Más de 200 millones de niños de todo el mundo son trabajadores infantiles, y realizan tareas dañinas para su desarrollo mental, físico y emocional. Los niños trabajan porque deben sobrevivir ellos y sus familias. El trabajo infantil persiste incluso en lugares donde ha sido declarado ilegal y con frecuencia está rodeado por un muro de silencio, indiferencia y apatía. Pero ese muro ha comenzado a desmoronarse. La eliminación total del trabajo infantil es un objetivo a largo plazo para muchos países, pero hay algunas de sus formas que deben ser enfrentadas cuanto antes. Casi las tres cuartas partes de los niños trabajadores son víctimas de alguna de sus peores formas, incluyendo tráfico de personas, conflictos armados, esclavitud, explotación sexual y trabajos peligrosos. La abolición efectiva del trabajo infantil es uno de los desafíos más urgentes de nuestros tiempos.

