Kenya: Acción innovadora de la organización de empleadores para vincular la economía informal con las empresas del sector formal

En Kenya, la economía informal, que abarca al 90 por ciento de las empresas del país, genera casi el 18 por ciento del Producto Interior Bruto. En 2001, empleaba a 4,1 millones de personas, cifra que no deja de aumentar. Si bien, en una época, las pequeñas empresas del sector informal eran consideradas como competidoras para las grandes compañías del país, el gobierno y la Federación de Empleadores de Kenya (FKE según el acrónimo inglés) estiman ahora que los vínculos entre el sector formal y la economía informal resultan benéficos para todos.

Artículo | 2 de agosto de 2005

NAIROBI, Kenya - En lengua suahili, Jua Kali significa "sol ardiente". Es también el nombre que se le da al sector informal de Kenya, estos miles de pequeños talleres donde, día tras día, se fabrican vasijas, ollas, piezas automotrices y objetos artesanales, literalmente bajo el sol...

Estas personas trabajan no sólo aguantando el calor, sino también en condiciones particularmente duras, sin la protección de normas de seguridad o de una reglamentación. "Es difícil trabajar aquí: falta espacio, estamos hacinados. Visite estos locales y se dará cuenta de cómo es pasarse los días trabajando aquí...", explica Martin Aloo, un trabajador del sector Jua Kali.

Las primeras intervenciones de la FKE en las actividades informales de pequeña escala se remontan al año 1989. En esa época, el desempleo estaba aumentando en el país debido a la reducción de los empleos formales en el sector privado. El empleo formal kenyano registró una fuerte baja, pasando del 42 por ciento en 1985 al 19 por ciento en 1998. Frente a esta situación, la FKE intensificó su acción con el apoyo de la OIT y acorde con la estrategia a favor del desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, que el gobierno kenyano definió a principios de 2004.

La FKE participó activamente en el proceso de consultas que llevó a la formulación de esta estrategia, encaminada a crear un sector dinámico de pequeñas y medianas empresas, capaz de generar empleos duraderos, decentes y productivos, fomentar el crecimiento económico, reducir las disparidades sociales y reforzar las relaciones entre empresas.

Hasta hace poco, las microempresas informales eran vistas como competidoras de las grandes compañías, pero la FKE y el gobierno consideran ahora que pueden contribuir al proceso de industrialización y generar empleos decentes y riquezas.

Ante la necesidad de reforzar su membresía y su credibilidad, la FKE lanzó su Estrategia en favor de las pequeñas empresas con el objetivo de que el sector Jua Kali se volviera parte de una economía integrada, capaz de crear vínculos más sólidos entre sus empresas miembros y las empresas Jua Kali.

La FKE seleccionó a un grupo de estudiantes de ingeniería para que aportaran sus ideas y competencias al sector Jua Kali. Los proyectos propuestos por los estudiantes abarcaban una gran variedad de negocios como la venta de madera de construcción, una escuela de diseño, una panadería, un almacén de cereales, una farmacia, una papelería, un negocio minorista, servicios de lavandería y transporte, una granja avícola y también la fabricación de jabones y ataúdes.

El asesoramiento brindado por los futuros ingenieros tuvo dos efectos positivos: permitió mejorar la calidad de los productos fabricados en las microempresas y los estudiantes pudieron adquirir una experiencia profesional concreta. "Estoy motivado, aprendo las actitudes positivas y esto me da ganas de montar mi propia empresa, para crear empleos para los jóvenes de mi edad...", comenta el estudiante Felix Onyango Alala.

Para ser seleccionados en el programa, los proyectos propuestos por los estudiantes debían requerir poca inversión, generar vínculos bilaterales entre el sector formal y la economía informal, ser innovadores y ofrecer un buen potencial para la creación de empleos.

Uno de los objetivos claves del programa es la promoción de las relaciones entre empresas y de la subcontratación y se organizaron talleres de formación para explicarlo a todos los participantes. Asimismo, se iniciaron relaciones con grandes empresas como General Motors (GM), que ahora están recurriendo a empresas locales del sector informal para la compra de piezas que solían importar.

"Los talleres de mecánica son una actividad típica del sector Jua Kali. Estos hombres, que tienen una formación como mecánicos, trabajan con herramientas rudimentarias", indica Charles Nyang'ute de la FKE.

La FKE creó también "servicios de desarrollo empresarial", destinados a facilitar las relaciones entre empresas y el acceso a informaciones sobre el mercado, y a ofrecer formación sobre salud y seguridad en el trabajo y servicios de asesoramiento jurídico.

En cuanto a la subcontratación, el Sr. Nyang'ute explica que no es una práctica muy común en Kenya. Esto se debe a varios factores como la falta de recursos financieros de las empresas, la calidad inadecuada de los productos y servicios, problemas de ética en el mundo empresarial y, simplemente, el hecho de que las empresas no conocen las ventajas de la subcontratación.

Se espera que otras compañías sigan el ejemplo de GM. "Estamos compilando datos sobre los casos exitosos en los que la subcontratación ha resultado benéfica para ambas partes. Debemos explicar constantemente los mecanismos de subcontratación tanto a las microempresas como a las empresas pequeñas, medianas y grandes. Lo hacemos realizando seminarios públicos y organizando viajes de estudio para empresas seleccionadas a países donde la subcontratación es una práctica arraigada", indica el Sr. Nyang'ute.

Hasta finales de 2005, el programa de la FKE debería contribuir a establecer diez convenios de subcontratación entre empresas Jua Kali y empresas del sector formal de Kenya. Para esa fecha, unos 40 productos del sector Jua Kali deberían haber alcanzado un mejor nivel de calidad para poder ser comercializados a gran escala. Al menos 15 ingenieros graduados actuarán como enlace entre el sector Jua Kali y el sector formal para los fines del programa.

"Quisiéramos extender este tipo de programa a otros países africanos, ya que permite a las microempresas informales contribuir al proceso de industrialización y a la creación de empleos decentes y de riquezas. Estos programas mejoran los procesos productivos de las pequeñas empresas y generan valor agregado para sus productos. Además, establecen vínculos entre las microempresas y las grandes compañías y ayudan a las pequeñas empresas del sector informal mejorar la calidad y la comercialización de sus productos", declaró Jean-François Retournard, director de la Oficina de Actividades para los Empleadores de la OIT, al hacer el balance del programa de la FKE un año después de su inicio.