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Etiopía - Chaltu: no hay edad para cambiar de vida

La población mundial va envejeciendo y el alargamiento de la vida tiene un costo. Dado que las mujeres viven más tiempo que los hombres, constituyen la mayoría de los ancianos. En la vejez, las mujeres tienen mayor dificultad para asegurar su propia manutención. Pero cuando se les ofrece la oportunidad, son capaces de superar las situaciones más difíciles. He aquí una prueba con esta mujer etíope de setenta años que vende en un pequeño mercado local.

Fecha de la publicación: 25 de noviembre de 2008 | Tamaño o duración: 00:03:35 (8.9 MB)

Transcripción:

Durante milenios se ha producido en Etiopía un vino legendario, el “tej” (tey-ya), hecho de miel y gesho” (gay’-sho), un lúpulo orgánico encontrado únicamente en las tierras altas de ese país.

En este pequeño mercado de Addis Abeba, una mujer de setenta años, Chaltu, perpetúa la tradición vendiendo hojas secadas de gesho, una actividad comercial que inició hace poco.

Chaltu Hassen, microempresaria

Este trabajo me hace feliz. Esto es suficiente para mí.

Sin embargo, la forma como Chaltu llegó aquí no tiene nada de tradicional, pues esta mujer pasó la mayor parte de su vida mendingando en la calle. Para colmo, cuando era niña, contrajo la enfermedad de Hansen, mejor conocida como lepra. Esto significa que, durante toda su vida, Chaltu sufrió discriminación.

Berke Negatu, Directora General, Asociación Nacional Etíope de ex Enfermos de Lepra

Para las personas afectadas por la lepra, lo más importante es luchar para no quedar aisladas del resto de la sociedad. Mucha gente sigue creyendo que esta enfermedad es una maldición divina, que es el destino o un castigo. Por eso la vida sigue siendo tan difícil para los enfermos de lepra.

Pero la discapacidad física no fue el único problema de Chaltu. Como les ocurre a tantas mujeres en el mundo, sus posibilidades de salir adelante fueron disminuyendo a medida que ella iba envejeciendo. Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres mayores están confrontadas a una acumulación de dificultades y discriminaciones para conseguir una fuente estable de ingresos, en particular, un verdadero empleo.

Pero Chaltu estaba determinada a hacer algo para mejorar su vida. La oportunidad se le presentó hace un par de años, cuando oyó hablar de un nuevo programa de formación, denominado “Mejore su negocio”. A pesar de su edad avanzada, le ofrecieron un cupo para este curso, impartido en el marco del acuerdo de asociación entre la OIT y el Gobierno de Irlanda.

Fantahun Melles, Coordinador Nacional, Programa de Asociación OIT/Irish Aid

Los empresarios que reciben la formación impartida en el marco del programa “Mejore su negocio” aprenden técnicas para manejar su negocio en forma eficiente y refuerzan sus conocimientos en áreas como mercadeo, planificación de la producción y gestión financiera.

Chaltu Hassen

Este curso fue muy importante para mí. De hecho, ¡me hubiera gustado seguir estudiando! Ahora comencé una nueva vida: ya no soy mendiga, sino que tengo mi propio negocio.

Después de terminar la formación, Chaltu consiguió un micropréstamo para arrancar su negocio. Como logró comprar hojas de gesho a precios muy competitivos, su negocio anduvo tan bien que, al cabo de un año, había reembolsado su préstamo.

Fantahun Melles

Chaltu es una persona excepcional. Con su empeño, trabajo duro y dedicación, esta mujer logró romper las cadenas de la pobreza. Fue mendiga, tuvo lepra y, como pueden ver, es una persona de edad muy avanzada, pero superó todos los obstáculos para iniciar su negocio.

En el crepúsculo de su vida, Chaltu adquirió nuevas competencias que transformaron su vida. Ahora gana lo suficiente para comer tres veces al día, pagar un alquiler, contribuir a los gastos de escolaridad de sus nietos e, incluso, ahorrar un poco para el futuro. Pero lo más importante para Chaltu es que todo esto, lo logró por sí sola.

Chaltu Hassen

Me ayudaron a salir de la calle y dejar de depender totalmente de otras personas. Ahora dependo de mí misma: vendo lo que tengo y con esto puedo vivir.