Suscríbase

Envíenos su e-mail y reciba nuestras últimas noticias

Preguntas y Respuestas

Preguntas y respuestas sobre seguridad alimentaría

A causa de las recientes turbulencias que han sufrido los precios de los alimentos, unas 1.000 millones de personas se ven amenazadas por el hambre hoy en día en el mundo. Además, existen cada vez más pruebas de que el cambio climático, junto a la especulación desenfrenada de las materias primas y la falta de protección social, contribuyen a la expansión de la inseguridad alimentaría, la pobreza y aun el aumento del trabajo infantil. OIT EnLínea habló con Marva Corley-Coulibaly y Uma Rani Amara, economistas principales del Instituto de Estudios Laborales de la OIT, acerca de las preocupaciones crecientes sobre la inseguridad alimentaría y las acciones necesarias para enfrentar la crisis.

Artículo | 13 de diciembre de 2011

Existen muchos factores que contribuyen a la actual crisis de seguridad alimentaría. Por ejemplo, ¿qué efecto tiene el cambio climático?

El cambio climático tiene sin lugar a dudas una influencia negativa sobre los precios de los alimentos y sobre la seguridad alimentaría. Las cosechas que son insuficientes o irregulares, debido a las condiciones meteorológicas, contribuyen a la inestabilidad de los precios de los combustibles, e influyen sobre la situación financiera y de seguridad alimentaría de pequeños granjeros, ganaderos y compradores finales, ya sean rurales o urbanos. Esto genera un aumento de la pobreza, que puede afectar rápidamente a toda la comunidad local. Es por este motivo que necesitamos invertir más en la agricultura sostenible y considerar la dimensión social de la adaptación al cambio climático. Esto incluye a las redes de seguridad social, para hacer frente a las repercusiones a corto plazo, así como iniciativas a más largo plazo que pueden ayudar a mejorar los modos de vida y administrar los riesgos. A menos de que se introduzcan estas medidas destinadas a limitar las consecuencias del cambio climático, es probable que la situación empeore aún más.

¿Qué impacto tiene el aumento del precio de los alimentos sobre los granjeros y los productores?

Nuestro estudio muestra que los efectos positivos del aumento de precios de los alimentos han sido limitados, ya que las ganancias derivadas de los precios más altos han beneficiado sobre todo a los granjeros a gran escala, a los intermediarios y a los operadores de los mercados financieros, en vez de a los pequeños productores. Además, debido a que los precios de los alimentos son tan volátiles, cualquier aumento en los ingresos de los productores es considerado – en particular los pequeños productores – como temporal, y no estimula otras inversiones. Entre 2006-2011, esta volatilidad fue casi el doble comparada con la registrada durante los cinco años anteriores. Las condiciones meteorológicas adversas relacionadas con el cambio climático desempeñaron un papel significativo en las sequías e inundaciones graves, en particular en los países en desarrollo, también redujeron las cosechas de alimentos básicos y la cantidad de tierra disponible para el cultivo. Como consecuencia, los productores consideran que cualquier incremento registrado en los ingresos agrícolas es temporal. Ello reduce el horizonte necesario para invertir las ganancias derivadas de los ingresos agrícolas, perpetuando así la escasez de alimentos. Existen pruebas que sugieren que las ganancias generadas por los precios más altos de los alimentos han beneficiado sobre todo a los grupos de altos ingresos, mientras que la mayor parte de los grupos de bajos ingresos han registrado pérdidas netas.

¿Existe una relación clara entre los precios altos de los alimentos y la pobreza?

Los precios elevados de los alimentos amenazan de manera definitiva el logro de los objetivos de reducir la pobreza y afectan las perspectivas de desarrollo en muchos países. El aumento en los precios de los alimentos reduce el poder adquisitivo, ya que disminuye el gasto total de los hogares destinado a otros bienes esenciales, y también puede conducir a un incremento de la pobreza. Por ejemplo, el Banco Mundial estima que el alza de los precios de los alimentos registrada entre junio y diciembre 2010 empujará a otras 44 millones de personas por debajo de la línea de pobreza extrema de 1,25 dólares al día.

Además, los precios elevados de los alimentos podrían causar una reducción de los salarios reales. Para hacer los ajustes necesarios a fin de reducir las pérdidas provocadas por el incremento de los precios, en muchos países en desarrollo los hogares acceden a que sus niños trabajen, aumentando así el trabajo infantil. Nuestro estudio muestra que un aumento ulterior de 30 por ciento en los precios de los alimentos podría incrementar las tasas de pobreza en tres puntos porcentuales en países con escasez de alimentos, como Bangladesh, Indonesia, Malawi, Nepal y Vietnam. Estimamos que los trabajadores con bajos salarios, para hacer frente a un 30 por ciento de aumento en los precios de los alimentos, se verán obligados a buscar una semana suplementaria de trabajo al mes a fin de mantener sus niveles de vida.

Ustedes sostienen que los productos alimenticios se han convertido en un producto financiero importante. ¿De qué modo?

