Trabajo decente para una vida de igualdad de género

La campaña de la Organización Internacional del Trabajo para la promoción de la igualdad de género muestra que los esfuerzos desplegados por la OIT para hacer progresar el mundo laboral en este campo y concienciar a las partes interesadas sobre la necesidad de eliminar los obstáculos que aún limitan el desarrollo profesional de las mujeres y los hombres, han constituido un poderoso motor de desarrollo sostenible. Esta campaña cubre doce temas y, para cada uno de ellos, las cuestiones fundamentales vinculadas con el trabajo decente son reforzadas por su dimensión de género. El análisis de los diversos aspectos del trabajo decente indica que las mujeres y los hombres encaran situaciones diferentes en lo relativo al acceso a sus derechos, al empleo, a la protección social y al diálogo social. (en inglés)

Fecha de la publicación: 3 de junio de 2009 | Tamaño o duración: 00:13:51 (47.2 MB)

Transcripción:

Una maternidad segura para las mujeres y la supervivencia de los recién nacidos son condiciones esenciales para la vida. Para las mujeres que trabajan, la alegría de dar a luz a un niño puede verse empañada por el miedo. En Camboya, por ejemplo, muchas mujeres corren el riesgo de perder su empleo cuando están embarazadas.

Ros Kimsreng, trabajadora de una fábrica textil

Cuando descubrí que estaba embarazada, me preocupé mucho por mi salud y mi trabajo.

Pero las fábricas textiles asociadas con el programa de la OIT Better Factories Cambodia (Mejores fábricas para Camboya) sí ofrecen a sus empleadas derechos relacionados con la protección de la maternidad como licencia de maternidad remunerada, cobertura de salud y garantía del empleo a la vuelta al trabajo.

Cuando mujeres jóvenes como Ros se benefician de medidas de protección de la maternidad en su empresa, pueden a la vez tener un hijo y conservar un buen empleo.

La niñez constituye un periodo de vulnerabilidad en los ciclos de vida de las mujeres y los hombres. Para las niñas y los niños, la educación es el principal medio para salir de la pobreza y un factor esencial para acceder a un trabajo decente.

El Bouchtaouia, ex trabajadora doméstica

… Cada vez que veía a otros niños yéndose al colegio, esto me recordaba que yo no podía ir y me sentía desesperada.

Como centenares de miles de otros niños trabajadores de Marruecos, que no tienen ninguna posibilidad de ir al colegio, El Bouchtaouia se hubiera convertido en una adulta analfabeta, pobre y sin esperanza.

Pero gracias a los esfuerzos de una asociación local apoyada por la OIT, niñas y niños que antes trabajaban ya atienden la “escuela de circo”, donde aprenden malabarismos y ejercicios de trapecio, al tiempo que cursan un programa escolar normal como la mayoría de los niños de su edad.

El Bouchtaouia forma parte de estos casos exitosos, ya que está compensando su retraso escolar. Ya tiene dieciséis años y está en quinto año de primaria. Para ella, el trabajo infantil es una realidad que pertenece al pasado, no al porvenir.

La juventud es una etapa crucial de la vida en lo que concierne a las opciones que permiten acceder a un empleo productivo y un trabajo decente. Pero cuando los empleos escasean, tener un buen diploma no siempre garantiza un buen empleo. En Kirguistán, la mayoría de los trabajadores cualificados han emigrado a Rusia y Europa occidental en busca de trabajo.

Dilorom Holmatova, en cambio, se quedó en el país. Después de seguir una formación de la OIT en el marco del programa “Inicie y Mejore su Negocio”, montó un taller de fabricación de cortinas que tiene mucho éxito.

Dilorom Holmatova, fabricante de cortinas

Ahora sí puedo considerarme como una verdadera mujer de negocios.

Para crear su propia empresa, uno necesita información, formación, un poco de dinero y mucha motivación. Ante el éxito de su negocio, Dilorom creó nuevos empleos que representan atisbos de esperanza para las mujeres de la ciudad sin trabajo.

