Los servicios públicos de empleo son por lo general el principal organismo gubernamental responsable de programas activos en el mercado del trabajo, pero con frecuencia su capacidad necesita ser reforzada. Además, la tendencia internacional al aumento de las agencias privadas de empleo y de la externización de los servicios públicos, ofrecen nuevas oportunidades para que agencias privadas y públicas trabajen juntas. Para que las reformas y el incremento de inversiones deseados sean una realidad, existe la urgente necesidad de involucrar aún más los interlocutores sociales en las discusiones de políticas de formación y desarrollo de las calificaciones profesionales. Es evidente que los gobiernos no pueden continuar siendo el único portavoz sobre temas de educación y formación. Los sistemas de formación más exitosos son aquellos sustentados por un consistente proceso de diálogo social. Debemos promover programas activos de trabajo, que incluyan enfoques eficaces para la adquisición y el desarrollo de capacidades, en el escenario formal e informal, destinados a personas desfavorecidas en el mercado laboral, incluso aquellas con discapacidad.

