Documento de información general

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Fecha de la publicación 2 de octubre de 2007
Unidad responsable Departamento de Integración de Políticas

Documento de información general: Trabajo decente para una globalización justa

    El objetivo del Foro es ampliar y reforzar el diálogo, intercambiar conocimientos y experiencias, generar nuevas ideas prácticas para la acción, promover la coherencia de las políticas y establecer asociaciones en pro del trabajo decente y una globalización justa entre diversos agentes.

    La idea de celebrar un foro para discutir sobre las políticas destinadas a lograr una globalización justa fue propuesta por la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización en su informe de 20041. En el informe se recomendaba que se crease un foro de política sobre la globalización entre las organizaciones internacionales interesadas y otros actores pertinentes y se solicitaba a la OIT que se encargara de organizarlo. La selección de la OIT como posible organizador de dicho Foro se vio reforzada por el fuerte apoyo que dio la Comisión Mundial al cometido de la OIT de lograr un trabajo decente para todos, que sostuvo debería convertirse en un objetivo global para que las posibilidades de la globalización de aportar beneficios para todos se hicieran realidad. La Comisión Mundial previó que en dicho foro participarían diversos mandantes y grupos interesados y consideró que la OIT, con su tradición de promoción del diálogo, estaba en condiciones idóneas para proporcionar una plataforma para los mandantes tripartitos de la OIT y otros agentes con miras a discutir sobre la promoción del trabajo decente como un objetivo global.

    En el trabajo decente se sintetizan las aspiraciones que todos tenemos en nuestra vida laboral: oportunidades e ingresos; derechos, participación y reconocimiento; estabilidad familiar y desarrollo personal, y justicia e igualdad de género. Este concepto, inicialmente propuesto por el Director General de la OIT, Juan Somavia, en su informe presentado a la 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de 1999 como una expresión contemporánea e integrada de la misión de la OIT, refleja las preocupaciones de los gobiernos, los trabajadores y los empleadores, que juntos confieren a la OIT su identidad tripartita singular. Desde entonces, la OIT ha seguido desarrollando el Programa de Trabajo Decente tanto desde un punto de vista conceptual como práctico en su programa global y en los programas de trabajo decente por país (PTDP). Se reconoce ampliamente la importancia del objetivo del trabajo decente para las estrategias internacionales de desarrollo y la reducción de la pobreza.

      Actualmente, la finalidad primordial de la OIT es promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana2.

    El informe de la Comisión Mundial se discutió en la 92.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de 2004 junto con un informe del Director General3. Posteriormente, el Consejo de Administración de la OIT estableció un marco de políticas y estrategias a medio plazo para promover el trabajo decente como objetivo global. Un elemento del programa de la OIT fue desarrollar la idea de crear un Foro. El apoyo del Gobierno de Portugal durante sus seis meses de presidencia de la Unión Europea y de la Comisión Europea ha hecho posible hacer realidad esta idea.

    Así, siguiendo la tradición de la OIT, en el Foro confluyen opiniones e intereses diversos en búsqueda de soluciones para la consecución de objetivos comunes. La discusión se centrará en el análisis y la promoción del concepto de trabajo decente y del Programa de Trabajo Decente como aspectos clave para la sostenibilidad económica, social y ambiental y como contribución al logro de una globalización justa e integradora.

    Se examinarán estrategias generales así como esferas políticas muy específicas. Entre los temas que habrán de tratarse figuran los retos que plantea el desarrollo de calificaciones; la mejora de la economía informal; la migración por motivos laborales; la ampliación de la protección social; la superación de las situaciones de desventaja y discriminación; y las formas y los medios de mejorar la coherencia de las políticas entre las organizaciones internacionales. Habrá también discursos de apertura sobre las cuestiones generales del trabajo decente y una globalización justa. Entre los participantes figuran los mandantes de la OIT, esto es, los gobiernos, las organizaciones de empleadores y los sindicatos, así como personalidades influyentes, dirigentes de instituciones intergubernamentales, parlamentarios, autoridades locales, líderes de opinión, académicos y organizaciones de la sociedad civil.

