Día Internacional del Migrante (18 de diciembre)

Migrantes en tiempos de crisis económica: OIT/PNUD unen fuerzas para hacer más segura la migración en Tayikistán

Tayikistán es la república más pobre de Asia Central y un país de origen para un gran número de migrantes: 800.000 de sus 7 millones de habitantes, la mayoría hombres, trabajan en el exterior. Muchos migrantes están expuestos a todo tipo de abusos, y también pueden ser las primeras víctimas de la actual crisis financiera y económica. La OIT y el PNUD unieron sus fuerzas para capacitar las comunidades migrantes y hacer segura la migración. Olga Bogdanova de la Oficina de la OIT en Moscú informa desde Dushanbe, la capital del país.

Artículo | 16 de diciembre de 2008

DUSHANBE, Tayikistán (OIT EnLínea) – El pasado verano Alisher, un trabajador no calificado de Tayikistán, fue a Rusia por primera vez. Sus familiares le habían dado una dirección, pero como conocía poco el idioma, se perdió. En alguna parte de la región de Moscú fue brutalmente golpeado por jóvenes del lugar a quienes describió como “hombres jóvenes calvos y borrachos”.

Después de un tiempo, encontró un equipo de trabajadores tayik que le dieron un empleo temporal en sustitución de un trabajador enfermo. Pero cuando esa persona regresó, Alisher tuvo que irse. En cinco meses cambió seis veces de puesto, realizando trabajos ocasionales mal pagados y poco calificados.

El último empleador no le pagó y el dinero que Alisher tenía era apenas suficiente para pagar el pasaje de regreso. Alisher se considera afortunado por no haber perdido sus documentos y, al menos, haber podido regresar a casa.

“Esta es la historia típica de un migrante laboral desinformado y poco calificado, la historia de personas que dejan el país sin formación en profesiones que son requeridas en el exterior, y sin información sobre el país de destino, derechos laborales y conocimientos básicos del idioma”, dijo Sobir Aminov, Coordinador nacional del proyecto Desarrollo de la comunidad a través de la creación de empleo y mejora de la gestión de la migración en Tayikistán de la OIT.

De acuerdo con Sobir Aminov, las instituciones nacionales, y en particular las locales, carecen de capacidad para apoyar a los trabajadores migrantes en materia de preparación del viaje y regreso.

“Nuestro proyecto fue elaborado para mejorar la seguridad de las personas en el viaje y de aquellos que han sido dejados atrás a través de la creación de actividades que generen ingresos, con formación y concientización. El proyecto también ayuda a proteger a los trabajadores migrantes de Tayikistán y a sus familias a través de una mejor gobernabilidad y gestión de la migración”, agregó.

Entre las actividades del proyecto está la orientación previa a la migración y la formación profesional; seminarios para funcionarios del gobierno, jueces, procuradores, y agencias privadas de empleo; estudios del mercado del trabajo; y empoderamiento de las comunidades locales y migrantes.

La economía tayik depende mucho de las remesas de los migrantes, representan el 36 por ciento del PIB del país. Si bien son una fuente importante de ingreso para la población, muchos migrantes enfrentan graves abusos de derechos humanos e inseguridades en el exterior.

Un estudio reciente de la OIT sobre trabajo forzoso en Rusia (Nota 1), el principal país receptor de trabajadores migrantes en la región, demuestra que los trabajadores migrantes cuentan con un nivel muy bajo de seguridad social y personal. Menos de 20 por ciento tiene un contrato firmado con un empleador. Retener los documentos de los migrantes es una práctica común, lo cual facilita que el empleador explote y controle al trabajador. 12 por ciento de los migrantes están endeudados y bajo la amenaza constante de la deportación o la violencia.

Muchos migrantes son víctimas de racismo y xenofobia. Se considera que al menos una tercera parte de los trabajadores migrantes enfrentan un riesgo elevado de ser víctimas de trata y trabajo forzoso.

El proyecto se concentra en el valle Rasht en Tayikistán. “Esta región oriental del país fue una de las afectadas por la guerra, a pesar de que los mayores enfrentamientos de la guerra civil 1992-1997 se llevaron a cabo en el sur de Tayikistán”, explicó Beate Andrees del Programa Especial de Acción para Combatir el Trabajo Forzoso de la OIT.

La región fue testigo de desplazamientos masivos de personas durante la guerra, y depende en gran medida de las remesas y la agricultura. Esto la hace vulnerable a los traumas externos y a la inseguridad socioeconómica. La mayoría de la fuerza de trabajo recibe salarios muy bajos; y cerca de una tercera parte de la fuerza activa de trabajo, en particular mujeres y jóvenes, están desempleados.

Otro público objetivo del proyecto de la OIT son las familias que los trabajadores migrantes internacionales dejan en el país de origen. Si bien la migración es para muchos una estrategia de supervivencia, puede también aumentar la inseguridad de las personas. La ausencia prolongada del jefe de familia, con frecuencia deja el resto de la familia es una situación indigente. El proyecto de la OIT tiene el objetivo de emancipar a las mujeres que tienen a cargo los hogares para enfrentar el impacto prolongado de la guerra y la migración.

El programa Inicie y Mejore su Negocio (SIYB) de la OIT, un modelo de formación utilizado en la actualidad por organizaciones nacionales e internacionales para estimular el trabajo autónomo, ofrece ingresos y empleo no sólo para las familias de Tayikistán que permanecen en el país sino también para los migrantes que regresan.

“Mi sueño es que mis hijos no deban ir a trabajar al exterior”, dijo Khadiya de 50 años de edad, uno de los beneficiarios del programa.

Este tipo de programas destinados a los trabajadores migrantes que regresan son de particular importancia a medida que se acentúa la actual crisis económica y financiera.

“Aunque la actual crisis financiera y económica mundial no afectará de manera directa el subdesarrollado mercado financiero de Tayikistán, los expertos estiman que cientos de miles de trabajadores migrantes tayik en Kazajstán y la Federación Rusa pueden ser despedidos y obligados a regresar a casa. Esto podría ocasionar tensiones sociales. Y las remesas, una fuente importante de de ingresos por el cambio de divisas extranjeras, podría descender bruscamente hacia una desaceleración persistente” explicó Elaine Fultz, Directora Subregional para Europa Oriental y Asia Central.

De acuerdo con Elaine Fultz, el proyecto es también un excelente ejemplo de cooperación entre las agencias de las Naciones Unidas.

“El programa es implementado conjuntamente por la OIT y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La OIT con su estructura tripartita y competencia sobre temas del mercado del trabajo está en una situación ideal para implementar una estrategia basada en el mercado del trabajo contra la discriminación y la pobreza en estrecha colaboración con sus aliados internacionales, mientras que la experiencia de PNUD en gobernabilidad local contribuirá al empoderamiento de las comunidades y las personas”, agregó.

Las dos agencias internacionales y organizaciones que representan gobiernos, trabajadores y empleadores en Tayikistán trabajan en conjunto para garantizar una migración segura, y al mismo tiempo, ofrecer oportunidades de empleo decente en el país. De manera que un día el sueño de Khadiya pueda realizarse.


Nota 1Forced labour in the Russian Federation today: irregular migration and trafficking in human beings (Trabajo Forzoso en la Federación Rusa en la actualidad: migración irregular y trata de seres humanos), Elena Tjurjukanova, 2da edición, Ginebra, Oficina Internacional del Trabajo, 2006. ISBN 92-2-117840-4 (impreso); 92-2-117841-2 (web pdf).