A la hora de utilizar una clasificación sobre la situación en el empleo, es necesario determinar las categorías de la situación en el empleo pertinentes y registrarlas con el código correspondiente. En las encuestas estadísticas, quien escoge una de las principales categorías incluidas en una lista es casi siempre el encuestado o el encuestador, que de hecho se convierten así en los codificadores. Cuando se utilizan archivos administrativos, por ejemplo, con fines de imposición fiscal, suelen ser los funcionarios administrativos quienes determinan la categoría correcta que será aplicada, sobre la base de las normas pertinentes y de la información facilitada por el encuestado.
En los países que cuentan con sistemas perfeccionados de contratos de trabajo y de reglamentación del impuesto sobre la renta, la mayoría de los encuestados responderá sin problema alguno a preguntas como “En su principal empleo, ¿trabaja usted como asalariado, trabajador por cuenta propia, empleador, miembro de una cooperativa de productores o trabajador familiar auxiliar?” Así, pues, prácticamente todos los servicios nacionales de estadística de estos países han formulado este tipo de pregunta, sin tratar de indagar sobre la posible existencia y el alcance de las situaciones especiales antes mencionadas (excepto la de los “gerentes propietarios de empresas constituidas en sociedad”). Esto ha obedecido esencialmente a que tal vez se ha considerado que tales situaciones especiales tenían poca importancia numérica.
Los servicios nacionales de estadística de la mayoría de los demás países también han utilizado el tipo de pregunta anterior, aun cuando hay motivos para pensar que a los encuestados no les resulta fácil identificar su situación laboral con las categorías mencionadas de la forma prevista por los usuarios de las estadísticas resultantes, y pese a que algunas de las categorías especiales antes enumeradas pudieran ser numéricamente muy significativas. Por ello, en estos países quizá convenga más introducir tales grupos como categorías precodificadas, e impartir a los encuestadores la capacitación que les permita codificarlas a partir de las respuestas de los encuestados a preguntas redactadas con especial esmero. Sin embargo, todavía no se han llevado a cabo las pruebas necesarias para evaluar este enfoque y llegar a formular las preguntas idóneas.
Casi todos los países producen estadísticas sobre el empleo y el desempleo basándose en la situación en el empleo, a partir de los censos de población y de encuestas de hogares. La base de datos en línea Laborsta contiene series estadísticas sobre la fuerza de trabajo, desglosadas por sexo y por situación en el empleo, que se vienen recopilando desde 1945.
