Día Mundial de la Justicia Social

"Debemos trabajar juntos para garantizar que nadie se quede atrás"

"Ha llegado la hora de afrontar la prueba de fuego y demostrar la fortaleza de nuestras políticas y el alcance de nuestro compromiso," dice el Director General de la OIT, Guy Ryder

Declaración | 20 de febrero de 2016
© A'Melody Lee / World Bank
La OIT siempre ha estado convencida de que la justicia social es un principio fundamental para una sociedad pacífica.

En la conmemoración de este Día Mundial, nos reconforta comprobar que la justicia social y la dignidad son el núcleo de la nueva visión global para promover el desarrollo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático pueden ser importantes catalizadores para impulsar la acción colaborativa y promover un cambio que dé prioridad al bienestar humano y del planeta.

Estos acuerdos mundiales solo estarán a la altura de sus ambiciones si se recurre a las alianzas y al diálogo para crear un medio ambiente sostenible, lograr un crecimiento económico equitativo y promover la inclusión social para nuestra generación y las futuras.

Los gobiernos, empleadores y trabajadores, el sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil y otras partes interesadas pueden desempeñar un papel decisivo y deben trabajar juntos para garantizar que nadie se quede atrás.

Este camino no estará exento de dificultades. Nuestra búsqueda de economías ambientalmente sostenibles y sociedades justas nos obligará a emprender transformaciones estructurales que cambiarán profundamente el mundo del trabajo y afectarán a las empresas, los trabajadores y la sociedad en general.

Las tecnologías emergentes y los nuevos procesos de trabajo seguirán transformando el mercado de trabajo mundial y, con toda seguridad, provocarán importantes perturbaciones.

Para asegurar una transición justa, necesitamos un firme consenso social, la coherencia de las políticas en el ámbito internacional y la garantía del respeto de los derechos fundamentales en el trabajo. Es fundamental adoptar un enfoque participativo para asegurar los medios de subsistencia y lograr que el trabajo fortalezca la dignidad humana, en lugar de debilitarla, y sea un motor de progreso social, económico y ambiental para todos.

La creación de economías ecológicas, por ejemplo, puede inspirarse en el caudal de conocimientos y experiencias sobre políticas que acumulan nuestros asociados. Además de mejorar la capacidad para gestionar los recursos naturales de forma sostenible, aumentar la eficiencia energética y reducir los desechos, la ecologización de las economías puede contribuir a conseguir metas más ambiciosas, como luchar contra las desigualdades, potenciar la resiliencia y crear empleos decentes.

Las transformaciones del mundo del trabajo nos apremian a mejorar los sistemas de educación y formación, con objeto de dotarnos de las competencias necesarias para efectuar la transición hacia economías y sociedades ambientalmente sostenibles.

Ha llegado la hora de afrontar la prueba de fuego y demostrar la fortaleza de nuestras políticas y el alcance de nuestro compromiso.

Debemos trabajar mejor juntos, contribuir más plenamente y participar con mayor determinación en la creación de un movimiento irrefrenable de justicia social y de dignidad para todos.