Por una globalización justa: repercusiones
del informe de la Comisión Mundial sobre
la Dimensión Social de la Globalización

    La Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización publicó su informe en febrero de 2004. La Comisión fue creada por la OIT en un momento de persistente inquietud por las consecuencias desiguales de la globalización para la población, el hecho de que muchos quedasen excluidos de sus beneficios y la incapacidad de aprovechar plenamente sus posibilidades. Se ha escrito y dicho mucho sobre la globalización, pero la Comisión Mundial era algo diferente: un intento de crear consenso entre perspectivas muy diversas, del Norte y del Sur, nacionales e internacionales, económicas y laborales, del gobierno y de la sociedad civil, de políticos y académicos, sobre las cuestiones fundamentales que se han de abordar y sobre soluciones viables.

    En el informe de la Comisión se pedía la reforma de la gobernanza de la globalización para lograr que fuera justa e integradora. Se pedían cambios coordinados en un amplio frente, en lugar de adoptar un enfoque fragmentario. Se pedía el compromiso de los principales actores, en el plano local y mundial, para la aplicación de políticas y normas que promoviesen una globalización equitativa en economías y sociedades abiertas. Se sostenía que una globalización justa empezaba por la propia casa, con la adopción de medidas más eficaces a nivel nacional y regional; que era necesario reformar las normas de la economía mundial para que fuesen equitativas e integradoras; que el trabajo decente debería convertirse en un objetivo global; y que las instituciones internacionales encargadas de promover este programa tenían que rendir más cuentas a la población. Se abogaba por una mayor coherencia en la política económica y social, y un proceso más eficaz de diálogo entre los actores interesados.

    El impacto del informe de la Comisión Mundial fue inmediato. Se tradujo en 17idiomas4, fue ampliamente mencionado en los debates internacionales, y sus principales mensajes recibieron apoyo no sólo dentro de la OIT sino también en muchos foros y declaraciones nacionales, regionales y mundiales. La OIT, que creó la Comisión, adoptó algunas de sus recomendaciones específicas pero muchas de ellas iban dirigidas a otros actores. La Comisión dirigió una serie de propuestas al sistema multilateral y a los actores estatales en las que se pedía una mejor gobernanza global y la reforma del sistema multilateral para hacerlo más democrático, transparente, responsable y coherente. Entre estas propuestas figuraba la extensión progresiva del control parlamentario sobre el sistema multilateral a escala global, así como la creación de un grupo parlamentario global que se ocupe de la coherencia y compatibilidad de las políticas económicas y sociales globales. En cuanto a los actores no estatales, la Comisión sostuvo que se debería mejorar la coordinación entre las organizaciones internacionales y las redes y asociaciones de ámbito global que participan en el intercambio de información, la promoción y la movilización de recursos en los ámbitos económico y social.

    La globalización justa y equitativa y el trabajo decente para todos recibió la aprobación a escala mundial de muchos gobiernos e instituciones multilaterales, incluida la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas en 2005.

      Apoyamos firmemente una globalización justa y resolvemos que los objetivos del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, en particular las mujeres y los jóvenes, serán una meta fundamental de nuestras prácticas nacionales e internacionales y nuestras estrategias nacionales de desarrollo, incluidas las estrategias de reducción de la pobreza, como parte de nuestro esfuerzo por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Párrafo 47 del Documento Final de la Cumbre Mundial 2005.

    Desde entonces ya han pasado tres años. La globalización, lejos de perder intensidad, parece que se ha acelerado con varios años de crecimiento económico mundial sostenido. No parecen que los resultados se distribuyan de forma más justa y, de hecho, los datos disponibles en muchos países muestran que han aumentado las desigualdades; y aunque en algunos ámbitos se han introducido cambios en las políticas, en otros se han realizado pocos progresos.

    La Comisión Mundial hizo un llamamiento en pro de una globalización justa que ofrezca oportunidades para todos. En muchos casos, la Comisión Mundial fue sólo una de las muchas voces que propugnaban, por ejemplo en el caso de la reforma de las Naciones Unidas, un aumento de los recursos destinados al desarrollo o una mayor atención a la creación de empleo, por lo que los cambios en materia de políticas raras veces pueden atribuirse directamente o exclusivamente a la Comisión. Sin embargo, la Comisión logró captar y amplificar un movimiento, apoyó una iniciativa y en algunos ámbitos clave la lideró. Sus recomendaciones influyeron en el debate y las decisiones.

