GINEBRA (Noticias de la OIT) - «Hemos de hacer del trabajo decente una realidad en nuestros países y hemos de insertar esta objetivo en la economía mundial», dijo el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, en el discurso que pronunció en sesión plenaria durante la 89ª. reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, que se celebra actualmente en Ginebra.
«En los dos últimos decenios, los gobiernos y las instituciones financieras internacionales se han centrado en reducir los déficit presupuestarios: creo que ha llegado el momento de centrarnos, con la misma energía, en reducir el déficit de trabajo decente», insistió el Sr. Somavia.
Hizo un llamamiento a los delegados tripartitos de los 175 Estados Miembros de la Organización para que actúen como «catalizadores que contribuyan a aumentar la concienciación mundial en relación con el trabajo decente».
Para responder a este reto, el Director General dijo que le han encomendado el cometido de «lanzar un mensaje claro y coherente de la imagen actual de la OIT».
Haciendo hincapié en la necesidad de que haya una mayor toma de conciencia en relación con las cuestiones sociales a nivel nacional e internacional, declaró a la asamblea de delegados: «Para seguir avanzando tenemos que plantar cara a la idea generalizada de que los que tratamos de cuestiones sociales estamos actuando en una especie de segunda división en la economía mundial mientras que los actores implacables del mundo del comercio y las finanzas juegan en primera división.»
Dijo que esta manera de pensar está siendo «subvertida por la reacción de la gente en todo el mundo y su percepción de que no se están tratando de forma fiable sus problemas sociales y prioridades en la era de la mundialización».
Los principios y derechos fundamentales en el trabajo y el empleo tienen que ser parte integrante del programa. Insistiendo en que «el concepto de lo que es decente se basa en los derechos y principios universales pero que cada país tiene sus propias circunstancias», el Sr. Somavia señaló «en ese sentido, existe un mínimo pero no un máximo». El umbral del trabajo decente «evoluciona con las posibilidades y prioridades de las sociedades».
El marco de trabajo decente se puede incorporar a un programa político de orden práctico, adaptado a las preocupaciones y circunstancias de los diferentes países. Ello significa formular unas políticas para:
- promover las empresas y el empleo junto con las políticas para defender los derechos básicos en el trabajo;
- reforzar a los interlocutores sociales y fortalecer el diálogo social en torno a los objetivos del trabajo decente;
- ampliar el alcance de los sistemas de la protección social y promover la igualdad de género.
Destacó la necesidad de adoptar «un enfoque común en el sistema internacional, que abarque nuestros objetivos de trabajo decente y evite que existan «situaciones en las cuales los Estados Miembros reciben asesoramiento diferente y contradictorio por parte de diversas organizaciones internacionales, y ello equivale a una esquizofrenia en materia de políticas».
Subrayó la importancia de que «el sistema deje de actuar como si fuese una serie de islas desconectadas y que empiece a reunir el tipo de respuestas integradas que se requiere ante los retos interrelacionados de la economía global».
Prometió que se volverían a tratar estas cuestiones en la reunión del Grupo de Trabajo sobre la Dimensión Social de la Mundialización del Consejo de Administración de la OIT que se celebrará la próxima semana. Hizo hincapié en que los recientes esfuerzos han elevado la imagen de la OIT y han mostrado que constituyen actos importantes, que pueden ejercer más influencia de lo que se había supuesto y añadió «tenemos que tener la voluntad de marcar una diferencia en la senda de la globalización. Hemos de contribuir a poner en marcha varias reglas justas para este juego, y hemos de construir el propio terreno de juego para las personas y para los países».
Alentó a los mandantes tripartitos de la OIT a «ponerse de acuerdo en que deben desempeñar un papel significativo para trazar una especie de mapa cartográfico social para la economía global», y los animó a «forjar una alianza tripartita que se abra hacia el mundo».
Para concluir, declaró que los objetivos de la Constitución de la OIT van mucho más allá de nuestras áreas inmediatas de influencia. «El empleo y la seguridad dependen de unas políticas económicas más amplias, de modo que el diálogo y la cooperación con los ministerios de finanzas, comercio y otros a nivel nacional así como con las organizaciones multilaterales a nivel internacional, resultan del todo fundamentales.»