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Importancia y aplicaciones

El objetivo primordial de la medición del subempleo es mejorar el análisis de los problemas relativos al empleo y contribuir a la formulación y evaluación de las políticas y medidas a corto y largo plazo, destinadas a promover el empleo pleno, productivo y libremente elegido. Las estadísticas sobre el subempleo vienen a complementar las estadísticas sobre el empleo, el desempleo y la inactividad.

En efecto, las estimaciones del empleo y el desempleo suelen ser insuficientes para comprender la situación efectiva del mercado de trabajo de numerosos países. Así, las tasas de desempleo que se calculan en muchos países en desarrollo utilizando la definición y las modalidades de medición disponibles en la actualidad son inferiores a las tasas calculadas para los países industrializados. Esto no significa que los mercados de trabajo de los países en desarrollo sean más eficaces, sino más bien que el desempleo es sólo una de las formas en que se manifiestan los problemas del empleo, a saber, la carencia total de trabajo. En realidad, en la mayoría de los países en desarrollo:

  • no existen programas de ayuda a los desempleados, por lo que muchos trabajadores que no tienen trabajo se encuentran confrontados a una situación insostenible y se ven obligados a ocuparse en el sector informal o a dedicarse a otras actividades análogas para asegurar su subsistencia, pese a que no consiguen empleos a tiempo completo o no logran generar un ingreso que les permita alcanzar un nivel de vida decente;
  • hay una proporción elevada de personas ocupadas en actividades independientes, de manera que cuando estos trabajadores atraviesan por períodos en los que no tienen trabajo, su estrategia no es la búsqueda de empleo (con lo cual no se contabilizan entre los desempleados), sino de otras actividades de empleo independiente, incluso si éstas les procuran un ingreso inferior al habitual; y
  • el trabajo se organiza en las comunidades rurales con arreglo a mecanismos tradicionales de repartición del trabajo disponible entre todos los trabajadores, lo que redunda en una disminución de las horas de actividad laboral media y del ingreso medio del conjunto de la población. De ahí que el problema en los países en desarrollo se describa a menudo utilizando el concepto de “subempleo”, en el que se sintetizan la carencia parcial de trabajo, el empleo de bajos ingresos, la infrautilización de las competencias profesionales y la baja productividad, y no únicamente el concepto de desempleo medido según las pautas habituales.

En el último tiempo, se ha reconocido la importancia que el fenómeno del “subempleo” ha cobrado también en los países desarrollados y en transición, en el contexto de la disminución de actividades y de reorganización de sus economías. Muchos trabajadores de estos países están confrontados a la falta de oportunidades de empleo en la clase de trabajos en los que podrían y les gustaría ocuparse, y tienen que aceptar trabajos en actividades menos productivas o en jornadas más reducidas que las que podrían y preferirían efectuar; tales situaciones implican que se encuentran desempleados durante períodos más o menos prolongados, o que se retiran definitivamente de la fuerza de trabajo.

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