La edad adulta es el “periodo agitado” de la vida, durante el cual uno debe a la vez trabajar para cubrir las necesidades de su familia y asumir ciertas responsabilidad familiares. Conciliar vida profesional y vida familiar no es fácil, especialmente ahora que cada vez más mujeres trabajan. Según el Convenio núm. 156 de la OIT sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, estas obligaciones societales deben ser compartidas entre los gobiernos, los empleadores y los trabajadores. En Paraguay, uno de los principales empleadores del país tomó la iniciativa de facilitar la vida cotidiana de sus empleados.

La compañía nacional de electricidad “ANDE” (Administración Nacional de Electricidad) dispone de una guardería para los hijos de sus empleados. Tanto los padres como las madres asumen la responsabilidad de llevar a los niños a la guardería.

Irineo Zarate, Departamento de Recursos Humanos de ANDE

Hay beneficios tanto para la compañía como para los empleados. Los trabajadores realmente se sienten más comprometidos al contar con este tipo de servicios. Es como ser parte de una gran familia, pues todos tenemos un objetivo en común.

El desequilibrio entre vida profesional y vida familiar se agrava cuando las mujeres y los hombres se ven obligados a emigrar en busca de trabajo, debido a la escasez de empleos en su propio país. Los miles de enfermeros y enfermeras cualificados que se forman cada año en las Filipinas no logran conseguir en su país los salarios que se les ofrece en el extranjero. Pero la emigración para ganar más dinero puede tener consecuencias no previstas.

Annie Geron, Confederación independiente de trabajadores de los servicios públicos

Esta situación tiene un impacto familiar, ya que algunos niños se crían sin padre ni madre cuando ambos trabajan en el extranjero. Y esto genera un nuevo tipo de cultura vinculado con la migración.”

En colaboración con la OIT y los gobiernos de otros países, la Agencia Filipina de Empleo en el Extranjero (Philippines Overseas Employment Administration - POEA) se esfuerza por regular el reclutamiento de los trabajadores filipinos, así como sus contratos y condiciones de trabajo en los países receptores.

Hans Cacdac, Agencia Filipina de Empleo en el Extranjero – POEA

Creo que nuestra agencia es un modelo en Asia, ya que viene aplicando desde los años setenta una serie de medidas administrativas destinadas a proteger a los trabajadores filipinos migrantes y garantizar sus derechos.

Por lo general, la gente prefiere conseguir un empleo decente en su propio país, pero a menudo se requiere crear empleos nuevos en el país concernido, como por ejemplo la creación de “empleos verdes”. En Burkina Faso, un trabajador social extranjero formado por la OIT establezco un centro de reciclaje del plástico. Esta iniciativa permitió crear empleos y combatir la contaminación vinculada con los desechos plásticos, que representa una amenaza tanto para la salud humana como para el ganado.

Este centro de reciclaje emplea únicamente a mujeres, que así pueden adquirir nuevas competencias y ejercer un empleo remunerado. También cuenta con el apoyo de las autoridades y empresas locales para la realización de su doble objetivo de creación de empleos y protección del medio ambiente.

Marguerite Ovempeko Kaboré, Presidenta de la Asociación de Mujeres para el Reciclaje de Desechos Plásticos

Debemos dar a conocer nuestra actividad para que la gente traiga sus desechos plásticos. Trabajamos duro en la limpieza y selección del plástico, y reciclamos entre cuatro y seis toneladas por mes para poder asumir el pago de los salarios y de los gastos de mantenimiento.

El centro de reciclaje organiza visitas para alumnos de las escuelas vecinas con el objeto de mostrarles la realidad concreta de la contaminación medioambiental, así como el papel importante de las mujeres que trabajan ahí.

En todo el mundo, lo que se percibe como “trabajo femenino” siempre ha sido sistemáticamente subvalorado.

