GINEBRA (Noticias de la OIT) – La 96ª Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluyó hoy en esta ciudad después de más de dos semanas de deliberaciones, durante las cuales se adoptó una nueva normativa para el sector de la pesca y se discutieron nuevos enfoques para abordar temas como la promoción de empresas sostenibles y del trabajo decente.
La Conferencia Internacional del Trabajo reunió en esta oportunidad a más de 3.000 delegados representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores provenientes de los 180 Estados Miembros de la OIT. Durante el encuentro también fue lanzada una nueva alianza destinada a luchar contra el trabajo infantil en la agricultura, y se sometieron a consideración una serie de situaciones relacionadas con la adhesión a las normas laborales internacionales.
El Director General de la OIT, Juan Somavia, presentó un extenso análisis sobre el papel del Trabajo decente en la promoción del desarrollo sostenible, he hizo un llamado para fortalecer la capacidad de la Organización en todos los frentes. Somavia propuso una “iniciativa de empleos verdes” para contribuir con el desarrollo sostenible, y destacó la necesidad de nuevos enfoques para abordar temas como la relación entre comercio y empleo, el funcionamiento de los mercados laborales y la reducción de los “déficit de trabajo decente”.
“Esta Conferencia permitió confirmar una vez más que hay una gran demanda de trabajo decente en todas las regiones. Concluimos con un mensaje que responde a nuestros tiempos: el Trabajo Decente está en el centro del desarrollo sostenible”, dijo el Director General de la OIT. Agregó que la Conferencia permitió además “escuchar a líderes de diversos lugares del mundo, quienes han subrayado la prioridad de convertir el objetivo global del trabajo decente en una realidad local”.
La Conferencia recibió la visita se siete invitados especiales: la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el Presidente de la República de Ghana y presidente de la Unión Africana, John Kufuor, el Príncipe Heredero de Bahrein, Shaikh Salman Bin Hamad Al Khalifa, la Primera Ministra de Jamaica, Portia Simpson Miller, el Presidente de la República de Senegal, Abdoulaye Wade, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y el Presidente de la República Democrática Socialista de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa.
La Conferencia fue presidida por el viceministro del Trabajo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades de Albania, Kastriot Sulka. La Conferencia eligió como vicepresidentes a Carlos Antonio da Rocha Paranhos de Brasil por los gobiernos, a Michel Barde de Suiza por los empleadores, y a Marc Blondel de Francia por los trabajadores.
Los delegados dieron un contundente respaldo a las nuevas normas diseñadas para mejorar las condiciones de millones de mujeres y hombres que trabajan en el sector de la pesca, y que contienen disposiciones para garantizar que los trabajadores tengan acceso a mejores niveles de seguridad, salud y atención médica, que quienes sufran accidentes o enfermedades puedan ser atendidos en tierra, que puedan gozar de un tiempo de reposo suficiente, que tengan la protección de un acuerdo laboral, y que tengan la misma protección social que los otros trabajadores.
El Convenio, que ha sido denominado Convenio sobre el trabajo en el sector pesquero (Num.188) y su Recomendación (Num.199), entrará en vigor cuando haya sido ratificado por 10 Estados Miembros, de los cuales ocho deberían ser costeros (para mayor información vea el comunicado de prensa OIT/07/37).
La Conferencia también adoptó el programa y presupuesto para el bienio 2008-2009, de 641,7 millones de dólares. Ese nivel fue recomendado por el Consejo de Administración e implica que, en términos reales, no habrá cambios para el próximo bienio.
Los delegados a la Conferencia también discutieron sobre propuestas para fortalecer la gobernanza de la OIT y la capacidad de servir a sus mandantes, y se pidió la posibilidad de considerar durante la Conferencia Internacional del Trabajo del próximo año un documento, que podría adoptar la forma de una Declaración o de otro instrumento que se considere adecuado.
En una ceremonia realizada hoy en el plenario de la Conferencia, se otorgó el primer Premio de la OIT a la investigación sobre trabajo decente al ex Presidente sudafricano y Premio Nóbel de la Paz, Nelson Mandela, y a un reconocido académico y especialista en seguridad social, Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de economía y estudios latinoamericanos de la Universidad de Pittsburg en Pennsylvania, Estados Unidos (para más detalles vea el comunicado de prensa OIT707/38).
Empresas sostenibles
La Comisión sobre empresas sostenibles de la Conferencia destacó en sus conclusiones que las empresas sostenibles son la principal fuente de crecimiento, generación de riqueza, empleo y trabajo decente. La Comisión consideró que para lograr estos beneficios es esencial contar con un ambiente propicio para el desarrollo de esas empresa sostenibles, lo que debería incluir paz y estabilidad política, buena gobernanza e imperio de la ley, diálogo social, respeto a los derechos humanos y a las normas laborales internacionales, cultura empresarial, políticas económicas sólidas, igualdad para competir y acceso a servicios financieros, infraestructura física y tecnológica, educación y capacitación, y sostenibilidad ambiental.
