El incendio en la fábrica “Triangle Shirtwaist” y el Día Internacional de la Mujer: Cien años después

El primer Día Internacional de la Mujer conmemoró una manifestación de trabajadoras que se había realizado en Nueva York en 1857. Pero el suceso que marcó la celebración moderna del Día Internacional de la Mujer fue el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en esa misma ciudad, el 25 de marzo de 1911, que causó la muerte de 146 trabajadoras, la mayoría de ellas jóvenes inmigrantes. De las cenizas de ese trágico evento surgió la llama de la búsqueda de justicia social para mujeres y hombres. Cien años después, esa llama sigue ardiendo en todo el mundo. OIT EnLínea informa desde Nueva York sobre el incendio que cambió para siempre la historia.

Article | 08 March 2011

NUEVA YORK – Hace poco, en un gélido día de invierno en esta ciudad, las tiendas y boutiques a lo largo de Green Street no podían ocultar una placa que conmemora uno de los eventos más trágicos de la historia del mundo del trabajo, ni silenciar lo que parecía ser el eco de sirenas lejanas.

“Me encontraba en medio de una multitud de jóvenes bien vestidos, de numerosas tiendas de ropa, cuando de repente encontré la placa en el edificio donde se lee que fue allí que 146 mujeres murieron a causa de las llamas o tratando de escapar del fuego. Me quedé paralizada”, dijo Jane Hodges, Directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante una reciente misión en Nueva York para participar de la 55a Sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer.

“Al oír el viento glacial que ululaba en las calles aledañas, casi podía escuchar las sirenas sonando años atrás”.

La placa que atrajo el interés de Jane Hodges señala el lugar en donde un incendió causó la muerte de 146 mujeres –la mayoría de ellas jóvenes trabajadoras inmigrantes de Europa Oriental y Meridional– en sólo 20 minutos. El incendió ocurrió el sábado 25 de marzo de 1911 en la Fábrica Shirtwaist Triangle, donde ellas cocían “shirtwaists” (blusas), como se llamaba entonces a las camisas de mujeres.

Atrapadas detrás de puertas cerradas con llave y fuera del alcance de las escaleras de los bomberos, las jóvenes mujeres murieron quemadas o, en su desesperado intento por escapar del calor y las llamas, al saltar de las ventanas del noveno piso de la fábrica. La única escalera de emergencia se desplomó bajo el peso de las mujeres que, aterrorizadas, trataban de huir.

Apenas un año antes se había organizado una huelga sin éxito en todo el sector textil –incluyendo la fábrica Triangle– en un intento por obtener el reconocimiento de los sindicatos y mejores salarios y condiciones de trabajo. Los propietarios de Triangle se rehusaron a concederlos.

En la actualidad, el impacto del incendio en la fábrica Triangle aún se siente en todo el mundo. El mismo dotó de importancia a la celebración del primer Día Internacional de la Mujer y ejerció una marcada influencia sobre los ideales fundadores de la OIT. Hoy en día sigue inspirando a la Organización en la búsqueda de la justicia social y de mejores condiciones de trabajo, en todo lugar y momento donde esto sea posible.

Y también continúa habitando el edificio que ahora forma parte del campus de la Universidad de New York, y que este año albergará una serie de exposiciones y actividades conmemorativas en torno a este tema.

“Estas mujeres no podían acercarse a hablar con el propietario; tenían que fumar a escondidas porque no tenían permiso para comer”, dijo Jane Hodges. “Recibían bajos salarios, trabajaban largas horas, el sábado en este caso, y las puertas estaban cerradas con llave. No tenían derechos, ni protección legislativa o representación laboral. Era la clásica 'fábrica clandestina', a un paso de la esclavitud”.

Jane Hodges agregó que, en parte inspirada en tragedias como ésta, “la OIT difunde en el mundo el mensaje de que necesitamos trabajo decente para todos con el fin de evitar que este tipo de eventos catastróficos vuelvan a suceder”.

“¿Cómo habría resultado la historia si esas mujeres hubiesen tenido acceso a un trabajo decente?”, reflexionó Jane Hodges. “¿Si hubiesen tenido el derecho a organizarse? No habrían muerto a causa de la falta de derechos. Es por esto que el trabajo decente no es sólo un concepto, sino algo real e importante. La OIT continuará luchando por el trabajo decente y los derechos en el trabajo siempre que pueda. Sólo hace falta recordar el incendio en la fábrica Triangle”.

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