La cantidad de dinero invertida en los fondos indexados de productos básicos aumentó de 13.000 millones de dólares en 2003 a 192.000 millones en 2008, lo cual significa que el volumen de especulación de los fondos indexados incrementó en 1,900 por ciento durante el mismo período. Es evidente que existe un uso cada vez mayor de las materias primas como inversiones, en gran parte debido a las perspectivas de ganancias elevadas a corto plazo y porque son consideradas un buen modo para diversificar el portafolio. Diversos estudios muestran que existen crecientes pruebas de que la especulación financiera en los mercados de materias primas ha sido uno de los factores que han impulsado el aumento y la volatilidad de los precios de los alimentos.

Ustedes mencionan la quinua de los Andes como un ejemplo para ilustrar cómo la transformación de un cultivo local en producto financiero puede tener un impacto negativo sobre la salud y el bienestar de las comunidades locales.

El caso de la quinua muestra cómo las comunidades locales han visto reducir su acceso a un alimento muy nutritivo a causa de la especulación financiera. La evolución de la quinua, “el grano sagrado de los Andes”, en uno de los principales cultivos de exportación bolivianos causó una mejora de los ingresos de los agricultores. Sin embargó, también generó un alza excesiva en los precios locales, que redujo o impidió a la mayoría de la población de Bolivia el acceso a este alimento tradicional que además es muy nutritivo. Una opción política podría ser aplicar el control de precios para la quinua en el mercado doméstico.

Vuestro estudio incluye una serie de proposiciones para controlar la especulación de las materias primas. ¿Cuáles son?

En primer lugar, imponer límites de posiciones a los operadores de materias primas. Estos límites están actualmente bajo revisión por Estados Unidos y la Unión Europea. Otra opción es la de imponer un impuesto sobre este tipo de transacciones. Una solución provisional podría ser la introducción de un sistema de gestión de posiciones, por medio del cual una vez que un operador alcance un límite preestablecido deberá proporcionar información adicional antes de que se le autorice a proceder.

En segundo lugar, reducir la especulación sobre los productos básicos. En India, desde que comenzó la crisis alimentaría, se introdujo una prohibición total de la especulación en los mercados a futuro de los cereales, lo cual ha permitido que disminuyan los precios de los cereales en los mercados locales.

En tercer lugar, mejorar la puntualidad, la confiabilidad y la coordinación de los datos agrícolas. Una mayor transparencia contribuirá también a reducir la dependencia en las previsiones de los precios realizadas por los grandes bancos de inversiones, los cuales tienen un interés creado en los resultados de los mercados, ya que la mayor parte de los datos no contabilizados se refieren a fondos privados.

Ustedes insisten en que las insuficientes inversiones en el sector agrícola, sumadas a un mayor número de las apropiaciones de tierras, son también responsables de la preocupante situación de la seguridad alimentaría. ¿Qué significa esto?

Definitivamente se precisan mayores inversiones públicas en la agricultura. Esto puede realizarse a través de la creación de reservas de alimentos básicos, ya que los fondos de emergencia (como en China y en India) permitieron mitigar fuertes alzas de los precios. Las reservas de cereales pueden actuar de manera similar a las reservas estratégicas de petróleo, y pueden ser utilizadas tanto para la seguridad alimentaría como para enviar señales al mercado.

De mediano a largo plazo, existe la necesidad de mejorar la relación entre los cultivos de alimentos y los cultivos comerciales (incluyendo los biocombustibles), así como de incrementar la productividad y de estimular el empleo. Como mencionamos antes, se trata de atenuar las consecuencias del cambio climático, hacer frente a la escasez de agua, extender las técnicas de irrigación y crear incentivos para los agricultores que pasan de cultivos no alimentares a cultivos de alimentos.

Otro ámbito en el cual pueden ser tomadas medidas políticas es el concerniente a la desigualdad de acceso a la tierra y a la necesidad de limitar que la tierra agrícola sea adquirida por extranjeros (en particular, para ser destinadas a biocombustibles y cultivos comerciales) en muchos países menos desarrollados y países en desarrollo que ya tienen escasez o inseguridad alimentaría.

En fin, puesto que las recientes perturbaciones en los precios de los alimentos han causado que cerca de mil millones de personas padezcan hambre, es esencial concentrarse en la ayuda inmediata a los más vulnerables a través del desarrollo de la seguridad social. Por ejemplo, a través de las transferencias en efectivo dirigidas a las mujeres y los niños pequeños. Los programas de apoyo, como los cupones canjeables por alimentos, también pueden contribuir a sostener el consumo y a la vez satisfacer las necesidades inmediatas de alimentos, en particular durante los tiempos de crisis. Al mismo tiempo, deben realizarse esfuerzos para garantizar que se introduzcan salarios mínimos para todos los trabajadores y que estos sean ajustados de manera que reflejen los cambios en los precios de los alimentos.

Para más información, por favor consulte Investing in Food Security as a Driver of Better Jobs, parte de la edición 2011 del informe El trabajo en el mundo, publicado por la OIT.

Comentarios

 

 
comments powered by Disqus