Transcripción:
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las intervenciones gubernamentales en el plano internacional no han logrado atajar la crisis del empleo. En el informe de la OIT “Tendencias Mundiales del Empleo” se destaca el “desafío acuciante” que supone la creación de 600 millones de puestos de trabajo productivos en todo el mundo durante la próxima década.
Steven Kapsos, Economista laboral de la OIT (en inglés)
Por otro lado, hay otros 900 millones de personas en todo el mundo que trabajan en condiciones precarias y que viven con sus familias por debajo del umbral de pobreza de dos dólares por día. Hoy en día, uno de cada tres trabajadores en todo el mundo carece de empleo o es pobre.
El número de trabadores pobres ha aumentado notablemente durante la crisis, y en 2011 lo hizo en más de 55 millones con respecto a lo previsto con arreglo a las tendencias registradas antes de la crisis.
Según otras estadísticas, hay casi 75 millones de jóvenes sin trabajo en todo el mundo de edad comprendida entre los 15 y los 24 años que tienen casi tres veces más de probabilidades de estar desempleados que los adultos.
La OIT ha constatado asimismo que actualmente hay mil quinientos millones de personas en todo el mundo con un “empleo vulnerable”, es decir, trabajadores autónomos o trabajadores familiares no remunerados, 23 millones más que en 2009.
¿Qué perspectivas hay para el año próximo? En el informe sobre empleo mundial se vislumbra una difícil situación para los demandantes de empleo en 2012, aun en los casos hipotéticos más optimistas.
Steven Kapsos, Economista laboral de la OIT (en inglés)
Si la crisis de la deuda del euro se soluciona de forma rápida, el número de desempleados podría reducirse aproximadamente en un millón con respecto a nuestras previsiones de base. Pero si la situación sigue empeorando, el número de desempleados en todo el mundo podría superar los 204 millones a finales del año.
La activa intervención gubernamental en las grandes economías emergentes, en particular en América Latina y en Asia Oriental, constituye un aspecto positivo que ha servido para crear empleo durante la crisis.
No obstante, la OIT señala que las medidas de estímulo gubernamental sólo pueden prosperar si no afectan a la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Steven Kapsos, Economista laboral de la OIT (en inglés)
El estímulo fiscal aún puede resultar útil. Está claro que los gobiernos tienen que hacer frente a recursos públicos muy escasos y a dificultades de recaudación de fondos en los mercados de capital. Ello no quiere decir que todavía no puedan adoptarse medidas de apoyo a los mercados laborales. Lo realmente necesario es una política coordinada entre los encargados de formular políticas a nivel internacional para que la inquietud y la incertidumbre de los mercados comiencen a disminuir.
Hasta que se logre, es probable que la crisis de empleo mundial continúe sin que se vislumbre ninguna recuperación.


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