GINEBRA (Noticias de la OIT) - El impacto de la mundialización sobre las vidas y los medios de subsistencia de millones de trabajadores agrícolas será estudiado por delegados de los gobiernos, de los trabajadores y de los empleadores de 26 países en una reunión que se celebrará en la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra del 18 al 22 de septiembre de 2000.
Según un informe * preparado para la reunión, que ha sido organizada bajo los auspicios del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, los delegados debatirán cuestiones tales como: ¿De qué manera afecta la mundialización al sector agrícola, que da empleo a la proporción más cuantiosa de la fuerza del trabajo mundial? ¿Qué papel desempeña y cómo puede ser reforzado ese papel de forma sostenible para mejorar los niveles de vida de los agricultores y de los trabajadores agrícolas?
El informe muestra que el sector agrícola se ha visto realmente marginado en el proceso de mundialización y que los beneficios de este proceso han ido a parar en su mayor parte a las industrias manufactureras de exportación. De ahí que exista una urgente necesidad de extraer las oportunas consecuencias y estudiar cómo puede ser alterado el proceso de mundialización para que beneficie al mayor número posible de personas y de países. La urgencia dimana del hecho que la agricultura ocupa aún a más de la mitad de la mano de obra mundial e incluye en su seno a más de las dos terceras partes de los pobres del mundo.
Para el sector agrícola, los beneficios de la mundialización han llegado hasta ahora en forma de una diversificación de las exportaciones básicas hacia productos no tradicionales: frutas, productos hortícolas, flores. Gran parte de ello ha sido el resultado de la creciente inversión extranjera directa que acompaña a la mundialización. El aspecto negativo estriba en que los pequeños propietarios se han visto excluidos de las nuevas actividades por causa de la magnitud de los capitales requeridos para la construcción de invernaderos, instalaciones frigoríficas de almacenamiento, importación de materiales y personal. La participación de los pequeños agricultores debería ser una de las puntas de lanza de la estrategia para la ulterior expansión de las nuevas actividades. El informe alerta contra el exceso de celo en atraer demasiado rápidamente la inversión directa extranjera en agricultura, por temor a que eso provoque el abandono masivo de las tierras por parte de sus propietarios y de los trabajadores agrícolas.
Un aspecto intangible del impacto de la mundialización es el que se opera mediante la rápida tranmisión de nuevas ideas e información acerca de las prácticas del trabajo. Cabe pensar que esto tendrá en el futuro un papel todavía mayor en la transformación de la agricultura que el ejercido por el comercio y las inversiones directas. Las iniciativas voluntarias privadas son ya una manifestación de esto y, comenzando por la cuestión del trabajo infantil, afectan hoy a todos los aspectos de las condiciones de trabajo, en particular a las relativas al papel de la mujer en la agricultura, la seguridad ocupacional y los cultivos modificados genéticamente.
El informe muestra que la mayoría de los niños que trabajan lo hacen en explotaciones agrícolas, y la mayor parte de ellos en explotaciones familiares. También se detecta trabajo infantil en la agricultura comercial, con riesgos de explotación potencialmente mucho más peligrosos, ya que los niños están expuestos a largos horarios de trabajo, labores físicamente onerosas y riesgos, con una remuneración sumamente menguada. En diversas regiones en desarrollo es también común el trabajo forzoso.
El informe observa que, para las mujeres en muchos países en desarrollo, particularmente en el Africa subsahariana y en Asia, la agricultura es la fuente primaria de empleo. Esta inclusión es, con todo, una bendición sui generis puesto que las mujeres a menudo realizan una gran parte del trabajo en las explotaciones agrícolas sin recibir una remuneración apropriada o sin tener ningún papel en la toma de decisiones. La OIT afirma que mejorar la situación de las mujeres pobres es una tarea largo tiempo aplazada en consideración a los roles atribuidos a los géneros en las sociedades rurales tradicionales, e insta a una mayor movilización de las mujeres en todas las fases decisorias como forma de espolear el cambio económico y social.
En términos de salud y seguridad del trabajador, la agricultura se sitúa entre las tres ocupaciones más peligrosas, con el creciente empleo de maquinaria y productos químicos como causa de muchos accidentes y enfermedades laborales. El informe observa que gran parte de la mano de obra agrícola carece de formación en prácticas de seguridad y menciona la necesidad de formar a los trabajadores y dotarlos de equipo protector para disminuir el riesgo de heridas. Piden que se tomen medidas urgentes para reducir la exposición de los trabajadores agrícolas a los productos químicos nocivos, incluyendo la prohibición de aplicar pesticidas por dispersión incontrolada.
A la vista de su actualidad y de su potencial impacto sobre el empleo, el debate se centrará también en los pros y los contras de los cultivos modificados genéticamente. Las modificaciones genéticas se dan incluso en la propia naturaleza; ahora los laboratorios llevan a cabo estos experimentos y pasan al mundo real a la velocidad de Internet. A pesar de los aumentos de producción y de su menor uso de sustancias químicas, los cultivos modificados genéticamente suscitan preocupación por el imprevisible comportamiento de los genes trasplantados y los posibles efectos no buscados de la introducción en el medio ambiente de organismos vivos modificados. Otro temor, dice el informe, es el creciente predominio en el sector privado de unas pocas empresas comerciales dedicadas a este desarrollo, a diferencia de la Revolución Verde, en la que el sector público tuvo un papel significativo. Los delegados participantes en la reunión quizá quieran contemplar unas orientaciones generales sobre los diversos problemas que plantea el recurso a las modificaciones genéticas.
El informe concluye diciendo que el concepto de trabajo decente recientemente promovido por la OIT incluye la mayoría de los ingredientes esenciales para el desarrollo agrícola sobre una base segura y sostenible. La adhesión de los gobiernos a los principios básicos de la OIT sobre el trabajo garantizaría que la promesa de mundialización no se convierta en prerrogativa de una minoría en el sector moderno, con la exclusión de una mayoría en las explotaciones agrícolas.
* Un desarrollo agrícola sostenible en una economía mundializada, informe para ser debatido en la Reunión tripartita sobre el logro de un desarrollo agrícola sostenible mediante la modernización de la agricultura y el empleo en una economía mundializada, OIT, Ginebra, 2000. ISBN 92-2-312171-X. Precio: 15 francos suizos.