    Un estudio reciente del Instituto Internacional de Estudios Laborales5 llega a la conclusión de que en tres años se han realizado algunos progresos, pero todavía queda mucho por recorrer. El modelo de la globalización ha evolucionado, pero sigue siendo el mismo en un aspecto fundamental: la expansión continua de la economía de mercado mundial aún no se corresponde con el establecimiento de instituciones adecuadas para su gobernanza. A medio plazo, esto plantea problemas, porque los compromisos y acuerdos sociales que estabilizan el modelo económico corren peligro, las fuerzas para evitar que se siga expandiendo la desigualdad son débiles, y la globalización seguirá generando exclusión e inseguridad. Demasiadas personas están perdiendo la esperanza de que la magia de la globalización cambie sus vidas para mejor, por lo que muchos se están oponiendo a ella.

    Si bien persiste la gobernanza inadecuada de la globalización que tanto preocupaba a la Comisión, se pueden sin embargo comprobar ciertos progresos en algunos ámbitos específicos — las normas fundamentales del trabajo, la responsabilidad social de la empresa, los acuerdos marco globales, la reforma de las Naciones Unidas, y un marco multilateral para las migraciones laborales. Las normas de los sistemas comerciales y financieros mundiales han sido objeto de intensos debates, especialmente en lo que respecta a las primeras, y no cabe duda de que hoy en día hay una mayor aceptación que en el pasado de la necesidad de que las normas sean justas y se perciban como tal, incluso cuando las negociaciones son difíciles. La coherencia de las políticas figura en la agenda política, tanto en el plano nacional en muchos países, como en el plano internacional, en particular mediante las medidas destinadas a reforzar el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas. La propia OIT ha lanzado una Iniciativa de Coherencia de las Políticas para investigar con los organismos asociados el alcance de una mayor colaboración mediante la determinación de posibles sinergias en materia de políticas para el crecimiento, la inversión y el empleo.

    El llamamiento para hacer del trabajo decente un objetivo global ha recibido un apoyo enorme en todo el mundo por parte de Jefes de Estado y órganos internacionales encargados de la adopción de decisiones así como de círculos económicos, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. El trabajo decente tiene un enorme potencial como tema conductor para la aplicación del programa internacional de desarrollo para la reducción de la pobreza y también como medio de vincular más directamente la labor del sistema multilateral con las preocupaciones políticas nacionales. El reto que se presenta ahora es el de concretar el objetivo global en una acción a nivel nacional. En ese sentido, los PTDP, que la OIT ha estado desarrollando para apoyar los programas nacionales de sus mandantes (gobiernos, trabajadores y empleadores), podrían convertirse en un instrumento importante para lograr que haya coherencia entre los objetivos económicos, sociales y ambientales.

    El compromiso de los mandantes de la OIT ha sido un importante acicate para el progreso. Por supuesto, los gobiernos, los empleadores y los trabajadores tienen programas distintos, pero cada uno ha respondido con arreglo a sus prioridades — a título de ejemplo cabe destacar la intervención de los empleadores en cuanto a la responsabilidad social de la empresa, de los trabajadores en cuanto a la incorporación de las normas fundamentales del trabajo en los sistemas de producción, y de los gobiernos con respecto a la migración y la coherencia de las políticas.

    La Comisión Mundial estaba interesada en mantener un proceso eficaz de diálogo democrático en torno al desarrollo de políticas, y no en imponer soluciones tecnocráticas. Si bien el diálogo en el contexto de la OIT no se ha interrumpido, y fue el instrumento para establecer el marco multilateral para las migraciones, por ejemplo, el diálogo fuera de la OIT entre los diferentes actores de la globalización parece haber perdido intensidad. El principal objetivo del Foro de la OIT sobre el trabajo decente para una globalización justa es reactivar este proceso de diálogo en torno al objetivo de trabajo decente como medio para lograr una globalización justa.

