La OIT busca "una salida productiva" a las crisis laborales de la región

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 10 de diciembre de 2002
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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LIMA (Noticias de la OIT) - En momentos en que los países de América Latina y el Caribe se enfrentan a una situación marcada por el aumento del desempleo, el incremento de la pobreza y por un acusado deterioro social y laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) inicia aquí el martes 10 de diciembre su Decimoquinta Conferencia Regional de Estados Miembros de la OIT en las Américas.

El objeto de esta reunión es trazar un balance de la realidad social de la región y proponer - como lo señala el Informe del Director General de la OIT, el chileno Juan Somavia, titulado Globalización y Trabajo Decente en las Américas 1 - un estudio de "una salida productiva" que permita superar la nueva y grave crisis económica que atraviesa la región.

La reunión de Lima tiene lugar en un contexto regional de bajo crecimiento económico, alto desempleo y creciente informalización del mercado de trabajo. La desocupación urbana en América Latina y el Caribe alcanzó en el tercer trimestre de 2002 a 17 millones de trabajadores, una tasa de desempleo promedio del 9,2 por ciento que, según el informe de la OIT Panorama Laboral 2002 2 dado a conocer hoy aquí, es la más alta que se ha registrado en la región en los últimos 22 años.

La tasa de desocupación urbana supera a la de igual período del año pasado y es mayor incluso que la registrada en los períodos previos de recesión generalizada tales como la crisis de la deuda externa, la devaluación mexicana y la crisis asiática. Las perspectivas no lucen halagadoras puesto que, según estimaciones del informe, "el total de desempleados urbanos llegará al 9,8 por ciento, la peor cifra de los últimos treinta años en la región. Ello equivale a aproximadamente 18 millones de personas."

Al examinar el cuadro del desempleo urbano por países, el informe observa que de doce países considerados en los tres primeros trimestres de 2002 respecto de igual período en 2001, la desocupación aumenta en Argentina (del 16,4 por ciento al 21,5 por ciento ), Brasil (del 6,2 por ciento al 7,3 por ciento) Costa Rica (del 6,1 por ciento al 6,8 por ciento) México (del 2,4 por ciento al 2,8 por ciento) Perú (del 9,4 por ciento al 9,7 por ciento), Uruguay (del 15,4 por ciento al 16,5 por ciento) y Venezuela (del 13,9 por ciento al 15,5 por ciento) mientras que se reduce en Ecuador (2,1 puntos porcentuales) Colombia (0,6 puntos porcentuales), El Salvador (0,8 puntos porcentuales), Panamá (0,5 puntos porcentuales) y Chile (0,2 puntos porcentuales).

Los déficit de trabajo decente

Los más de 400 delegados, representantes a su vez de gobiernos y organizaciones sindicales y empresariales de 35 países de las Américas, que convergerán en Lima entre el 10 y el 13 de diciembre, examinarán un Informe y pasarán revista a temas tales como el impacto de la globalización en la región, los problemas de discriminación y género, la dimensión sociolaboral de la integración regional y lo que el Informe califica como "los déficit de trabajo decente", comprendidos los déficit de empleo e ingresos, de protección social y de diálogo social.

Según el informe presentado a la reunión, tales déficit se traducen en una oferta de empleos insuficiente, para hombres y mujeres, una protección social inadecuada, la denegación de los derechos en el trabajo y deficiencias en el diálogo social. Al mismo tiempo la OIT llama la atención sobre "la grave crisis que viven algunos países de la región y que obliga a aplicar de inmediato políticas sociales de emergencia que impidan la explosión de la pobreza, el hambre y la desesperación de millones de desempleados (Argentina y Colombia) y de desplazados por la violencia (Colombia)".

"Estamos - dice Somavia - ante poblaciones desesperadas que no entienden como sus propios países han podido llegar a tal situación y que en muchos casos se sienten como los auténticos parias de la globalización."

"El desempleo urbano afecta especialmente a mujeres y jóvenes. En el caso de las primeras - dice el Informe - el desempleo suele ser aproximadamente un 45 por ciento superior a las tasas promedio; en el caso de los segundos, llega a casi el doble de la tasa general." El desempleo juvenil urbano sube en siete de nueve países considerados, y en casi todos duplica o está cerca de doblar el promedio nacional de desocupación. Entre enero y septiembre de 2002 más de uno de cada cinco jóvenes está desempleado en Argentina, Chile, Colombia, Uruguay y Venezuela.

A las personas que no tienen un empleo se suman aquellas cuyo empleo es de muy mala calidad, con bajos niveles de productividad e ingreso; en su inmensa mayoría estas personas trabajan en el sector informal o no estructurado de la economía. Las estimaciones de la OIT nos muestran que aproximadamente el 47 por ciento de la población económicamente activa de las ciudades de América Latina trabaja en el sector informal. "En términos generales - subraya el Informe - podemos afirmar que siete de cada diez personas económicamente activas en el ámbito urbano de América Latina carecen de empleo o tienen un empleo de mala calidad."

Mientras que en el área rural las tasas de desempleo son sensiblemente más bajas, el Informe pone de relieve la mala calidad de gran parte de los empleos , "en especial entre los agricultores minifundistas, indígenas o no", que desarrollan una agricultura o explotación ganadera de subsistencia con muy escasa articulación en el mercado.

