato eléctrico. Los trabajadores reparan o desarman los aparatos para separar los materiales, tales como plástico, cobre, tornillos y sistemas de circuitos, que luego venden.

Las piezas que contienen materiales peligrosos son enviadas a procesadores especiales. Los miembros de la cooperativa se enorgullecen de su manejo responsable y racional de los desechos electrónicos.

Cuando empezaron con “American Retroworks”, una compañía aliada a la cooperativa mexicana, destinada al justo tratamiento de reciclaje, algunos de los miembros viajaron a las instalaciones de dicha compañía en Vermont, con el fin de ser capacitados.

“Todas usan ropa especializada, antiparras, guantes y máscaras para el rostro cada vez que trabajamos”, afirmó Roberto Valenzuela, un activista de la comunidad, quién ha ayudado a que el proyecto tome vuelo. “Hemos procedido a tomar exámenes de sangre para verificar cualquier tipo de contaminación en los trabajadores”, acotó Valenzuela a OIT Noticias.

El hecho de que los miembros de la cooperativa aprendan a manejar de manera segura los residuos contrasta con lo que sucede con muchos sitios de e-residuos en los países en desarrollo, donde los métodos de crudo reciclaje a menudo ponen en peligro la salud de los trabajadores, los vecinos y el medio ambiente.

Gran parte de los e-residuos terminan en el mundo en desarrollo

Según un estudio de la OIT, titulado: “The global impact e-waste”, dado que el manejo de los e-residuos representa un gasto significativo, la mayoría de la basura electrónica que se produce en el mundo va directo a los países menos desarrollados, donde su proceso y reciclamiento, es tratado de forma irregular, lo que representa un costo más bajo, pero más daños ambientales.

Los trabajadores son expuestos a sustancias como el mercurio, cianuro y dióxidos, lo que afectaría de gran manera la salud de éstos, presentando eventualmente síntomas como problemas respiratorios, asfixia, neumonía, tumores, problemas neurosiquiátricos, convulsiones e inclusive la muerte.

“Prohibir el envió de e-residuos a los países en desarrollo no es la solución del problema, ya que esta industria representa una oportunidad de trabajo para miles de personas que viven en la pobreza”, dijo David Seligson, un experto de la OIT en materia del tratamiento de e-residuos.

“No olvidemos que los países en desarrollo ya generan una gran cantidad de e-residuos. Lo que realmente se necesita es transformar la forma irregular en la que se recicla este tipo de desperdicios e integrar dichas formas al sector formal, para que así se les provea de métodos y condiciones de trabajo que mejoren su manera de tratar esta materia”.

Las regulaciones respecto a este tema tan significativo, son necesarias. Así mismo, para que este sector se convierta cada vez más en algo seguro y productivo, es importante que no se den incentivos financieros que apoyen las formas irregulares y destructivas de este tipo de reciclaje.

Crear asociaciones, pequeños negocios o compañías puede significar también un gran avance, ya que esto permitiría un registro formal y certificado de las respectivas organizaciones dedicadas al reciclaje electrónico.

Para los miembros de Retroworks de México, la creación de esta cooperativa ha significado un cambio de vida. “Anteriormente estaba esperando nada más que me hicieran pedidos de comida, de tamales, pero esto no ponía comida en mi mesa todos los días. Esos días ya acabaron, ahora tengo un trabajo seguro. Sé que voy a recibir dinero cada fin de semana”, contó la trabajadora y miembro de la cooperativa, Virginia Ponce, en una entrevista telefónica.

Ponce señalo que quisiera ver a la empresa expandirse. “Esperamos crecer, esperamos generar más trabajo”.

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