Nuevo estudio de la OIT: Los beneficios de eliminar el trabajo infantil son siete veces superiores a los costos

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 3 de febrero de 2004
Referencia OIT/04/04
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA (Noticias de la OIT) - Un nuevo estudio de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) afirma que la eliminación del trabajo infantil en el mundo podría generar beneficios por 5,1 billones de dólares, en especial en los países con economías en desarrollo o en transición, una cantidad equivalente a siete veces los costos estimados para el logro de este objetivo.

El estudio ( Nota 1) realizado por el Programa Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT estima que la eliminación del trabajo infantil, que afecta a uno de cada seis niños en el mundo, y su reemplazo por una educación universal, costaría unos 760 mil millones de dólares hasta el año 2020.

"Una buena política social también es una buena política económica. La eliminación del trabajo infantil sería una inversión muy rentable, y no tiene precio su impacto sobre las condiciones de vida de los niños y sus familias", dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia.

El informe "Invertir en todos los niños: estudio económico de los costos y beneficios de erradicar el trabajo infantil", es el primero de este tipo que se realiza en el mundo.

La comparación entre los costos y beneficios no fue realizada con el objetivo de justificar la erradicación del trabajo infantil, una meta que ya está planteada en las Convenciones Nros. 138 y 182 de la OIT, sino con el propósito de entender las consecuencias económicas de cumplir con estos compromisos internacionales.

Según estimaciones de la OIT el trabajo infantil involucra a unos 246 millones de niños en todo el mundo. De ese total unos 179 millones de niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil, lo cual pone en peligro su integridad física, mental y moral.

El nuevo estudio de la OIT/IPEC, que aplica un modelo para analizar economías en desarrollo y en transición, destaca que los beneficios de erradicar el trabajo infantil superan a los costos en una proporción de 6,7 a 1.

Todas las regiones podrían beneficiarse de la eliminación del trabajo infantil, aunque la diferencia frente a los costos es variable. En África del Norte y Medio Oriente podrían lograrse los mayores beneficios, en una proporción de 8,4 a 1 frente a los costos. En Asia sería de 7,2 a 1, en los países con economías en transición de 5,9 a 1, en América Latina de 5,3 a 1 y en África Subsahariana de 5,2 a 1.

Los beneficios económicos netos que se lograrían a nivel mundial si se cumplieran las metas de eliminación de trabajo infantil y acceso a la educación, serían equivalentes a 22,2 por ciento del ingreso nacional bruto anual agregado.

Calcular los costos y beneficios

La eliminación del trabajo infantil es "una inversión generacional", y debe reflejarse en un compromiso sostenido con la niñez , tanto ahora como en el futuro. Durante los primeros años los costos excederían los beneficios. Pero esa tendencia cambiaría paulatinamente a medida que se noten los efectos positivos de la inversión en educación y salud. Hacia 2020 los costos serían ampliamente superados por los beneficios, que sumarían hasta 60 mil millones de dólares al año.

El informe asegura que el costo de eliminar el trabajo infantil demandaría mucho menos recursos que las inversiones en el servicio de la deuda externa o en el sector militar. El costo promedio anual de la eliminación del trabajo infantil estimado por el estudio de 95 mil millones de dólares, equivale a alrededor de 20 por ciento del gasto militar en el mundo en desarrollo y en los países con economías en transición, o a 9,5 por ciento de 1 billón de dólares del servicio de la deuda de los países en desarrollo.

El estudio argumenta que los costos representan una inversión ventajosa ya que cada año de escolaridad hasta los 14 años implica un aumento de 11 por ciento en retornos futuros al año, lo que generaría beneficios de alrededor de 5 billones de dólares. La inversión necesaria para garantizar el acceso a la educación representa las dos terceras partes de los costos totales.

El valor económico de expandir la cobertura de educación puede ser afectado por la capacidad de los países para crear nuevos empleos, de aprovechar las ventajas de contar con un mayor potencial en su fuerza de trabajo, y de desarrollar políticas económicas que produzcan crecimiento, admite el estudio. Pero asegura que aún si los beneficios generados por la educación se redujeran a la mitad y produjeran un aumento de sólo 5 por ciento en los retornos generados por la inversión, estos podrían ser estimados en más de 2 billones de dólares.

Los hogares considerados en el estudio enfrentarían un costo importante. La eliminación progresiva del trabajo infantil durante los próximos 20 años dejaría a muchas familias sin el ingreso que les proveen sus niños. El estudio estima que la contribución de un niño al ingreso familiar es equivalente a 20 por ciento del de un adulto, y que la eliminación del trabajo infantil le costaría a los hogares unos 246,8 mil millones de dólares.

El estudio incluye los costos necesarios para desarrollar un programa mundial de apoyo al ingreso, cuyo objetivo sería respaldar a los hogares más pobres para que envíen a sus hijos a la escuela. Esto implicaría una transferencia de ingresos a los hogares de entre 60 y 80 por ciento del valor promedio asignado al trabajo de un niño durante el período de más de 20 años considerado en el estudio, que utilizó como modelo el proyecto Bolsa Escola de Brasil.

El estudio también plantea que el mejoramiento en la salud de los niños como consecuencia de la eliminación del trabajo infantil generaría beneficios de alrededor de 28 mil millones de dólares anuales. Y precisa que la salud de los niños debe ser considerada como un objetivo fundamental, más allá de los beneficios económicos.

El estudio está basado en una amplia muestra de datos. Pero en especial en cifras de Brasil, Senegal, Kenia, Tanzania, Ucrania, Pakistán, Nepal y Filipinas. Un segundo grupo de datos provino de 24 países donde la OIT/IPEC y el Banco Mundial realizaron estudios durante la última década. En el caso de los otros países, el estudio usa cifras públicas relacionadas con la composición demográfica, la economía y la educación.

Los programas nacionales y regionales contra el trabajo infantil de IPEC se han multiplicado durante los últimos años. En 1992 participaban sólo seis países y un donante, Alemania. En la actualidad hay 80 países que participan en este esfuerzo, con el respaldo de 30 donantes.


Nota 1 - Invertir en todos los niños, Estudio económico de los costos y beneficios de erradicar el trabajo infantil. OIT, Ginebra, diciembre 2003. (ISBN 92-2-115419-X, English version).

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