Teletrabajo

Las ventajas del trabajo a distancia

Las nuevas tecnologías facilitan el teletrabajo y aumentan su eficacia pero existe una resistencia hacia esta idea que proviene de sectores inesperados. El investigador principal de la OIT, Jon Messenger, afirma que hay argumentos convincentes para trabajar desde casa.

Opinión | 25 de marzo de 2013
El tema de las ventajas – e inconvenientes – del teletrabajo ha sido objeto de un acalorado debate desde que la Directora Ejecutiva de Yahoo, Marissa Mayer, decidió prohibir el trabajo desde el hogar.

Según un comunicado interno confidencial que se filtró a la prensa, Mayer expresó que la comunicación rápida y la colaboración de calidad con frecuencia son sacrificadas cuando el personal trabaja a distancia, incluso desde casa.

Las mejores decisiones, declaró, con frecuencia son tomadas durante reuniones informales en el lugar de trabajo.

Los comentaristas señalaron la aparente contradicción de una sociedad informática que cree que las personas deben estar físicamente presentes para comunicar, sobre todo cuando la tecnología del siglo XXI permite que muchos trabajadores puedan conciliar de manera eficaz el equilibrio entre la vida personal y la vida profesional al trabajar a distancia.

La idea de que es necesaria la presencia de los empleados en un lugar físico para poder colaborar eficazmente está arraigada en la “vieja escuela” de la gerencia, que en parte se basa en la convicción de que no se puede confiar en el trabajo realizado desde casa.

Sin embargo, existe una gran cantidad de evidencia que demuestra que los teletrabajadores tienden a ser más productivos y a trabajar más horas que sus homólogos que trabajan en la oficina. Algunas grandes empresas, como Best Buy, British Telecom y Dow Chemical, afirman que los teletrabajadores son entre 35 y 45 por ciento más productivos.

El argumento económico


Si bien es posible que no sea conveniente para todas las personas u organizaciones, existe un argumento comercial convincente a favor del teletrabajo, que es beneficioso tanto al empleador como al trabajador.

En primer lugar, incrementa la satisfacción personal del empleado: libres del trajín diario de tener que recorrer largas distancias, los trabajadores pueden encontrar más fácilmente un equilibrio entre la vida privada y el trabajo, y el tiempo que habrían perdido bloqueados en el tráfico puede ser dedicado a trabajar para la empresa.

Los estudios demuestran que el teletrabajo reduce la rotación del personal, lo cual se traduce en el ahorro de miles de dólares en costos de formación y contratación de los nuevos empleados.

Además reduce considerablemente el absentismo, en un promedio de 63 por ciento de acuerdo con una síntesis de las investigaciones sobre este tema. Una de las razones subyacentes puede ser que muchos empleados que toman una licencia por enfermedad, en realidad no están enfermos sino que se ausentan por motivos familiares, necesidades personales o a causa del estrés. La flexibilidad del horario ofrece la posibilidad a los teletrabajadores de encargarse de las obligaciones familiares, hacer las diligencias o programar sus citas sin perder un día completo de trabajo.

El teletrabajo permite además que los empleadores ahorren dinero en el consumo de energía, bienes inmuebles y costos de reubicación. También permite ahorrar el tiempo que se pierde en reuniones innecesarias o mal organizadas. Las teleconferencias suelen estar mejor planificadas y más concentradas en el tema.

Pero probablemente uno de los argumentos más fuertes a favor del teletrabajo puede ser expresado en una palabra: diversidad.

Las mujeres continúan siendo las principales proveedoras de cuidados y muchas no participan en la fuerza de trabajo a causa de sus responsabilidades familiares, con frecuencia porque no logran conciliar el tener que ir al lugar de trabajo y cuidar de sus hijos o de los familiares ancianos. El teletrabajo también ofrece posibilidades a las personas con discapacidad que tienen dificultades para llegar al lugar de trabajo. Algunos empleadores completamente virtuales contratan personal a distancia sin haberlo visto, reduciendo la eventual discriminación a causa de la raza, la religión u otros motivos.

Esto, en cambio, enriquece la reserva de talentos a la disposición de los empleadores.

Una cuestión de confianza


Si bien la tendencia es hacia la evolución del teletrabajo y la mayoría de los gerentes dicen que confían en sus empleados, una tercera parte declaró que prefieren ver a su personal, para estar seguros de que están trabajando. Esto pone de manifiesto la necesidad de un cambio en la cultura empresarial hacia un enfoque más moderno que considera que el personal es digno de confianza.

Los empleados que trabajan desde su casa además deben autogestionarse, disponer de un espacio de trabajo definido y entender que el teletrabajo no es un substituto del cuidado de los niños, aunque ayuda a los padres que trabajan a cumplir con sus responsabilidades familiares. Los horarios de trabajo deben ser programados en base a las necesidades de la familia. También es necesario disponer de políticas en materia de permisos flexibles y bien remunerados así como servicios sociales accesibles y de calidad tanto para las mujeres como para los hombres.

Algunos empleados pueden preocuparse por el aislamiento o que su promoción profesional sea comprometida.

Pero con la cantidad de innovación tecnológica de que disponen las empresas – videoconferencias, mensajería instantánea, correo electrónico y hasta el tradicional teléfono – así como el contacto directo ocasional y los sistemas de evaluación basados en el rendimiento, el teletrabajo ofrece argumentos convincentes.