Harold Butler

Director General de la Organización Internacional del Trabajo, 1932-1938

Harold Butler (Reino Unido) participó activamente en las labores preparatorias que desembocaron en la creación de la Organización Internacional del Trabajo en 1919. Fue Secretario General de su primera Conferencia, Subdirector de la Oficina y colaborador de Albert Thomas hasta la muerte de éste en 1932, y fue Director General hasta 1938.

A su llegada a París en enero de 1919, Butler preparó el primer proyecto de Preámbulo de la Constitución, que dio lugar a la creación, el 31 de enero de 1919, de la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo por la Conferencia de Paz. El 11 de abril de 1919, la Conferencia de Paz aceptó las propuestas de la Comisión y creó una Comisión de Organización encargada de preparar la primera Conferencia Internacional del Trabajo, la cual nombró a Butler como su Secretario. La primera Conferencia Internacional del Trabajo se reunió en Washington el 29 de octubre de 1919, y Butler fue nombrado Secretario General de la misma. En Washington, Butler, en su calidad de Secretario General de la Conferencia, tuvo que poner en práctica por primera vez los principios consagrados en la Constitución de la Organización. Bajo su mandato, la Conferencia abordó y resolvió innumerables problemas ligados a aspectos técnicos del procedimiento para los que se carecía de orientaciones que se derivaran de la experiencia. En la segunda reunión del Consejo de Administración en París en enero de 1920, Albert Thomas fue nombrado Director de la OIT, y su primera medida fue nombrar a Butler Subdirector.

Como Subdirector de la Organización, el cometido específico asignado a Butler era la organización interna, la administración y las finanzas. Le preocuparon especialmente los problemas de personal y de contratación, y siempre destacó la importancia de obtener un personal que fuera verdaderamente internacional. Butler estaba convencido de que era posible obtener cooperación leal y un alto nivel de rendimiento del personal internacional, y no escatimó esfuerzos para velar por que, pese a las enormes dificultades que planteaban la diferencia de idioma, los distintos sistemas y métodos de trabajo, e incluso las diversas formas de pensar, el grupo de funcionarios recién contratados se transformara lo más rápidamente posible en un cuerpo de funcionarios públicos internacionales unificado, homogéneo y leal.

Cuando en 1932, Butler fue nombrado Director de la Oficina Internacional del Trabajo tras la muerte súbita de Thomas, estaba claro que a la Organización le esperaban momentos difíciles. En el ámbito económico, el mundo estaba ensombrecido por la Gran Depresión. Los gobiernos restringieron los intercambios comerciales y de divisas para proteger sus balanzas de pagos. El desempleo aumentó de forma constante, y la seguridad financiera, económica y social sufría un deterioro progresivo. La evolución política no fue mejor: la Conferencia de Desarme no logró alcanzar un acuerdo, los acontecimientos acaecidos en Manchuria demostraron que era posible desacatar impunemente la autoridad de la Sociedad de Naciones, y en muchos países los graves disturbios políticos desembocaron en una guerra civil. Butler adoptó medidas para fortalecer a la Organización para el caso de que llegara a estallar una nueva guerra mundial. En su opinión, el mayor refuerzo que cabía encontrar era la adhesión de los Estados Unidos a la Organización, adhesión que se produjo en 1934.

Asimismo, Butler trato de que la participación de los países de ultramar y de los situados fuera de Europa en las actividades de la Organización fuera más estrecha y eficaz. En la reunión de la Conferencia de 1934, tras un período de 12 años, el Consejo de Administración incluyó a siete países no europeos entre los 16 gobiernos representados, con los correspondientes incrementos de la representación no europea en los Grupos de los empleadores y de los trabajadores. Asimismo, Butler adoptó medidas para intensificar las relaciones directas entre la Oficina y los países de ultramar, a fin de comprender mejor sus condiciones y necesidades y prestarles asistencia. Se enviaron funcionarios en misión a Latinoamérica, Asia y Oriente Medio. Se estableció en la Oficina una Sección de Ultramar para garantizar que se prestara mayor atención a los problemas especiales de los países de ultramar. En enero de 1936, se celebró la primera Conferencia Regional en Santiago, Chile.

Durante el mandato de Butler como Director de la Organización, se desplegaron esfuerzos para examinar los problemas laborales e industriales de sectores específicos. La primera de estas reuniones fue la Conferencia Textil Internacional, que se celebró en Washington en 1937. A ésta sucedieron otras conferencias técnicas sobre las horas de trabajo en las industrias mineras, químicas, y otras. Estas conferencias técnicas tripartitas fueron las precursoras de las comisiones de actividades industriales que se establecieron después de la guerra.

En 1938, Butler dimitió para poder desempeñar el cargo de Rector del Nuffield College, que acababa de crearse en Oxford. Posteriormente, fue Comisionado Regional durante la guerra en Inglaterra, Ministro Británico encargado de los servicios de información en Washington, y Jefe de la Liga Europea para la Cooperación Económica. Durante todo este tiempo, no cesó el interés de Butler por la OIT. Su nombramiento, en 1950, como miembro de la Comisión de Investigación y de Conciliación en Materia de Libertad Sindical le hizo reanudar su relación oficial con la Organización. Harold Butler murió en 1951, a la edad de 67 años.