Día mundial contra el trabajo infantil, 12 de junio 2008 – Alcanzar lo inalcanzable: el desafío del trabajo infantil en India

“Cada niño es importante... Durante el último año rescatamos más de 5.000 niños de las calles de Hyderabad para permitirles recuperar su infancia perdida”, dijo Leyla Tegmo-Reddy, Directora de la OIT en Nueva Delhi, India. El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT (IPEC) lucha por rescatar y rehabilitar los niños trabajadores migrantes entre 5 y 14 años de edad, salvándolos de la trata o de quedar involucrados en drogas o criminalidad. OTI EnLínea habló con la Directora en Nueva Delhi y con Rani Kumudini, Director del Proyecto en Hyderabad.

Artículo | 6 de junio de 2008

HYDERABAD, India (OIT EnLínea) – Vigilar los espacios públicos, como trenes y estaciones de autobús, es una de las tareas principales de los socios de la OIT en un proyecto que implica un esfuerzo conjunto para identificar a los niños que llegan sin acompañantes.

Romesh, de catorce años, es uno de los beneficiarios del Proyecto IPEC para la Eliminación del Trabajo Infantil con base en el estado de Andhra Pradesh (Proyecto OIT/IPEC/GOAP). Romesh dejó a su madre y sus tres hermanas menores en Bihar y viajó clandestino en tren por cientos de millas en búsqueda de un futuro mejor en Hyderabad, uno de los mayores centros tecnológicos de India.

Cuando llegó, muy pronto se dio cuenta de que las calles no estaban pavimentadas con oro y que ganarse la vida no era fácil. Se unió a un grupo de recolectores de trapos, comenzaba a trabajar al amanecer y bregaba hasta tarde en la noche, para ganar sólo 10 rupias (0,25 dólares) al día.

Los espacios públicos son los principales lugares de llegada de los niños que abandonan sus aldeas para ganarse la vida en las grandes urbes. Muchos tienen un pasado traumático debido a la violencia en el hogar, a situaciones familiares difíciles o a causa de la miseria. En estos lugares, bandas sin escrúpulos recogen a los niños y los reclutan para prostituirse, mendigar o realizar otras actividades peligrosas.

Para aquellos niños que terminan en las calles, se llevan a cabo campañas de vigilancia y control para sensibilizar a la opinión pública y rescatarlos de situaciones vulnerables.

La OIT, en uno de los componentes de este proyecto, desarrolló un sistema de apoyo con los sindicatos de los ferrocarriles, educadores de la calle de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y autoridades responsables del cumplimiento de la ley, para crear un servicio de asistencia para los niños. Los educadores se acercan a los niños que viven en la calle, les ofrecen apoyo y orientan hacia el servicio de asistencia.

Muchos son remitidos a hogares transitorios que ofrecen un refugio temporal, apoyo emocional y asesoramiento psicológico durante algunas semanas. Los niños reciben información sobre cómo protegerse de riesgos para la salud y de las formas de explotación. La primera opción, cuando es posible, es intentar reunirlos con su familia; la segunda, inscribirlos en escuelas de transición o en centros de formación profesional.

Uno de los equipos multidisciplinarios del proyecto rescató a Romesh durante una de sus campañas de vigilancia y control cotidianas. Los educadores de la calle establecieron una relación de confianza con él y le ofrecieron un lugar en un hogar transitorio. Durante el primer mes, recibió ayuda de especialistas. Romesh se sintió aliviado gracias a que estaba protegido de la hostilidad de la calle. Aceptó el proceso de rehabilitación que lo llevó a la escuela de formación Boystown, con la cual la OIT mantiene una estrecha colaboración.

Romesh fue rescatado en julio 2006 y en agosto comenzó su formación en Boystown. A finales de julio 2007, Romesh fue colocado como trabajador calificado en una prestigiosa compañía de automóviles, con un salario de cerca de 100 dólares al mes.

Cada niño es importante...

