AMSTERDAM (Noticias de la OIT) - Las formas más abusivas de trabajo infantil fueron objeto de una condena unánime por los delegados asistentes a la Conferencia de Amsterdam sobre Trabajo Infantil que concluyó hoy aquí con un llamamiento a la solidaridad mundial para lograr el objetivo de "erradicar la explotación infantil como una cuestión de urgencia suprema".
En la declaración final de la sesión plenaria, el Presidente de la Conferencia, Sr. Ad Melkert, Ministro de Asuntos Sociales y Empleo de los Países Bajos, instó a los países participantes y a los Estados Miembros de la OIT y de las Naciones Unidas a "emprender un programa de acción para eliminar el trabajo infantil en un plazo determinado y poner fin inmediatamente a las formas más intolerables del mismo - esclavitud o prácticas similares, venta y tráfico de niños, trabajo forzoso u obligatorio - incluida la servidumbre por deudas -, prostitución infantil, utilización de niños en la pornografía y en el tráfico de drogas, y contratación de niños en cualquier tipo de empleo u ocupación que sean peligrosos, perjudiciales o riesgosos para su integridad o que interfieran en su educación". Añadió que "hay que imponer una prohibición total del trabajo de niños de corta edad y una protección especial para las niñas", y advirtió acerca de los riesgos cada vez mayores que entraña la criminalidad.
En sus conclusiones, el Presidente exhortó a la OIT a ampliar el alcance de su labor y a informar periódicamente acerca de las tendencias mundiales en cuanto al número de niños a quienes se libera de la explotación, rehabilitándolos y ofreciéndoles actividades alternativas. A su juicio, "este control sistemático a escala mundial sería un mecanismo apropiado para observar periódicamente la situación e identificar las prácticas más idóneas para combatir el trabajo infantil". El Gobierno de los Países Bajos ofreció el primer millón de dólares estadounidenses para establecer este sistema de información que se pondrá en práctica a través del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, e instó a los demás gobiernos a considerar la posibilidad de hacer lo propio.
La Conferencia, en la que participaron más de 250 delegados de 30 países, fue organizada por el Gobierno de los Países Bajos en estrecha colaboración con la Oficina Internacional del Trabajo. El objeto de la misma era sensibilizar a la opinión pública sobre el drama de millones de niños que trabajan en condiciones intolerables, cumpliendo actividades que los debilitan física, moral e intelectualmente, minando su salud y su bienestar.
En el informe preparado por la OIT para la Conferencia se indica que unos 250 millones de niños de 5 a 14 años ejercen actividades laborales y que aproximadamente la mitad de ellos lo hacen a tiempo completo. La gran mayoría de los niños trabajadores están empleados en la agricultura comercial u otras labores del campo donde se exponen al riesgo de sufrir lesiones o de envenenarse con sustancias químicas y pesticidas peligrosos. Muchos otros trabajan en pequeñas empresas, a menudo familiares, donde se les paga poco o nada. El servicio doméstico acapara a millones de niñas cuya única retribución por largas jornadas de trabajo suele ser el albergue y la comida.
En el informe se dice que la pobreza es la causa principal de la oferta de mano de obra infantil, pero no la única. La OIT destaca también la vulnerabilidad de determinados grupos, entre los cuales figuran las minorías, los inmigrantes, las castas consideradas inferiores o los pueblos indígenas, cuyos hijos corren un riesgo mucho mayor de ser explotados por motivos culturales y económicos. En una intervención durante la Conferencia, el Sr. Michel Hansenne, Director General de la OIT, condenó estas formas intolerables de trabajo infantil, calificándolas de "graves violaciones del derecho internacional y de las leyes nacionales que ninguna situación económica puede justificar."
El Director General de la OIT formuló un llamamiento para que más países ratifiquen los Convenios de la OIT sobre el trabajo infantil y se refuercen los mecanismos supervisores de la OIT para combatir éstas y otras violaciones de los derechos humanos fundamentales en los lugares de trabajo. La OIT, que cuenta con 174 Estados Miembros, prevé adoptar un nuevo convenio internacional que prohíba las formas más abusivas de trabajo infantil.
La Conferencia de Amsterdam es la primera de las principales reuniones internacionales sobre trabajo infantil previstas para 1997. La siguiente será la Conferencia de Oslo, organizada por el Gobierno de Noruega, que tendrá lugar en octubre. La Conferencia de Amsterdam es una expresión de la creciente voluntad internacional por encontrar soluciones equitativas y duraderas al problema del trabajo infantil en todos los países.