Martes 5 de marzo de 2002
( OIT/02/08 )
GINEBRA (Noticias de la OIT) - Las mujeres han pagado un precio muy alto en los conflictos que han sacudido muchos lugares del mundo, como Rwanda, Bosnia, Kosovo y Afganistán, en el pasado decenio.
Con objeto de hacer hincapié tanto en la gran cantidad de mujeres y niñas que han sufrido situaciones extremadamente difíciles como en su capacidad para superar las adversidades, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ha sumado al ACNUR en la organización de un evento especial el viernes 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer 2002. Intervendrán en el acto el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Ruud Lubbers.
Tres mujeres - Zlata Filipovic (de Bosnia), Latifa Rohina Sadat y Chékéba Hachemi (ambas de Afganistán) - compartirán con los asistentes las experiencias que han vivido en situaciones de conflicto.
Las mujeres y los niños representan cerca del 75 por ciento de las poblaciones de refugiados que generan los "disturbios civiles" o las "luchas internas". El informe 1 de la OIT sobre cuestiones de género y conflictos armados, publicado en marzo de 2001, da a conocer crudas estadísticas de la guerra y complejas estrategias de supervivencia adoptadas por mujeres obligadas a afrontar enormes peligros.
En el caso de las mujeres, la guerra y los conflictos conllevan un miedo especial; su temor va más allá de la muerte, las heridas y la destrucción de sus hogares. El destino a menudo les ha deparado violaciones, torturas, esclavitud sexual o económica y relaciones o matrimonios forzados. La pérdida de sus maridos, familia e ingresos es su maldición.
Según el informe de la OIT, la naturaleza indefinida de los conflictos recientes ha ampliado la magnitud de la violencia. A diferencia de las guerras anteriores, que consistían en combates bien delimitados entre ejércitos nacionales, los conflictos actuales no sólo abarcan países o comunidades enteros, sino que han alcanzado un nivel de brutalidad sin precedentes contra los no combatientes.
Durante el genocidio que tuvo lugar en Rwanda en 1994, de 250.000 a 500.000 mujeres y niñas - algunas de tan sólo cinco años de edad - fueron sometidas a torturas, abusos físicos y violaciones. La organización no gubernamental Women for Women International asegura que, además de los traumas emocionales y físicos causados por las violaciones, muchas mujeres dieron a luz hijos de sus violadores y otras muchas sufrieron problemas ginecológicos y enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
De acuerdo con la OIT, se estima que entre 20.000 y 50.000 mujeres han sido violadas en Bosnia, en donde algunas veces los ataques han servido para aterrorizar a las comunidades y asaltar la identidad étnica.
En un estudio 2 realizado por la OIT en Afganistán se señala que es evidente que el abuso de los derechos humanos de las mujeres forma parte de un panorama mucho más amplio que se ha ido perfilando a lo largo de 23 años de conflicto. En el informe se observa que, como resultado de la viudedad y los desplazamientos, ahora hay más mujeres al frente de los hogares, mientras que la ausencia de los hombres durante largos períodos para participar en las luchas ha motivado que las mujeres adopten nuevas esferas de responsabilidad. Además, el acceso a los servicios de atención de salud y a la educación y formación profesional en los campamentos de refugiados (en algunos casos) ha propiciado un cambio de actitud y aspiraciones.
1 "Gender and Armed Conflicts", de Eugenia Date-Bah, Martha Walsh y otros, Working Paper No 2. Programa Infocus sobre Respuesta a las Crisis y Reconstrucción, Departamento de Recuperación y Reconstrucción, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, marzo 2001, ISBN 92-2-11246-X.
2 "Capitalizing on Capacities of Afghan Women: Women's Role in Afghanistan's Reconstruction and Development", de Sultan Barakat y Gareth Wardell, Working Paper No. 4. Programa Infocus sobre Respuesta a las Crisis y Reconstrucción, Departamento de Recuperación y Reconstrucción, Ginebra, diciembre 2001, ISBN 92-2-112921-7.
Notas bibliográficas sobre las tres oradoras
participantes
en el acto especial que se celebrará el 8 de marzo
de 2002
con motivo del Día Internacional de la
Mujer
Zlata Filipovic
Zlata, de 21 años, empezó a escribir un diario en septiembre de 1991, poco antes de cumplir 11 años. En él describió con gran emotividad la vida en Sarajevo cuando la ciudad fue atacada.
Prisionera en su propia casa, sin agua, gas ni electricidad, Zlata plasmó sus esperanzas y temores en su diario. Escribió sobre los amigos y parientes que había perdido y sobre la batalla que tuvo que librar su familia simplemente para seguir con vida.
El Centro Internacional para la Paz publicó en croata pasajes de su diario, en forma de folleto, que posteriormente se convirtió en un éxito de ventas en todo el mundo y se ha publicado en 35 idiomas.
Desde que abandonó Sarajevo en 1993, Zlata Filipovic ha trabajado en favor de las víctimas de la guerra. Ha hablado en múltiples ocasiones sobre la urgencia de lograr una paz duradera en la antigua Yugoslavia, así como sobre el sufrimiento que causa la guerra a los niños de Sarajevo. Estudió en París y Dublín, y está titulada por la Universidad de Oxford (Inglaterra).
Latifa Rohina Sadat
Latifa nació en Kabul en 1980 en el seno de una familia afgana culta de clase media, liberal y religiosa al mismo tiempo. Cuando era adolescente, le interesaba la moda y el cine, le gustaba salir con sus amigos y deseaba ser periodista.
Entonces, en septiembre de 1996, los talibanes tomaron el poder en Kabul. Se convirtió en una prisionera en su propio hogar. Cerraron su escuela. Prohibieron a su madre que trabajara. Las libertades más simples y básicas - pasear por la calle o mirar por la ventana - le fueron negadas. Latifa escribió su libro como testimonio de los cambios que había experimentado su vida bajo el nuevo régimen. Cuando se publicó, se reconoció en el mundo entero como una historia extraordinaria sobre el sufrimiento y la supervivencia de una joven y su familia bajo el régimen talibán. Es un relato vívido y conmovedor de los retos a los que se enfrentan muchas mujeres en la actualidad.
Latifa, acompañada por su madre y su padre, huyó a Francia en 2001. Espera poder volver a Afganistán.
Chékéba Hachemi
Chékéba, de 27 años, participa en labores humanitarias en Afganistán desde 1996 y es la fundadora y presidenta de Afghanistan Libre, una organización humanitaria que lucha por mejorar el acceso de las mujeres afganas a la educación. Entre sus proyectos, cabe citar la construcción y restauración de escuelas, así como la creación de talleres de alfabetización para mujeres adultas. Vive en Francia desde que abandonó Afganistán con 10 años.
Chékéba Hachemi, gran amiga del difunto Comandante Massoud, ha sido también la primera mujer diplomática nombrada por el Gobierno afgano en funciones para representar al país. Ha sido destinada a la nueva Embajada de Afganistán en Bruselas, en la que se ocupa de proyectos humanitarios centrados especialmente en las mujeres y la educación.