GINEBRA (Noticias de la OIT) - El Sr. Jorge Fernando Branco de Sampaio, Presidente de la República Portuguesa e invitado de honor de la 88.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, exhortó hoy a la comunidad internacional de intelectuales, escritores, artistas y periodistas a que «con la misma generosidad que los llevó a secundar las grandes causas de la humanidad, apoyen a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la realización de una campaña mundial para dignificar el trabajo».
El Sr. Sampaio les instó a utilizar todos los medios de que dispongan para «despertar la conciencia de la opinión pública internacional acerca de la injusticia de las desigualdades y exclusiones que siguen impidiendo la plena realización en el mundo del trabajo de las extraordinarias capacidades del ser humano para crear y progresar».
Expresándose en portugués, desde la tribuna de la 88.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, el Sr. Sampaio señaló que «los sistemas de valores y aspiraciones sociales, las relaciones entre los ciudadanos y los Estados nación y entre los diferentes países y espacios regionales están condicionados actualmente por factores que no existían cuando se creó la Organización Internacional del Trabajo». Entre estos factores se incluyen la mundialización de los flujos financieros y las actividades empresariales, así como el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información. El surgimiento de dichos factores, dijo el Sr. Presidente, «ha modificado las premisas del desarrollo económico, de la solidaridad social y de la gobernabilidad de las sociedades contemporáneas».
«Al mismo tiempo que han creado oportunidades sin precedentes para el desarrollo (esos factores) han agravado la situación de desigualdad en la cual viven inmensas regiones del mundo y amplios sectores de la población.»
Ante estas transformaciones, «no creo que los imperativos de la competitividad empresarial nos condenen a optar, como posibilidades mutuamente excluyentes, entre la eficiencia económica y la justicia social», dijo el Sr. Presidente.
«Rechazo la tesis», añadió, «de que la intervención de los poderes públicos nacionales y de las organizaciones internacionales sea tan limitada hoy en día que en muchos casos se podría decir que no es capaz de garantizar efectivamente los derechos cívicos y políticos y que, al mismo tiempo, los derechos sociales se transforman en un lujo reservado a las regiones y los períodos más prósperos».
El Sr. Sampaio dijo que rechazaba las «lógicas especulativas de los mercados financieros», y puso de relieve que era necesario emprender un debate sobre «los medios de reglamentar y desalentar los movimientos financieros de carácter evidentemente especulativo».
«Estoy convencido de que a menos que avancemos en esta dirección perderemos gradualmente toda esperanza de introducir una mayor racionalidad en el sistema económico internacional», dijo.
El Sr. Sampaio reconoció que «el Estado de bienestar ha sufrido los ataques» y las críticas de «quienes opinan que es responsable de la pérdida de competitividad europea», pero se incluyó no obstante entre «quienes consideran que el denominado modelo social europeo, con su sistema de relaciones de trabajo, ha sido la base de las décadas de crecimiento económico y progreso social que los países democráticos de Europa han experimentado durante el período de posguerra».
Sin embargo, dijo, es necesario adaptarse a los cambios. «Reinventar las condiciones del pleno empleo, adaptar los sistemas de relaciones laborales a los cambios económicos y a las nuevas divisiones sociales y mejorar el nivel y la equidad de los sistemas de protección social en función de los cambios que ya se han producido o es posible prever son tareas cuya importancia evidente no es necesario subrayar». Esto requerirá «la reestructuración de los sistemas de protección social a fin de erradicar la pobreza; facilitar la integración social de los grupos más vulnerables; en resumen, reducir las desigualdades y promover la equidad social y la dignidad en el mundo del trabajo».
Tras reafirmar la adhesión de Portugal a los valores fundamentales enunciados en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo , el Sr. Sampaio destacó su convicción de que «la dignidad humana y el progreso social de la humanidad tienen mucho que esperar de los métodos de seguimiento» estipulados en dicha Declaración. «Portugal», dijo, «se enorgullece de pertenecer al grupo de países que han ratificado ocho convenios de la OIT que consagran esos cuatro pilares de los derechos fundamentales en el trabajo».
«Portugal es optimista acerca del papel de la OIT en el mundo actual», dijo el Sr. Sampaio. Con referencia a la cooperación tanto bilateral como multilateral que la OIT ha brindado a Portugal en los países africanos de habla portuguesa y en el contexto de los esfuerzos tendentes a erradicar el trabajo infantil en el propio Portugal, el Sr. Sampaio calificó los resultados obtenidos de «muy positivos» y añadió que «eso nos da motivos adicionales para ser entusiastas con respecto a la cooperación con la OIT, tanto en lo que respecta a los países desarrollados como a los países cuyo nivel de desarrollo está menos consolidado».