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Empleo y desempleo

La población con empleo está compuesta por personas mayores de una edad especificada que aportan su trabajo para producir bienes y servicios. Cuando se calcula con respecto a un período de referencia corto (de una semana o un día), este concepto engloba a todas las personas que trabajaron para obtener una remuneración, beneficio o ganancia familiar durante ese período. Incluye también a todas las personas que en ese período se ausentaron temporalmente de su empleo o empresa por diversos motivos: personas que durante el período de referencia estuvieron enfermas, de vacaciones, con permiso por maternidad, en huelga o despedidas temporalmente.

La población desempleada está compuesta por personas mayores de una edad especificada que no aportan su trabajo para producir bienes y servicios, pese a encontrarse disponibles. Cuando se calcula con respecto a un período de referencia corto, este concepto engloba a todas las personas que no tienen empleo y que durante el período de referencia habrían aceptado un empleo adecuado o puesto en marcha una empresa si se les hubiese presentado la oportunidad, y que en el pasado reciente buscaron activamente formas de encontrar empleo o poner en marcha una empresa.

La adición de la población con empleo y la población desempleada medidas en un período de referencia corto constituye la fuerza de trabajo, también denominada población corrientemente activa.

Otra forma de medir la población económicamente activa es la denominada “población habitualmente activa”, que se calcula con respecto a un período de referencia largo, por ejemplo, un año. Este concepto abarca a todas las personas mayores de una edad especificada cuya situación principal en la actividad, determinada en función del número de semanas o días, durante un período largo dado (por ejemplo, los doce meses o el año civil precedentes), es de “persona con empleo” o “persona desempleada”.

En todas estas definiciones se alude a las personas “mayores de una edad especificada”, categoría que se denomina también “población en edad de trabajar”. El límite de edad mínima usado para definir la población en edad de trabajar debe ser fijado por cada país, en función de sus circunstancias nacionales, como la edad de escolaridad obligatoria, la edad mínima de admisión en el empleo y las proporciones del trabajo infantil. Estas circunstancias varían tanto de un país a otro, que resulta imposible establecer un único límite de edad mínima de aplicación universal a nivel internacional. Algunos países utilizan también un límite de edad máxima para definir el concepto de población en edad de trabajar, aunque las normas internacionales no lo recomiendan.

Directrices vigentes

Las directrices vigentes en materia de fuerza de trabajo, empleo y desempleo fueron adoptadas por la decimotercera Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo en 1983. En la Resolución sobre estadísticas de la población económicamente activa, del empleo, del desempleo y del subempleo se establecen definiciones internacionales de estos cuatro conceptos . Los mismos quedan inscritos dentro de los límites de producción del Sistema de Contabilidad Nacional, SCN de forma tal que las estadísticas del trabajo sean coherentes con las estadísticas sobre la producción, es decir, que el empleo se referirá a las personas que aportan su mano de obra a la producción de los bienes y servicios repertoriados en el SCN, y que el desempleo aludirá a aquellas personas que buscan la forma de proveer dicha mano de obra. Asimismo, en la resolución se establecen los principios y criterios operativos para la clasificación en el empleo y el desempleo. Para obtener una explicación detallada de estas normas.