Cientos de casos como éste han sido resueltos gracias al trabajo conjunto del gobierno, a interlocutores sociales y ONG locales, y al apoyo de los proyectos de la OIT. En tres años los tres hogares transitorios del proyecto ofrecieron asesoramiento a 5.506 niños. Muchos de ellos regresaron a sus familias, otros fueron a escuelas de transición o a centros de formación profesional.

En las zonas marginales de la ciudad se realizaron reuniones divulgativas y se llevaron a cabo campañas de sensibilización contra el trabajo doméstico de los niños en las sedes de las asociaciones de bienestar social. Esta iniciativas permitieron el rescate de un número considerable de niñas, las principales víctimas del trabajo infantil doméstico.

A los nueve años, los padres de Shanti la retiraron del colegio y la enviaron a Hyderabad a trabajar como ayudante en una familia de clase media. Era un trabajo duro, cocinaba, fregaba, limpiaba y lavaba la ropa. La casa era su prisión. Cuando los miembros de la familia salían para trabajar, la dejaban sola y encerrada.

Como resultado directo de los programas de sensibilización, la asociación de propietarios de apartamentos denunció la situación y el equipo de vigilancia fue a rescatarla. La información se filtró a la familia que le daba trabajo, la escondieron en un apartamento del vecindario. Después de una búsqueda que duró horas, los educadores de la calle localizaron a la niña traumatizada. Había recibido maltratos, tenía hematomas en su cuerpo y sufría de malnutrición.

La llevaron a una escuela transitoria en septiembre 2006 y fue incorporada a una escuela regular en junio 2007. Se abrió un caso penal contra la familia que empleaba a Shanti y tuvieron que pagar el resarcimiento establecido por la ley.

En cada uno de los centros de transición en todo momento hay más de 100 niños. Los equipos de vigilancia rescatan cada día aproximadamente 15 niños de diversas partes de la ciudad.

El servicio de asistencia en las estaciones de tren es supervisado por los miembros del sindicato del ferrocarril, quienes han sido formados para relacionarse con los niños migrantes que entran solos a la ciudad o con aquellos que se encuentran errantes por las calles. Los niños son orientados hacia las ONG que participan en el proyecto.

El proyecto fue puesto en práctica a través del Proyecto Nacional contra el Trabajo Infantil. Los equipos multidisciplinarios que trabajan para el departamento aportaron su experiencia para el desarrollo del modelo urbano, que fue replicado en otras tres ciudades: Warangal, Guntur, Tirupathi. Los mismos salvan a cientos de niños de la trata o el abuso.

Los niños en la calle o en trabajos peligrosos pierden su infancia en la lucha cotidiana por la sobrevivencia y existencia. Están obligados a vivir una adultez prematura, se esfuerzan por ganar un poco de dinero y enviarlo a casa. “Trabajar con los niños que viven en las calles es un desafío muy grande. Cuando tenemos la posibilidad de restituirles su infancia y ofrecerles un futuro mejor, es muy gratificante”, dijo Rani Kumudini, Director del Proyecto OIT/IPEC en Hyderabad.

“Las historias de Romesh y Shanti, dos de los más de 122 millones de niños trabajadores infantiles en Asia y el Pacífico, demuestran que el trabajo infantil es un síntoma de un inadecuado o desequilibrado desarrollo socio económico, de deficiencias en la relevancia y la oferta de la educación y de los sistemas de protección social. Creemos que el trabajo infantil no puede ser abordado de manera eficaz aislándolo del contexto más amplio de desarrollo, educación, reducción de la pobreza, y vigilancia. El gobierno de India desarrolla, con el apoyo de la OIT, Modelos de Trabajo Infantil basados en la Convergencia que tienen el objetivo de hacer coincidir programas de educación, trabajo infantil y protección social para incidir de manera conjunta a nivel familiar. Se esperan resultados positivos al abordar los problemas de trabajo infantil como los de Romesh y Shanti”.

Sherin Khan, Especialista principal sobre Trabajo Infantil, Asia Meridional