Maria Olívia Pinto, Jefe de auxiliares de cocina, restaurante Pasteis de Belém

Es una tradición, nada más. No me gusta este trabajo, pero es el único que nosotras, las mujeres, podemos hacer. No me gusta contar lo que hago, no es interesante.

Esta subvaloración del trabajo femenino es la razón por la cual las mujeres reciben salarios inferiores a los de los hombres. Los casos de discriminación salarial directa entre un hombre y una mujer que desempeñan la misma labor son fáciles de identificar. Para garantizar la aplicación del principio de igual salario por trabajo de igual valor, se requiere evaluar los diferentes puestos de trabajo a fin de evitar las disparidades salariales basadas en un prejuicio de género.

En el famoso restaurante de Lisboa Pasteis de Belém, la dirección recurrió al método de evaluación de empleos de la OIT para apreciar el valor de las tareas desempeñadas respectivamente por los hombres (en los puestos en contacto con el público) y por las mujeres (en la parte trasera del restaurante). Gracias a esta iniciativa, este restaurante logró superar los estereotipos tradicionales en materia de empleo y mejorar la equidad salarial. Las mujeres ya están presentes en todos los espacios del restaurante, y no sólo en la parte de atrás.

Vítor Domingues, Director general, restaurante Pasteis de Belém

Hoy en día, no importa que un empleado sea hombre o mujer. Esta estigmatización ya no existe aquí. Ya no tenemos empleos reservados para hombres y otros para mujeres. Así como encontramos a mujeres trabajando en la construcción, las vemos ahora atendiendo a los clientes en restaurantes y pastelerías.

Pero aun donde las mujeres suelen trabajar junto a los hombres, son ellas a veces las que realizan las tareas más penosas.

En la India, por ejemplo, son mujeres las que ejecutan la mayoría de las tareas no cualificadas en las obras de construcción. Transportan los ladrillos, la grava, el agua y todos los materiales que los albañiles y los carpinteros necesitan para realizar sus tareas cualificadas. Muchas de estas obreras de la construcción son víctimas de accidentes laborales y la mayoría de ellas padecen dolores crónicos.

Con al apoyo parcial de la OIT, la Asociación de Mujeres Trabajadoras Independientes (SEWA) impartió a varios miles de estas mujeres un programa de formación en seguridad y técnicas de construcción.

Esta formación les permite poner fin a prácticas profesionales peligrosas y acceder a empleos mejor remunerados que contribuyen a mejorar su nivel de vida.

Mujer albañil

La formación me ha servido mucho. Antes, no sabía nada sobre la composición del hormigón, no tenía idea de la cantidad de arena, de cemento, ladrillos... Simplemente hacía todo lo que el albañil me decía. Ahora conozco los ladrillos de nueve pulgadas y los de 4,5. Antes ganaba entre 70 y 80 rupias, y ahora gano 150.

En ciertos casos, la creación de empleos se apoya en tradiciones ancestrales a través de una adaptación de competencias y la utilización de tecnologías modernas. En los altiplanos áridos y venteados de Argentina, la población autóctona, los Kolla, esquila lamas a mano para fabricar lana de gran calidad.

Gracias al programa FORMUJER, del Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/CINTERFOR), esta técnica ancestral se ha convertido en un éxito comercial que genera numerosos empleos.

Después de su formación, las hiladoras de lana han creado una cooperativa y han elegido a una de ellas para ocupar la presidencia.

Eugenia Gutiérrez, hiladora de lana

Cambia la visión de uno: antes yo era una simple artesana y ahora soy una dirigente comunitaria que se preocupa por las necesidades de las personas y las entiende.

La lana producida por la cooperativa, así como los artículos fabricados con esta lana, ya se venden en toda la región a través de una red de escuelas y comercios, y mas allá incluso por Internet.

Las mujeres que desean o deben ejercer un empleo remunerado fuera de casa suelen encarar numerosos retos en las sociedades tradicionales marcadas por una fuerte discriminación de género. Pero las mentalidades pueden evolucionar, en particular promoviendo leyes de igualdad entre mujeres y hombres en el mundo laboral y permitiendo que las mujeres puedan hacer oír su voz mediante el diálogo social.

