La OIT insta a buscar nuevas solucionespara los problemas de la vejez

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 8 de abril de 2002
Referencia OIT/02/15
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA/MADRID (Noticias de la OIT) - La cifra de las personas que cuentan 60 o más años de edad está aumentando rápidamente en todo el mundo, en un proceso de «revolución demográfica» que podría conducir a la extensión de la pobreza y la exclusión social entre las personas de edad. Tal es la advertencia que se contiene en un nuevo informe 1 de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

Aunque, según el informe elaborado para la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, que se reunirá en Madrid del 8 al 12 de abril, no se trata aún de una evolución catastrófica, este aumento proporcional de la población de 60 y más años plantea un reto político cada vez más acuciante tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo.

El informe de la OIT afirma que, para la financiación de la seguridad y la protección social del futuro, será clave la creación de millones de nuevos puestos de trabajo en todos los sectores, y especialmente entre las mujeres, los jóvenes desempleados y las personas con discapacidades.

«La pobreza y la exclusión social son los mayores obstáculos para garantizar una vejez segura y decente», ha dicho el Director General de la OIT, Juan Somavia. «La vitalidad de nuestras sociedades depende cada vez más de que se garantice que las personas de todas las edades, incluidas las mayores obtengan unos ingresos decentes derivados de su trabajo o de su pensión de jubilación y cuenten con la posibilidad de participar en la vida de la comunidad mediante el empleo, el trabajo voluntario u otras actividades.»

La presente Asamblea tiene como objetivo estudiar los cambios ocurridos desde la primera Asamblea sobre el Envejecimiento celebrada en Viena en 1982 y adoptar un plan de acción revisado y una estrategia a largo plazo sobre el envejecimiento. El Director General de la OIT participará en la primera Mesa redonda que se desarrollará en el marco de la Asamblea sobre «Desarrollo en un mundo que envejece: implicaciones del envejecimiento en la erradicación de la pobreza y las estrategias del desarrollo». La OIT ha organizado, además, un debate sobre «Trabajadores de edad y envejecimiento de la población: empleo y problemas de protección social», que tendrá lugar el miércoles, 10 abril 2002.

El envejecimiento en el mundo hoy

En los últimos cincuenta años, el mundo ha asistido a un brusco aumento de la cifra de las personas que sobrepasan la edad de 60 años, según revelan los datos de las Naciones Unidas sobre la población mundial 2 , y un nuevo análisis de la OIT indica que este ritmo de aumento se acelerará en los próximos cincuenta años.

En los países desarrollados, por ejemplo, el porcentaje de personas mayores de 60 años pasó del 11,7 por ciento de la población total en 1950, al 19,4 por ciento en el año 2000, lo que supone un incremento del 66 por ciento. Entre 2000 y 2050, se prevé que las personas incluidas en el mismo grupo de edad pasen a constituir el 33,5 por ciento de la población total, con un 72 por ciento de incremento.

En los países en desarrollo, cuyas poblaciones son aún relativamente jóvenes en comparación con las de los países industrializados, el incremento de sus personas de edad es más llamativo todavía. Si entre los años 1950-2000 la proporción de personas de 60 años y más aumentó desde el 6,4 por ciento de la población total hasta alcanzar el 7,7 por ciento (lo que equivale a un incremento del 19 por ciento), se espera que el incremento de ese grupo de edad se sitúe en un 150 por ciento en el año 2050, para alcanzar el 19,3 por ciento del total de su población.

Para las personas mayores de 80 años de edad, el crecimiento será todavía más acusado. Se calcula que, entre 2000 y 2050, la proporción de personas mayores de 80 años pasará, en los países desarrollados, de un 3,1 por ciento en el 2000 a un 9,6 por ciento en el 2050, lo que equivale a un incremento del 200 por ciento de ese porcentaje. Para los países en desarrollo, ese incremento será de un 400 por ciento (de ser el 0,7 por ciento de la población en el año 2000, a constituir el 3,3 por ciento de ella en el 2050).

El informe atribuye este cambio demográfico principalmente al descenso generalizado de las tasas de fertilidad y a una mejora de la salud, que han reducido el porcentaje de recién nacidos con respecto a la población total y alargado la esperanza de vida, respectivamente.

«Esto equivale a una revolución demográfica», afirma Somavia. «A medida que nuestras sociedades envejecen, las perspectivas de pobreza y exclusión social dan pie a una grave preocupación.»

Soluciones

Consiguientemente, el informe de la OIT alerta de que, a medida que los futuros sistemas de seguridad social de los países industrializados se vean sometidos a la presión de una población que envejece, los cambios que pueden introducirse en los mecanismos de financiación de las jubilaciones serán insuficientes para afrontar el problema de la elevación de los costes de las pensiones.

Entre las soluciones que propone la OIT puede estar un cambio en las políticas de empleo para que los trabajadores de edad puedan seguir en su puesto de trabajo durante más tiempo, si lo desean, y para esa mayor permanencia les resulte atractiva. Sugiere, pues, que se introduzca una transición gradual y flexible entre la vida activa y la jubilación, junto con medidas para evitar la discriminación en el empleo y políticas de formación y readaptación de los trabajadores de edad. Otros pasos podrían incluir la promoción de la formación continuada, así como el desarrollo de las potencialidades que tiene la tecnología de la información y la comunicación (ICT) para abrir vías de empleo y de formación para las personas mayores.

Los sistemas de transferencia social deberían mantener el equilibrio financiero procurando que la carga financiera del envejecimiento se reparta equitativamente entre las poblaciones activa e inactiva. El informe sugiere también que se investiguen más a fondo el alcance y las limitaciones que puede tener la eventual sustitución de la población envejecida por parte de trabajadores inmigrantes.

En los países en desarrollo, el reto será todavía más extremo, puesto que menos del 20 por ciento de su fuerza de trabajo está incluida en sistemas de seguridad social reglamentados, y la jubilación es un lujo que pocas personas de edad pueden permitirse. Incluso en aquellos casos en los que el sector estructurado les señala una edad de retiro, la insuficiente transferencia de rentas fuerza a las personas mayores a seguir trabajando en el sector no estructurado (sobre un 40 por ciento en África y un 25 por ciento en Asia, mayoritariamente en agricultura).

1 « Una sociedad inclusiva para una población que envejece: El desafío del empleo y la protección social», documento presentado por la OIT ante la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, Madrid, 8-12 de abril de 2002. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra 2002. ISBN 92-2-312997-4.

2 World Population Prospects, The 2000 Revision, Volume II: The Sex and Age Distribution of Populations, Naciones Unidas, Nueva York, 2001.

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