También es importante actuar desde la empresa, donde la Comisión consideró necesario tener en cuenta asuntos como la protección social, el diálogo social y las buenas relaciones laborales, una sólida política de recursos humanos, las condiciones de trabajo, la productividad, los salarios y los beneficios compartidos, la responsabilidad social de la empresa, y gobernanza empresarial.
Normas internacionales del trabajo
La Comisión de aplicación de normas nuevamente realizó una sesión especial sobre la aplicación del Convenio sobre trabajo forzoso, 1930 (Num.29) por parte de Myanmar, luego que se adoptaran medidas en el marco del Artículo 33 de la Constitución de la OIT.
La Comisión expresó su profunda preocupación por la situación de trabajo forzoso en Myanmar que se señala en la observación de la Comisión de Expertos. Concluyó que todavía no se había implementado ninguna de las recomendaciones de la Comisión de Encuesta, y la imposición del trabajo forzoso sigue siendo generalizada, especialmente por el ejército, al que se deberían dar instrucciones concretas. La Comisión instó al Gobierno a que de efecto a todas las recomendaciones de la Comisión de Encuesta.
La Comisión tomó debida nota de que el mecanismo para dar cuenta de las quejas sobre trabajo forzoso continúa funcionando, y de que las autoridades están investigando los casos que les ha transmitido el Funcionario de Enlace y tomando medidas contra los funcionarios que se considera que han impuesto ilegalmente trabajo forzoso. Sin embargo, señaló que en algunos casos las acciones adoptadas se han limitado a medidas administrativas y que no se han aplicado las sentencias penales pertinentes.
La Comisión hizo hincapié en la necesidad de que el Funcionario de Enlace disponga de personal suficiente tal como se dispone en el Protocolo de Entendimiento complementario firmado con Myanmar en febrero de 2007. Tomó nota con inquietud de que el Gobierno aún no ha acordado el nombramiento de un funcionario internacional para ayudar al Funcionario de Enlace, aunque la carga de trabajo siga aumentando, e instó a que a la mayor brevedad se preste la cooperación necesaria y se pongan a disposición las instalaciones pertinentes.
Además de la sesión especial, la Comisión examinó otros 25 casos individuales relacionados con la aplicación de las normas de la OIT.
Teniendo en cuenta la falta de progreso en relación a la libertad sindical en Belarús, la Comisión expresó en un párrafo especial su preocupación por la situación en ese país. La Comisión recordó la necesidad imperiosa de que el Gobierno interviniese sin demora para garantizar que todas las organizaciones de trabajadores y de empleadores ejerciesen sus actividades libremente y sin injerencias, y pudiesen registrarse sin autorización previa.
La Comisión también tomó nota de las preocupaciones que suscitaba el proyecto de ley de sindicatos, y urgió al Gobierno a que prosiguiese activamente las consultas con todos los interlocutores sociales del país, así como su cooperación con la OIT, con vistas a introducir los cambios legislativos necesarios para poner la ley y la práctica en plena conformidad con el Convenio y las recomendaciones de la Comisión de Encuesta.
La Comisión acogió con agrado el anuncio del Gobierno de que seguiría colaborando con los interlocutores sociales nacionales y de que había invitado a una misión de alto nivel de la OIT inmediatamente después de la Conferencia, y expresó la firme esperanza de que se lograría avanzar hacia el pleno respeto de la libertad sindical sin más demora. Para supervisar convenientemente los avances en este sentido, la Comisión recomendó que el Consejo de Administración volviese a considerar este asunto en noviembre de 2007.
También se realizo en esta Comisión la discusión de un estudio general sobre la erradicación del trabajo forzoso. La Comisión hizo notar con satisfacción que ha habido avances en diversos países del mundo, a pesar que el problema del trabajo forzoso y obligatorio, incluyendo las nuevas y diversas formas en que se manifiesta en el mundo contemporáneo, continúa existiendo en una serie de países, y aún afecta a muchas personas en el mundo.
La Conferencia anual de la OIT convoca a unos 3.000 delegados, asesores y otros representantes, incluyendo ministros del Trabajo y dirigentes de organizaciones de trabajadores y empleadores provenientes de los 180 Estados Miembros de la OIT. Cada Estado Miembro tiene derecho a enviar a cuatro delegados a la conferencia: dos del Gobierno, uno de los empleadores y uno de los trabajadores, cada uno de los cuales puede hablar y votar en forma independiente.
La Conferencia Internacional del Trabajo tiene por cometido adoptar normas internacionales del trabajo y supervisar su cumplimiento, establecer el presupuesto de la Organización y elegir a los miembros del Consejo de Administración. Desde 1919, la Conferencia ha servido de importante foro internacional para debatir sobre cuestiones sociales y laborales de alcance mundial.