En lo que atañe a los salarios e ingresos del trabajo, el Informe da cuenta de una lenta recuperación en el período que va entre 1990 y 2000. Ello se refleja en un aumento de la tasa anual de los salarios reales del 1,8 por ciento y de los salarios mínimos en un 0,9 por ciento. "Sin embargo - advierte el Informe - los salarios industriales equivalen en la actualidad a los salarios de 1980 y los salarios mínimos a sólo el 74 por ciento del salario mínimo de hace veinte años."

"Cualquiera que sea la metodología de medición utilizada - dice Somavia - la estructura de distribución del ingreso en América Latina es la más desigual del mundo."

Al referirse al déficit en materia de protección social, el Informe advierte que dos tercios de la población activa en la región latinoamericana están fuera de la seguridad social, sea en materia de prestaciones de salud, sea en materia de pensiones. La situación resulta particularmente aguda en el caso de las mujeres económicamente activas quienes en un 80 por ciento carecen de toda protección de las instituciones de seguridad social, según las estimaciones de la OIT.

En lo que a accidentes de trabajo se refiere, el informe advierte que en América Latina y el Caribe fallecen anualmente unas 27.000 personas como consecuencia de accidentes ocurridos en el lugar de trabajo. Ello representa 13,5 trabajadores de cada 100.000.

El Director General de la OIT lamenta en su informe que la afiliación sindical en la región durante la pasada década se redujo en porcentajes que oscilan entre un uno por ciento y un 29 por ciento, dependiendo de los países. Esta reducción, según el informe, se debe a múltiples causas, desde el aumento exponencial del número de trabajadores con contratos de duración determinada hasta el crecimiento de la informalidad. "Todo ello - aclara Somavia - sin desconocer el hostigamiento contra el movimiento sindical y la violencia de que fue objeto en algunos países en los años noventa, ni tampoco las dificultades que ha tenido el propio movimiento para modernizarse y expandir su representación hacia el sector informal."

Conclusiones

El informe pasa revista a algunas de las causas que llevaron a la crisis, muchas de ellas, dice, "estrechamente vinculadas a graves deficiencias en el funcionamiento de la institucionalidad democrática, a la propagación de la corrupción hasta niveles nunca antes vistos anteriormente y a la pérdida de confianza de la sociedad en la independencia de los poderes y en la seguridad jurídica de la que toda persona y empresa debe gozar".

Al referirse a los procesos de reforma del estado y de privatizaciones de empresas públicas que caracterizaron las políticas de la década del 90, el informe señala que en el caso de los primeros, "casi nadie está hoy satisfecho con la reforma […] algunos por que piensan que se desvirtuó la naturaleza del Estado, otros porque piensan que la reforma no ha modificado una concepción del estado que, en su opinión, dificulta el buen funcionamiento del mercado". En cuanto a la privatización de empresas públicas, el informe reconoce que en muchos casos - sobre todo cuando el proceso fue claro y transparente - ha sido beneficiosa para la población. Sin embargo - aclara - también es cierto que en muchos otros casos la población no ha visto cuales son los beneficios de la privatización al pasar de un monopolio público a uno privado sin mejorar el servicio y con tarifas mucho más elevadas que antes de la privatización.

La OIT llama la atención sobre el peso de la deuda externa cuyo problema no ha sido superado hasta el punto que, en algunos países (el informe cita el caso de Argentina), la situación llega a ser "insostenible". Asimismo se advierte sobre la preeminencia de políticas de equilibrio macroeconómico en las que se enfatizan temas tales como el tamaño del déficit público o el control de la inflación y se descuidan aspectos estructurales como la eficiencia y la productividad de la industria. "Con frecuencia - dice el informe - se presta escasa atención a los costos fiscales y sociales en que se incurre cuando la aplicación de estas políticas provoca un aumento del desempleo o el subempleo."

"El empleo - dice Somavia - no es un factor residual de las políticas económicas y menos aún objeto de una política sectorial más. El empleo, es decir, la generación de trabajo productivo, ha de ser el objetivo central de la política económica."

Frente a la gravedad de la crisis económica y el deterioro de las condiciones sociales y laborales en América Latina y el Caribe, el Director General de la OIT plantea en su informe la necesidad de impulsar una "salida productiva" que permita superar los déficit actuales de trabajo decente y que sirva para promover la creación de empresas, el aumento de la productividad, la generación de empleos y el crecimiento de la demanda. "El hemisferio - dice Somavia - necesita una respuesta productiva para y recursos. En otras palabras, hace falta una salida que le permita a la gente poder trabajar y consumir".

Al proponer el paradigma del Trabajo Decente, el informe de la OIT también destaca la importancia del diálogo social como "la principal fuente para la gobernabilidad de los cambios socioeconómicos en el marco de la globalización" y llama a impulsar un nuevo modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe que permita "no sólo recuperar un crecimiento económico alto y sostenido, sino también incorporar los objetivos sociales al interior de la política económica, democratizar y modernizar las instituciones, evitar la corrupción y la violencia y, como objetivo final, lograr un desarrollo con libertad, equidad, seguridad y dignidad humana".

1 Globalización y trabajo decente en las Américas, informe del Director General a la XV Reunión Regional Americana, Lima, diciembre de 2002. Oficina Internacional del Trabajo. ISBN 92-2-313278-9. Precio: 20 francos suizos.

2 Panorama Laboral 2002 de América y el Caribe, puede consultarse en línea en la dirección www.oit.org.pe.

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