Trabajadores migrantes

Combatir el trabajo forzoso con la educación

Las mujeres nepalesas que migran como trabajadoras domésticas con frecuencia corren el riesgo de ser víctimas de la trata de seres humanos. Algunos conocimientos pueden contribuir en gran medida a reducir su vulnerabilidad.

Reportaje | 4 de enero de 2013
KATHMANDU (OIT Noticias) – Cada día tantas como 1.500 personas migran desde Nepal con la esperanza de una vida mejor para sí mismos y sus familias. Pero muchos son víctimas de empleadores, de contratistas o hasta de miembros de la familia sin escrúpulos, y terminan en trabajo forzoso.

La economía de Nepal depende en gran medida de las remesas – las cuales representan una cuarta parte del PIB – mientras que la pobreza y la inestabilidad inducen a muchas mujeres y niñas a viajar al exterior para buscar empleo como trabajadoras domésticas. La falta de información sobre los riesgos asociados las hace muy vulnerables.

La pobreza y el desempleo están obligando a las personas a buscar mejores oportunidades en el exterior."

“La pobreza y el desempleo están obligando a las personas a buscar mejores oportunidades en el exterior sin tener en cuenta el peligro de la trata de seres humanos”, declaró recientemente el Primer Ministro Baburam Bhattarai.


La necesidad de conocimientos...


La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cree que el conocimiento puede desempeñar un papel importante para ayudar a los migrantes a permanecer a salvo.

“A fin de prevenir que estas mujeres y niñas caigan en la trampa de la trata y el trabajo forzoso, es indispensable llegar hasta esos grupos vulnerables a través de programas educativos y de sensibilización”, explicó Bina Thapa de la OIT en Kathmandu.

En 2012, la OIT organizó una serie de talleres de orientación, como parte de un proyecto piloto patrocinado por el Reino Unido dirigido a reducir la vulnerabilidad de las mujeres y niñas que migran como trabajadoras domésticas.

El proyecto aspiraba a concienciar sobre los peligros que enfrentan los trabajadores migrantes, incluyendo la amenaza cada vez mayor del trabajo forzoso. Los participantes también adquirieron conocimientos sobre las medidas preventivas para una migración segura y sobre las leyes que protegen los derechos de los trabajadores domésticos.

… y planificación financiera


Uno de los temas discutidos fue la necesidad de planificación financiera, incluyendo la importancia para los migrantes de ahorrar cierta cantidad de dinero para sí mismos – aún cuando envíen remesas a sus familias – a fin de mantener un cierto grado de independencia financiera, por ejemplo, al establecer un negocio por cuenta propia.

Los talleres, dirigidos por Pourakhi, una ONG de Nepal instituida por trabajadoras migrantes de regreso. Se llevaron a cabo en el distrito Sunsari, cerca de la frontera con India, la cual es conocida por sus altos niveles de trata de seres humanos.
El Gobierno ha organizado cursos de orientación para los potenciales migrantes, pero sólo para un número limitado de participantes. Debido a que los cursos se realizaron en Kathmandu, sólo quienes viven en la capital o tienen familiares disponibles a recibirlos podían asistir.

Lejos de la administración central en Kathmandu, las mujeres y niñas vulnerables en distritos como Sunsari no se benefician de los esfuerzos del Gobierno dirigidos a promover una migración segura.

En uno de los talleres, Geeta Gautam contó cómo su esposo la había obligado a ir al exterior para emplearse como trabajadora doméstica, cómo había sido estuprada por su empleador, y más tarde echada de su casa por sus suegros después de haber dado a luz a su regreso.

Las mujeres jóvenes con frecuencia migran para escapar de la violencia doméstica, la pobreza o el malestar social, y terminan cayendo en la trampa del trabajo forzoso y la trata.

Pourakhi, que además transmite programas de radio semanales dirigidos a ayudar a los futuros migrantes a prepararse a enfrentar los futuros desafíos, instó al Gobierno para que garantice que los migrantes estén adecuadamente formados y educados antes de que viajen al exterior a trabajar.

El trabajo forzoso es un flagelo mundial, con cerca de 21 millones de personas atrapadas en empleos que les han sido impuestos por medio de la coacción o el engaño y que no pueden abandonar. Más de la mitad de ellas – 11,7 millones – provienen de la región de Asia-Pacífico, de acuerdo con la Estimación Mundial sobre el Trabajo Forzoso 2012 de la OIT. De estas personas, 4 millones están en Bangladesh, India y Nepal.