El alto desempleo y las crecientes desigualdades alimentan las tensiones sociales en el mundo

Más de la mitad de los 106 países analizados por la OIT enfrentan un riesgo cada vez mayor de tensión social y descontento, según el nuevo “Informe sobre el Trabajo en el Mundo 2012” publicado por el Instituto Internacional de Estudios Laborales (IIEL), el departamento de investigación de la OIT. A continuación, una entrevista con el Director del IIEL, Raymond Torres.

Noticia | 27 de abril de 2012

P: ¿Qué dice el nuevo informe de la OIT en cuanto al nivel de confianza de las personas en la economía?

R: Casi cinco años después del colapso financiero y económico mundial, nuestro informe muestra que el riesgo de tensiones sociales ha aumentado en la mayoría de países analizados. Esto no es sorprendente dado que los empleos de buena calidad siguen escaseando y la desigualdad en términos de ingresos está aumentando. Cada vez existe una mayor sensación de que las personas más afectadas por la crisis no están recibiendo la atención política necesaria.

P: ¿Cuán importante es el riesgo de tensión social en la actualidad?

R: De los 106 países para los cuales tenemos datos, el 54 por ciento presenta un aumento en la escala del riesgo de tensión social en 2011 comparado con 2010. Las dos regiones con el riesgo más alto son África Subsahariana, y Oriente Medio y África del Norte. Sin embargo, también se constataron importantes aumentos en las economías avanzadas y en Europa Central y Oriental. Por otra parte, América Latina y algunos países de Asia experimentaron una disminución de la tensión social en este período.

Change in the risk of social unrest between 2010 and 2011 (scale of 0 to 1)
Fig 1.14 - Source: IILS estimates based on Gallup World Poll Data, 2012

P: ¿Cómo explica que América Latina y algunas regiones de Asia arrojan mejores resultados que otras regiones?

R: El informe del año pasado mostró que las personas consideran que el empleo y los ingresos son mucho más importantes que el crecimiento económico. Estas dos regiones se han desempeñado relativamente bien en términos de creación de empleo y de reducción de la desigualdad de ingresos, si bien persisten preocupaciones en torno a la pobreza y al alto porcentaje de empleo informal en China, India y gran parte de América Latina. En las economías avanzadas, la situación es muy diversa. Las tasas de desempleo siguen siendo altas en la mayoría de los países y la desigualdad de ingresos ha aumentado en más de la mitad de los casos.

P: ¿Otro criterio medido por el índice de tensión social es la confianza en los gobiernos? ¿Qué nos revela?

R: Consideramos que es un criterio importante de medir, ya que una menor confianza en los gobiernos puede ser un indicador de la insatisfacción de la gente frente a las respuestas de los gobiernos a la crisis. En 2011, el 54 por ciento de los países analizados registró una disminución de la confianza en sus gobiernos nacionales en comparación con 2010. No es sorprendente constatar bajos niveles de confianza en algunos países árabes. Esto puede ser visto como consecuencia de la reciente lucha por la democracia. En las economías avanzadas, en especial en Europa, también se ha constatado un deterioro de la confianza hacia los gobiernos nacionales. Por otra parte, registramos un incremento de la confianza en América Latina y el Caribe, Asia Oriental y África Subsahariana.

P: ¿Cómo puede restablecerse la confianza en los gobiernos?

R: Las políticas dirigidas a crear empleos de calidad son decisivas para reducir el riesgo de exclusión y promover un sentido de equidad. Las principales políticas incluyen: fortalecer las instituciones del mercado laboral y garantizar que los salarios crezcan al mismo ritmo que la productividad (y no menos, como ha sucedido hasta ahora); adoptar medidas especiales para los trabajadores jóvenes y otros grupos vulnerables (existen muchos ejemplos de buenas prácticas en esta área); restablecer el crédito para las pequeñas empresas, que son las principales creadoras de empleo; y, en Europa, evitar el tipo de austeridad fiscal que ha afectado negativamente las perspectivas de empleo y ha fracasado en reducir el déficit fiscal. Los gobiernos además han abundado en promesas y escaseado en acción en lo que se refiere a la reforma del sector financiero. Todas estas medidas ayudarían a aumentar el sentido de equidad, que tan ausente se encuentra en el actual modelo de globalización.

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