    Al final, el mensaje de la Comisión Mundial fue que un enfoque fragmentado de la globalización no podía resultar eficaz. Se necesita un enfoque coordinado y coherente en un frente amplio para lograr una globalización justa y hacer realidad el objetivo del trabajo decente para todos. El mensaje de la Comisión sigue siendo igualmente válido hoy. Se está teniendo en cuenta en algunos círculos, en particular, mediante las medidas para aplicar el programa internacional de desarrollo convenido, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, mediante una mejora de la coordinación en todo el sistema para garantizar que las Naciones Unidas y el sistema multilateral en su conjunto pueden funcionar como una sola entidad. Sin embargo, todavía queda mucho por recorrer, y lograr que haya coherencia entre las actividades de los principales actores en torno a un modelo de globalización que contribuya a la consecución de los objetivos de la gente sigue siendo un reto fundamental.

Trabajo decente: un programa para lograr
una globalización justa

    El trabajo es un aspecto central de la vida de las personas. Independientemente de donde vivan o de lo que hagan, las mujeres y los hombres consideran los puestos de trabajo como la «prueba de fuego» del éxito o el fracaso de la globalización. El trabajo es la fuente de dignidad, estabilidad, paz y credibilidad de los gobiernos y del sistema económico. Dado que la creación de empleo está estrechamente unida al desarrollo empresarial, sustenta las iniciativas privadas y la inversión. Es esencial disminuir los déficit de trabajo decente para reducir las tensiones que provocan tantas amenazas para la seguridad, así como para hacer frente a desafíos sociales tales como la migración, el desempleo masivo de los jóvenes, la desigualdad de género y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

    El Programa de Trabajo Decente de la OIT es una metodología equilibrada e integrada para hacer realidad los objetivos del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para todos en los ámbitos mundial, regional, nacional, sectorial y local. El programa se basa en cuatro pilares: normas y derechos en el trabajo; creación de empleo y desarrollo de las empresas; protección social y gobernanza del mercado de trabajo y diálogo social.

    El cometido central de la OIT es promover el objetivo del trabajo decente para todos pero no lo puede lograr por sí sola. Es necesario que una amplia gama de políticas económicas, sociales y ambientales interactúen de forma coherente para crear un entorno propicio para el trabajo decente. La incorporación del trabajo decente en el sistema internacional se refrendó en la Declaración Ministerial de la serie de sesiones de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC).

      Estamos convencidos de la urgente necesidad de crear un entorno a escala nacional e internacional que propicie el logro del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos como base del desarrollo sostenible. Para la creación de nuevas oportunidades laborales es imprescindible contar con un entorno que fomente la inversión, el crecimiento y la capacidad empresarial. Es fundamental que hombres y mujeres tengan oportunidad de conseguir un empleo productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana para lograr la erradicación del hambre y la pobreza, el mejoramiento del bienestar económico y social de todos, el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible de todas las naciones, así como una globalización plenamente incluyente y equitativa6.

    En su período de sesiones de 2007, el ECOSOC adoptó otra resolución con miras a coordinar el seguimiento de la Declaración Ministerial en todo el sistema. Entre otras medidas, «alienta a todos los organismos competentes del sistema de las Naciones Unidas a colaborar en el uso, la adaptación y la aplicación de la Guía práctica para la incorporación sistemática del empleo y el trabajo decente...» y «pide a los fondos, programa y organismos especializados de las Naciones Unidas, incluidos los organismos no residentes, e invita a las instituciones financieras internacionales a que, según convenga en el marco de sus mandatos actuales, promuevan las sinergias y la colaboración estratégica, procurando la participación de los interesados pertinentes, en particular, los gobiernos y representantes de los empresarios y los trabajadores, con objeto de formular y producir resultados concretos en relación con los objetivos fijados en materia de empleo pleno y productivo y trabajo decente a nivel de los países, incluidos lo programas nacionales de trabajo decente impulsados por la Organización Internacional del Trabajo...»7.

