LISBOA (Noticias de la OIT) – La 8a Reunión Regional Europea de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) concluyó hoy en esta ciudad con llamados para un esfuerzo coordinado con el fin de mantener el empleo y restaurar el crecimiento económico en medio “de la crisis más severa que afecta Europa en 60 años”.
Los delegados dijeron que es vital garantizar que “sean elaboradas medidas de estímulo coordinadas para incrementar la demanda agregada, evitar espirales deflacionarias y mantener el empleo y las oportunidades de trabajo decente” y que “los mercados financieros reformados suministren el capital que las empresas sostenibles necesitan para inversiones productivas y trabajo decente”.
Representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores de los países de Europa y Asia Central miembros de la OIT, solicitaron además protección para los miembros más vulnerables de la población de manera que no queden segregados del mercado laboral o se conviertan en trabajadores pobres y evidenciaron “la urgente necesidad de diálogo social eficaz y negociación colectiva debido a la gravedad de la crisis”.
Exhortaron a “una mayor coherencia política a nivel nacional, regional y mundial” como un modo para “evitar el proteccionismo en todas sus formas, que a largo plazo pueden puede sólo agravar los efectos de la crisis”.
Los mandantes de la OIT se comprometieron a “permanecer muy atentos ante el riesgo del resurgir de reacciones políticas al creciente desempleo y la exclusión social en forma de odio social o religioso, discriminación contra los migrantes o minorías étnicas, victimización de representantes sindicales y políticas económicas proteccionistas que podrían agravar la crisis”.
“Esta no fue una reunión ordinaria”, dijo Petra Ulshoefer, Directora de la Oficina Regional para Europa y Asia Central de la OIT en su discurso de clausura. “Ahora más que nunca son necesarios consenso y solidaridad. A pesar de la gran diversidad entre las situaciones de los países, se han evidenciado muchas similitudes en los enfoques de los gobiernos para abordar la crisis. Hay un sólido consenso entre los mandantes de todos los países en que el Programa de Trabajo Decente es una guía para mitigar el impacto social de la crisis”.
En las conclusiones, los delegados de gobiernos, trabajadores y empleadores dijeron que “la gravedad de la crisis económica está afectando un gran número de trabajadores en el mercado laboral, incluyendo muchos que tenían empleos seguros... Hasta que no regresen condiciones más normales a los mercados del crédito, permanecerá la amenaza de cortes de salarios, despidos temporales e incremento del desempleo”.
Las conclusiones de la reunión también evidenciaron la necesidad de proteger los derechos y principios fundamentales del trabajo, promover las normas internacionales del trabajo, incrementar el desarrollo de calificaciones y la formación y utilizar plenamente las instituciones para el diálogo social. Además establecieron que los principios y derechos fundamentales en el trabajo son “una defensa importante contra el riesgo de que la recesión ocasione un aumento de la explotación de los trabajadores”.
“También deberíamos estimular una estrecha colaboración a nivel regional, a través de las instituciones europeas, agencias de las Naciones Unidas y redes regionales de gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores”, dijo Petra Ulshoefer. “Y no debemos olvidar que la región de Europa y Asia Central debe desempeñar un liderazgo al promover coherencia política a nivel mundial, sin perder de vista la necesidad de forjar un modelo de desarrollo sostenible”.
La reunión también hizo un llamado por una mayor participación de los mandantes en los Programas de Trabajo Decente por país, que se ha convertido en un importante medio para la OIT y sus mandantes en la región para desarrollar enfoques integrales para la implementación del Programa de Trabajo Decente.
Los países miembros de la OIT de Europa y Asia Central se reúnen cada cuatro años para diseñar políticas y establecer prioridades para la región.