La OIT convoca una reunión sobre la crisis de la aviación civil

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 18 de enero de 2002
Referencia OIT/02/02
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA (Noticias de la OIT) - Representantes de organizaciones de trabajadores y de empleadores y delegados gubernamentales se reunirán del 21 al 25 de enero en la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra con el propósito de encontrar soluciones a la crisis que sacude las compañías aéreas internacionales desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

Según el informe * preparado para esta reunión y titulado " Reunión tripartita sobre la aviación civil: consecuencias sociales y en materia de seguridad de la crisis posterior al 11 de septiembre de 2001", el impacto de los atentados contra los Estados Unidos, que, en un principio, había afectado principalmente a las grandes compañías aéreas de Europa y Norteamérica, debería perjudicar cada vez más a las compañías de Africa, Asia y América latina.

"Una de las consecuencias de la crisis actual es el hecho de que cierto número de compañías aéreas de todo el mundo deba hacer frente a dificultades financieras. Algunas se verán obligadas a interrumpir sus operaciones y habrán de ser disueltas; otras podrán ser nacionalizadas de nuevo o podrán beneficiarse de subvenciones. El resultado final será una evolución hacia la unificación que planteará retos por igual a los gobiernos, a los usuarios y a las compañías aéreas", indica el documento de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

Indudablemente, las supresiones de empleos decididas por las compañías aéreas tendrán consecuencias directas sobre otros segmentos del mercado laboral. Según el informe de la OIT, la pérdida de un puesto de trabajo en una compañía aérea acarrea la pérdida de por lo menos cuatro puestos dentro del recinto del aeropuerto (en sectores como la restauración, el despacho de equipaje o los servicios de mantenimiento y de seguridad del aeropuerto) y otros tres aproximadamente se perderán fuera del recinto del aeropuerto (en hoteles y empresas prestatarias de servicios de transporte y de logística para las líneas aéreas y los pasajeros).

"Los transportistas aéreos de carga han sido perjudicados duramente", explica el informe. "El sector de la carga, al igual que otros sectores de la industria aeronáutica, no tiene una visión clara de su porvenir inmediato y a más largo plazo." El desplome del tráfico de carga fue particularmente espectacular en Asia (menos 35 por ciento); el transporte de carga se redujo en un 21 por ciento en Estados Unidos y en un 11 por ciento en Europa.

En cuanto a los fabricantes de material de transporte aéreo, van a seguir padeciendo las consecuencias de la crisis, ya que el número de aeronaves retiradas del servicio aumenta, el valor de los aviones en servicio disminuye y los pedidos de aeronaves nuevas son aplazados o cancelados, señala el informe de la OIT.

En Estados Unidos, alrededor de 800 aviones permanecieron en tierra el año pasado, además de los 1 200 que ya habían sido depositados en almacén antes de los atentados del 11 de septiembre.

Se estima que los valores medios de las aeronaves son inferiores en un 15 por ciento a los precios establecidos anteriormente y la baja es aún superior al promedio en el caso de los aviones de fuselaje ancho. Los dos mayores fabricantes aeronáuticos (Boeing y Airbus Industrie) han reducido sus programas de producción para este año y han anunciado supresiones de empleos. Los fabricantes de aviones de tipo corriente y de aviones de retropropulsión, como Cessna y Raytheon, han rebajado también sus objetivos de producción y han hecho públicos planes de despidos masivos.

Los fabricantes de material de apoyo en tierra y de medios de diversión y comunicación en vuelo han sido perjudicados también por la crisis actual, como consecuencia de la anulación o del aplazo de pedidos por las compañías aéreas.

¿Cuánto tiempo durará esta crisis de la aviación civil? Las opiniones de los expertos divergen sobre el particular. Ciertos segmentos del mercado (como los transportistas de bajo costo en Europa y las líneas intra-regionales en Asia) se las arreglan bastante bien e incluso prosperan a pesar de la coyuntura actual, pero éstas son excepciones.

El informe de la OIT recalca que "todas las previsiones sobre el aumento del tráfico a corto plazo son negativas" y estima que "la plena recuperación se hará sentir en 2003, o sea, de 18 a 24 meses después de haber ocurrido la catástrofe". Ciertos factores podrían retrasar la recuperación, especialmente la agravación de la recesión mundial, el fuerte aumento del coste de las pólizas de seguro y de las medidas de seguridad, así como la persistencia de temores relativos a la seguridad por parte de los pasajeros.

Considerando la gravedad de la situación y las amenazas que ésta representa para los trabajadores del sector del transporte aéreo, el número de participantes en esta reunión, organizada en el marco del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, será de 150 en vez de 60, como previsto originalmente. Se tratará de representantes de las grandes compañías aéreas y de observadores enviados por las organizaciones internacionales y las ONG concernidas.

Durante esta reunión, los representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores evaluarán las consecuencias de la crisis de la aviación civil y formularán recomendaciones sobre las medidas que los interlocutores sociales podrían adoptar en el ámbito nacional y sobre las acciones que la OIT podría emprender para favorecer la recuperación de este sector.

Las principales sesiones de discusión serán dedicadas al marco regulador de la industria aeronáutica y a la serie de obstáculos que estorban la agrupación de las compañías aéreas en dificultad. "El régimen de la industria aeronáutica ha comenzado hace poco a adaptarse a las nuevas exigencias de la mundialización, explica el informe preparado para la reunión; por eso "se acumula tensión entre las normas vigentes y las necesidades de la mundialización."

La mayoría de las líneas aéreas siguen vinculadas a un régimen basado en la propiedad nacional y a un sistema de transportistas titulares del pabellón nacional, mientras que una de las principales tendencias de este sector ha sido la formación de alianzas entre líneas competidoras para responder a las nuevas necesidades de los clientes y a la evolución de los factores de mundialización.

En la actualidad, cinco alianzas - OneWorld, Star, Wings, Sky Team y Qualiflyer - destacan como las entidades centrales de este movimiento de agrupación. Se las puede calificar de "alianzas mundiales", pero, señala el informe de la OIT, "seguirán siendo creaciones frágiles, sujetas a atracciones y fuerzas económicas rivales".

La creación de empresas aeronáuticas mundiales, comparables a las existentes en otros sectores, sigue siendo imposible a causa de las disposiciones sobre propiedad nacional y control efectivo consignadas en los acuerdos bilaterales, indica el informe de la OIT.

Muchos expertos aeronáuticos están convencidos de que las subvenciones estatales y la renacionalización no son la respuesta a los problemas de la industria. Los poderes públicos han de tener la seguridad de que, incluso sin compañía nacional, se pueden garantizar los servicios de transporte aéreo. Cabe mencionar que los sindicatos y otros actores económicos, por consideraciones de interés público y de servicio público, se oponen a las políticas de promoción de fusiones, adquisiciones y unificaciones en la industria.

Por otra parte, los participantes en la reunión de la OIT deberían debatir sobre otras cuestiones, tales como los problemas de seguridad, el impacto de la crisis actual sobre el empleo, especialmente las consecuencias sociales de la reestructuración y la adopción de planes sociales a favor de los trabajadores despedidos, así como la promoción del diálogo social.

* "Reunión tripartita sobre la aviación civil: consecuencias sociales y en materia de seguridad de la crisis posterior al 11 de septiembre de 2001", documento TMICA/2002, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2002. ISBN 92-2-312823-4. Precio: 15 francos suizos.

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