    Se trata de objetivos ambiciosos que ponen de relieve hasta qué punto el objetivo del trabajo decente puede servir para movilizar un esfuerzo sistemático tendente a fomentar la coherencia de las políticas en las acciones internacionales y nacionales como parte de una iniciativa global para promover el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y una globalización justa. El Foro de la OIT sobre el trabajo decente para una globalización justa es un nuevo paso importante en este proceso. Su programa tiene por objetivo extraer enseñanzas para establecer la cooperación y colaboración entre una gran diversidad de actores. Los temas elegidos para una discusión detallada conectan importantes dimensiones del Programa de Trabajo Decente con el tema más amplio del logro de una globalización justa. Los temas son los siguientes:

n Empleabilidad: educación, desarrollo de calificaciones y tecnología: Colmar las brechas en materia de conocimientos

n Mejora del trabajo y de las empresas en la economía informal: Organizarse para tener voz y participación

n Migración por motivos laborales, dentro de las fronteras e internacionalmente: Garantizar los beneficios y disminuir los riesgos de la movilidad de los trabajadores

n Políticas de protección social en pro de la cohesión social y el desarrollo económico: ¿Hacia una base social global?

n Coherencia de las políticas entre las organizaciones internacionales: Crear las herramientas que lo hagan posible

n Oportunidades de trabajo decente para los jóvenes: superar la discriminación y las desventajas: La igualdad en la diversidad: ¿sueño o necesidad?

Generación de sinergias para la acción
nacional e internacional

    La Comisión Mundial había señalado cómo las nuevas formas de «gobernanza en red» estaban caracterizando el actual desplazamiento de una comunidad internacional de Estados nación a una comunidad global de actores estatales y no estatales8. Son enormes las posibilidades de sinergia entre los actores y las redes/coaliciones existentes con competencias y conocimientos técnicos complementarios en torno a un programa de trabajo decente y una globalización justa. Los gobiernos, las autoridades locales, los parlamentarios, los bancos centrales, las organizaciones internacionales, la sociedad civil, las empresas, los sindicatos, los círculos académicos y otras entidades tienen contribuciones particulares que aportar. Un reto fundamental que se plantea es cómo facilitar dicha convergencia entre las fronteras pero de tal forma que también se consolide firmemente en los procesos políticos nacionales. El Foro de la OIT sobre trabajo decente para una globalización justa que se celebrará en noviembre de 2007 proporciona un importante marco para el debate sobre cómo llevar adelante este programa político.

FDW-2007-09-0278-1-En.doc

1 OIT: Por una globalización justa: crear oportunidades para todos, informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, Ginebra, 2004.

2 OIT: Trabajo decente, Memoria del Director General, Conferencia Internacional del Trabajo, 87.ªreunión, Ginebra, 1999.

3 OIT: Por una globalización justa: El papel de la OIT, informe del Director General, Conferencia Internacional del Trabajo, 92.ª reunión, Ginebra, 2004.

4 Además de los siete idiomas oficiales de la OIT (alemán, árabe, chino, español, francés, inglés y ruso) el informe se tradujo en coreano, farsi, griego, italiano (de próxima publicación), portugués (Portugal), portugués (Brasil), sinhala, swahili (sólo una sinopsis), tamil y turco.

5 «The quest for a fair globalization three years on: Assessing the impact of the World Commission on the Social Dimension of Globalization» de Hamish Jenkins, Eddy Lee y Gerry Rodgers, Instituto Internacional de Estudios Laborales, Documento para el debate núm. 175, 2007.

6 «Creación de un entorno a escala nacional e internacional que propicie la generación del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, y sus consecuencias sobre el desarrollo sostenible», Declaración Ministerial de la serie de sesiones de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, 5 de julio de 2006 (E/2006/L.8).

7 La función del sistema de las Naciones Unidas en «la promoción del empleo pleno y productivo y del trabajo decente para todos», resolución adoptada en la serie de sesiones de coordinación del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, 12 de julio de 2007 (E/2007/L.14).

8 La Comisión definió la «gobernanza en red» como redes sobre cuestiones globales y otros mecanismos no estructurados para la formulación de políticas globales, que a menudo implican la participación de una combinación de gobiernos nacionales, organismos multilaterales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, y suelen tener mecanismos de gobernanza informales, y su estructura organizativa tiende a ser ligera, basándose a menudo en las nuevas tecnologías. La Comisión consideró que podían contribuir a abordar las insuficiencias y lagunas de las instituciones y los acuerdos existentes. Por una globalización justa, párrafo 578, op. cit.

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