Trabajo infantil en Camboya – Un nuevo rumbo

Si bien Camboya tiene una de las historias de éxito económico más brillantes del Sureste de Asia, más de 313.000 niños están atrapados en las peores formas de explotación como tráfico de drogas y prostitución. Pero la erradicación de las peores formas de trabajo infantil en el país puede ser alcanzada, según Elaine Moore, una periodista que trabaja en Phnom Penh, y Allan Dow, de la Oficina Regional para Asia y el Pacífico de la OIT en Bangkok, quien envió este informe.

Artículo | 10 de junio de 2010

PHNOM PENH, Camboya (OIT En Línea) – En una calurosa tarde en Phnom Penh, la capital de Camboya, Leap, un niño de diez años, hace señas para llamar la atención de turistas que montados encima de un pesado elefante.

Con dificultad lleva una cesta llena de bocadillos demasiado grande para sus pequeños brazos, corre por un camino polvoriento cerca del Palacio Real para ofrecer tortas de arroz y otros dulces.

Hace ya cinco horas que Leap trabaja, y es muy probable que a medianoche aún esté por aquí. Leap es una niña pequeña y vulnerable que trabaja sola. No ha ido nunca a la escuela y cuando tiene suerte gana dos dólares al día. Leap dice que no tiene alternativas. Si dejase de trabajar, su madre y hermanos más jóvenes pasarían hambre.

En otra parte de la ciudad, Doung Paeaktra de siete años, está agachado cerca de la orilla de un río buscando en un montón de basura. Busca plástico para venderlo donde es reciclado. Después de la muerte de su padre y con su madre en casa amamantado un nuevo bebé, Doung es el único que puede proveer para su familia.

El acceso a la educación ha mejorado en Camboya, pero el trabajo infantil persiste, Leap y Doung son dos de los niños que se han quedado rezagados. Aunque la matriculación en la escuela primaria ha aumentado de 75 por ciento en 1997 a 91 por ciento en 2005, la mayoría de los niños que asisten a la escuela combinan sus estudios con el trabajo.

Para muchos más la situación es verdaderamente desesperada y las historias de negación de una infancia feliz para los niños de Camboya es demasiado común.

En todo el país, los niños de las familias muy pobres están involucrados en actividades peligrosas que los exponen a constantes riesgos. Más de 313.000 niños están atrapados en las peores formas de explotación, como tráfico de drogas y prostitución. Otros pasan horas en campos de sal, trabajan en granjas o transportan carretillas cargadas de ladrillos para satisfacer la demanda de la próspera industria de la construcción. Un estudio realizado en 2003 con el apoyo de la OIT señaló que en la capital uno de cada diez niños mayores de siete años estaba involucrado en trabajo doméstico, trabajando en hogares de otras familias.

Las normas internacionales de trabajo de la OIT establecen que sólo los trabajos no peligrosos y que requieren poco esfuerzo pueden ser realizados por los niños entre 15 y 17 años, pero en Camboya muchos niños, sus padres y, con frecuencia los empleadores, o desconocen estas normas, o simplemente las ignoran.

La paradoja aparente del rápido crecimiento económico de Camboya es un factor que confunde, aunque puede ser utilizado para facilitar el retiro de los niños de las calles y llevarlos a las escuelas. Camboya, es una de las historias de éxito económico más brillantes del Sureste de Asia. Sólo treinta años después de la caída del régimen del Khmer Rouge, y de sus políticas anti urbanas, nuevos y relucientes edificios de oficinas han abierto en Phnom Penh. La capital de Camboya, y la economía general del país, crece con rapidez.

Al trabajar con el Gobierno Real de Camboya y sus interlocutores sociales, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoció que la única manera en que niños como Leap y Doung puedan dejar de trabajar es que sean sustituidos los ingresos que ellos aportan al hogar.

“En muchos casos las familias de los niños trabajadores quisieran enviarlos a la escuela, pero es difícil sobrevivir sin el dinero que ellos ganan, en particular si en el hogar hay una emergencia como un recién nacido o la muerte de un familiar”, dijo MP Joseph, Consejero Técnico Principal del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) en Camboya.

Una de las respuestas de la OIT ha sido la promoción de un esquema de modos de vida para ayudar a disminuir, y posteriormente eliminar, la dependencia de la familia del ingreso de los niños. Este programa de IPEC estimula a los padres a unirse a otros adultos provenientes de las familias más pobres del país para crear grupos de ahorro.

En una pequeña aldea en el sur de Camboya, una mujer explicó cómo estableció una pequeña empresa gracias a la ayuda que recibió de su grupo de ahorro y de la formación en finanzas y administración.

“Antes del grupo, la situación era muy difícil y los niños tenían que trabajar”, dijo Pan Phen de 60 años. “Si se presentaban problemas tenía que pedirle al prestamista que cobra 20 por ciento de interés mensual. Ahora gano más dinero y en nuestro grupo la tasa de interés es de sólo 3 por ciento”.

Pan Phen pidió prestado al grupo 40.000 rieles (10 dólares) y ahora hace dulces que vende todos los días fuera de la fábrica local. “Todos (seis) los niños que cuido ahora están en la escuela”, agregó con orgullo.

Cada una de las 25 familias del grupo contribuye con entre uno y cinco dólares cada mes. Una vez que se haya reunido suficiente dinero, pueden solicitar préstamos hasta por 200.000 riel (50 dólares) para establecer una micro empresa e incrementar sus ingresos.

Al trabajar con las ONGs locales, ministerios del gobierno y el Programa de Desarrollo de la Iniciativa Empresarial de la Mujer e Igualdad de Género, el proyecto del IPEC ha organizado grupos de iniciativa individual en siete provincias de Camboya.

Se han establecido más de 160 grupos y 18.280 niños trabajadores o a riesgo han sido retirados de las peores formas de trabajo infantil, o se ha prevenido que queden involucrados, y en la actualidad están matriculados en las escuelas como Anlong Kong Thmey.

El Gobierno de Camboya junto a la OIT está trabajando para identificar y rehabilitar todos los niños que buscan en la basura en las orilla de los ríos de la capital con el objetivo de eliminar esta forma de trabajo infantil para finales de 2012.

La erradicación de las peores formas de trabajo infantil está a nuestro alcance en Camboya y el Gobierno de Camboya se ha comprometido a aceptar el desafío. Pero para lograrlo necesitará del apoyo continuo de quienes están en el país así como de un compromiso económico por parte de los donantes para garantiza que cada niño en Camboya tenga la oportunidad de comenzar la vida como lo merece.

Los folletos turísticos definen a Camboya como el “Reino de las Maravillas”. Y así es. Quizás pronto se convierta también en un “Reino sin trabajo infantil”.