El Dr. Mahathir aboga por una globalización con dimensión social

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 11 de junio de 2002
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA (Noticias de la OIT) - El Dr. Mahathir Bin Mohamad, primer ministro de Malasia, habló el martes, ante la Conferencia Internacional del Trabajo, en favor de una "globalización con dimensión social" y se alzó contra el comportamiento de las antiguas potencias coloniales y de las empresas multinacionales.

En opinión del Dr. Mahathir, la globalización no es "la panacea contra todos los males sociales del mundo", ni debe tampoco "interpretarse mera y exclusivamente como la libre circulación de capitales".

"La globalización, según manifestó, debe favorecer a todo el mundo y redundar en provecho tanto del sector capitalista como de los trabajadores y los gobiernos. La globalización debe planificarse, y ello con sumo esmero. (...) Si los flujos de capital pueden atravesar libremente las fronteras, deberá brindarse esta misma oportunidad a los trabajadores. Si se deniega a estos últimos dicha movilidad, entonces también deberá detenerse el flujo de capitales. Si se reglamenta uno de estos factores, hay que reglamentar igualmente el otro".

Los países ricos, afirmó el primer ministro, no han cejado desde fines de la colonización en su empeño por "someter a su influencia" a los países recientemente independientes y por asentar su hegemonía en éstos vinculando su ayuda a requisitos "cada vez más numerosos y apremiantes". Tras valerse de las instituciones internacionales y, posteriormente, de las organizaciones no gubernamentales, "los países poderosos han inventado pretextos para intervenir directamente, arrogándose "la responsabilidad del bienestar de los habitantes del planeta" y decidiendo incluso que la democracia liberal constituye la única opción política de gobierno.

Aludiendo a la devaluación de la moneda de los "tigres asiáticos", el primer ministro de Malasia afirmó que no se debía ni a la "corrupción, ni a la falta de transparencia ni al nepotismo", sino más bien a "manipulaciones especulativas". "En un sólo país, y de un día para otro, perdieron su empleo 20 millones de personas. Se produjeron disturbios, se saquearon y quemaron almacenes, se cometieron violaciones de mujeres y se perpetraron homicidios. Algunos gobiernos fueron derrocados y se instaló la anarquía. Por su parte, las instituciones internacionales, que supuestamente debían aportar su ayuda, aprovecharon esta ocasión para imponer su reglamentación con miras a la apertura de los mercados".

El Dr. Mahathir se alzó contra quienes, haciendo caso omiso de "la pobreza, el desempleo, los desórdenes prolongados, la inestabilidad y la anarquía", observan con beneplácito que "el país es democrático, pone en práctica la economía de mercado y acepta la globalización".

El primer ministro de Malasia manifestó, empero, que a su juicio esta globalización "debe reglamentarse con el fin de interceptar el paso a los monopolios y las oligarquías y de impedir la explotación del pobre por el rico. Las normas y reglamentaciones no son incompatibles con la globalización en la medida en que tengan puesta su mira en proteger a los países pobres de las manipulaciones poco escrupulosas de quienes son los dueños del capital y gozan de influencia".

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