Importancia y aplicaciones

Las estadísticas de la población económicamente activa, el empleo, el desempleo y el subempleo cumplen múltiples funciones. Concretamente, aportan mediciones sobre la oferta de mano de obra, los insumos laborales, la estructura del empleo y el grado de utilización del tiempo de trabajo y los recursos humanos disponibles. Esta información es esencial para la planificación y la formulación de políticas en materia macroeconómica y de desarrollo de los recursos humanos. Cuando los datos son recopilados en distintos momentos, sirven de base para observar las tendencias de dichos momentos y los cambios en el mercado de trabajo y la situación del empleo, pudiendo éstos ser analizados en relación con otros fenómenos económicos y sociales, a fin de evaluar las políticas macroeconómicas. La tasa de desempleo, en particular, se utiliza de forma generalizada como indicador global del funcionamiento de la economía de un país. Las estadísticas de la población económicamente activa, el empleo, el desempleo y el subempleo constituyen también una base muy importante para la concepción y la evaluación de los programas gubernamentales destinados a la creación de empleo, la formación profesional, el mantenimiento de los ingresos, la reducción de la pobreza y otros objetivos similares. La medición de las relaciones entre el empleo, los ingresos y otros parámetros socioeconómicos aporta información sobre la calidad del empleo de los distintos subgrupos de la población, sobre la capacidad de generación de ingresos de los distintos tipos de actividades económicas y sobre el número y las características de las personas que no logran garantizar su bienestar económico con las oportunidades de empleo a que tienen acceso. La información sobre el empleo y los ingresos, desglosada por sectores de actividad económica, por ocupación y por las características sociodemográficas, es necesaria a efectos de la negociación colectiva, así como para evaluar las repercusiones de las políticas de reducción de la pobreza en los distintos subgrupos de población y para analizar las desigualdades por motivos de pertenencia étnica, de género o de edad que existen de cara a las posibilidades de obtener un trabajo y de participar en la sociedad, y la evolución de estos factores en el tiempo.

Breve explicación histórica

El tema de las estadísticas del desempleo fue inscrito en el orden del día de la segunda Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo, en 1925. En esa oportunidad se adoptaron recomendaciones respecto a la producción de estadísticas del desempleo a partir de los datos del seguro de desempleo, de las oficinas de empleo, de los censos de población o incluso de las encuestas especiales relativas al conjunto de la población o a muestras de la misma.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, las estadísticas de la población económicamente activa dependieron sobre todo de los censos de población. En 1938, el Comité de Expertos Estadísticos de la Liga de Naciones formuló propuestas para mejorar la comparabilidad internacional de los datos recopilados en los censos de la población económicamente activa y estableció una definición de dicha población. En los años siguientes, muchos países incrementaron considerablemente las estadísticas del empleo. La técnica de las encuestas por muestreo fue la precursora de un enfoque más amplio de los datos sobre el empleo y desempleo. Por aquel entonces, los conceptos de fuerza de trabajo, empleo y desempleo se entendían como “actividades lucrativas”, es decir, actividades que aportaban una remuneración directa o indirecta, en metálico o en especie.

En 1947, la sexta CIET adoptó una resolución en la que los conceptos de fuerza de trabajo, empleo y desempleo se definían principalmente en relación con la actividad de cada persona durante un período especificado; nacía así el concepto de “trabajador remunerado”. En 1954, la octava CIET revisó la citada resolución y aportó definiciones detalladas de estos conceptos, así como recomendaciones sobre el alcance y la índole de las estadísticas que debían elaborarse.

Estadísticas nacionales de la fuerza de trabajo, el empleo y el desempleo, y actividades de compilación de la OIT

Casi todos los países producen estadísticas sobre la fuerza de trabajo, el empleo y el desempleo al menos una vez cada diez años, por medio de sus censos de población o, con más frecuencia, en el marco de las encuestas generales de hogares, como las encuestas sobre las condiciones de vida o las encuestas más especializadas sobre la fuerza de trabajo. También se recopilan estadísticas del empleo de los trabajadores asalariados por medio de encuestas de establecimientos o de censos. Asimismo, los países que cuentan con sistemas de seguridad social de amplia cobertura pueden producir estadísticas de gran utilidad sobre el empleo; análogamente, los países donde hay un gran sector de servicios de empleo producen estadísticas de buena calidad sobre el desempleo.

La OIT ha venido compilando estadísticas de la fuerza de trabajo a nivel nacional desde los años 1930. La base de datos en línea Laborsta contiene series estadísticas sobre la fuerza de trabajo, desglosadas por sexo, grupo de edad, sector industrial, ocupación y situación en el empleo, recopiladas desde 1945, y sobre el empleo y el desempleo recopiladas desde 1969.

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