Yemen ratificó la mayoría de los convenios internacionales del trabajo y sus disposiciones están incorporadas en las leyes nacionales.

Dra. Amat Alrazza Hommad, Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales

Pero pese a ello, hay un enorme trecho entre la ley y la práctica en lo que se refiere a la igualdad de derechos, de oportunidades y de trato para las mujeres. Cambiar esta situación es quizás el principal reto de nuestro ministerio, y para ello es necesario concienciar a toda la sociedad. Porque nuestra principal batalla no se libra en el campo institucional, sino en el terreno de la percepción social de la mujer trabajadora.

Gracias al financiamiento brindado por medio del acuerdo de cooperación entre la OIT y el gobierno neerlandés, la Dirección General de Mujeres Trabajadoras organizó programas de formación en todo el país, en colaboración con los interlocutores sociales. Estos programas contribuyen a concientizar, tanto a los hombres como a las mujeres, sobre los derechos de la mujer en el trabajo y la igualdad de género.

Sabah al Hindi, Coordinadora Administrativa en la Dirección

Soy la única que trae un salario a casa y también me ocupo de mi madre y de otros familiares cuando están enfermos; me ocupo de todo. Mi madre dice siempre “¡Mi hija es el hombre y la mujer de la casa!

El aumento de la esperanza de vida es uno de los aspectos más positivos de la evolución demográfica de los últimos decenios. Pero a medida que uno va envejeciendo, cada vez tiene menos posibilidades de mejorar su situación económica y acceder a fuentes de ingreso estable. Esto es particularmente cierto en el caso de las mujeres, que durante toda su vida están confrontadas con diversas situaciones discriminatorias.

Chaltu Hassen, una mujer de setenta años que vende en este pequeño mercado de Addis Abeba, sí logró superar la adversidad y salir adelante en la vida. Afectada por la lepra desde su infancia, esta mujer pasó la mayor parte de su vida mendingando en las calles, hasta el día en que escuchó hablar del nuevo programa de formación “Mejore su Negocio”, impartido en el marco del convenio de cooperación entre la OIT y el gobierno irlandés. A pesar de su edad avanzada, Chaltu pudo beneficiarse de esta formación.

Hoy en día, Chaltu está al frente de una microempresa que vende hojas secas destinadas a la preparación de un té local. Ya tiene recursos para cubrir sus necesidades y contribuye incluso a los gastos escolares de sus nietos.

Chaltu Hassen, microempresaria

Me ayudaron a salir de la calle y dejar de depender totalmente de otras personas. Ahora dependo de mí misma: vendo lo que tengo y con esto puedo vivir.

Las experiencias de estas mujeres y estos hombres admirables muestran que la promoción de la igualdad de género contribuye al progreso social. Cuando las condiciones están reunidas, se pueden lograr avances considerables movilizando la pericia necesaria y desarrollando las competencias requeridas. Los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y la OIT tienen un papel importante que desempeñar en la promoción de la igualdad de género fomentando los cambios necesarios en las mentalidades y los modelos de vida.

En el contexto actual de crisis financiera y económica mundial, hay más retos que nunca. Pero son precisamente estas dificultades las que pueden obligarnos a revisar nuestro modo de pensar y garantizar el acceso de hombres y mujeres al trabajo decente, en condiciones de igualdad.

Maria Angelica Ducci, Directora Ejecutiva de la Oficina del Director General de la OIT

A mi juicio, el empoderamiento de las mujeres es también el de las sociedades y comunidades. Necesitamos nuevas ideas; tenemos que ir más allá de lo que conocemos. Debemos inventar algo para salir del lío en el que estamos metidos. Y no se trata sólo de las mujeres, sino de las mujeres y los hombres que trabajan conjuntamente; si bien es muy probable que ellas se sientan más libres de los convencionalismos que nos han conducido a la situación actual.