Estudio sobre la economía informal revela que los hombres hacen una jornada laboral más larga que las mujeres

Uno de cada cinco trabajadores del mundo realiza una jornada de trabajo excesiva, de hasta 48 horas semanales, que a menudo sólo les sirve para llegar a duras penas a fin de mes. Un informe publicado por la OIT revela también que la jornada laboral de las mujeres es, en promedio, más corta que la de los hombres, debido seguramente a que soportan el grueso de las labores gratuitas de cuidado de la familia y del hogar.

Fecha de la publicación: 8 de junio de 2007 | Tamaño o duración: 00:02:34 (4.51MB)

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Se ven en todas partes en Mozambique: mujeres que compran y venden mercancías en cada lugar donde surge una oportunidad. La economía del país está en pleno auge, pero la mayoría de estas mujeres trabajan de manera informal, es decir, fuera del marco legal y sin ninguna protección social. En la mayoría de los países africanos, el trabajo informal representa el 84 por ciento de los empleos ocupados por mujeres fuera de la agricultura.

Mientras sus hijos duermen, Louise Tenbe trabaja toda la noche horneando 400 panecillos que, al día siguiente, se venderán en el mercado local. Cuando logra venderlos todos, gana diez dólares, una suma que le permite mantener a los doce miembros de su familia que ella cuida durante el día.

Louise Tenbe

Uno debe arreglárselas para producir y vender algo para poder mantener a su familia. Por eso las mujeres llevan una carga pesada sobre sus hombros. No soy la única en esta situación. Hay centenares de mujeres que viven lo mismo que yo: sin marido y con una familia a cargo. Ésta es una vida de sacrificio.

Según un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo, una de cada cinco personas en el mundo trabaja un número excesivo de horas, hasta 48 horas semanales, a menudo en busca de ingresos que le permitan llegar hasta fin de mes.

Este estudio muestra además que la duración promedio de la jornada laboral de las mujeres es inferior a la de los hombres, generalmente porque son ellas las que asumen la mayor responsabilidad del trabajo no remunerado que representan las tareas domésticas y los cuidados dispensados a miembros de la familia. Esta realidad influye no sólo sobre la duración del trabajo remunerado que ellas pueden ejercer, sino también sobre los horarios durante los que pueden trabajar.

Después de su noche de trabajo al lado del horno, una amiga de Louise viene a recoger los panecillos para venderlos en el mercado. Gracias a esta actividad en la economía informal, Louise ha logrado un frágil equilibrio entre vida familiar y laboral, pero para ello paga un precio elevado. Ella no gana mucho dinero y, si llegara a enfermarse, ya no tendría más ingresos.

Jon Messenger, OIT

Obviamente ciertas mujeres están sometidas a excesivas horas de trabajo, pero muchas de ellas trabajan menos horas de las que quisieran, particularmente en la economía informal, porque deben asumir la pesada carga de las tareas domésticas y las responsabilidades familiares. Debido a todo el trabajo no remunerado que realizan, estas mujeres tienen una capacidad limitada para ejercer un trabajo remunerado. Esta situación es negativa tanto para ellas como para la economía nacional, ya que restringe el potencial de crecimiento.

Gracias a sus esfuerzos, Louise logra trabajar sin dejar de cumplir con sus responsabilidades familiares, pero se debe luchar por que, algún día, esta mujer pueda garantizar una vida decente a sus hijos sin sacrificar la suya.