GINEBRA (Noticias de la OIT) - Juan Somavia, el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo, se comprometió hoy a dar prioridad a las preocupaciones de género en la OIT, tanto en el seno de la propia Organización como en el conjunto de las actividades que ésta desarrolla. Somavia hizo esta declaración en un discurso pronunciado esta mañana ante el personal de la OIT y los miembros de su Consejo de Administración, con ocasión del Día Internacional de la Mujer.
Es la primera vez que un Director General de la OIT convoca una sesión especial para celebrar el Día Internacional de la Mujer.
"Al tiempo que reconozco y alabo los muchos esfuerzos serios que se han realizado en los últimos años para ir poniendo las cuestiones de género entre las preocupaciones fundamentales de la OIT, tengo que comunicarles mi intención de acelerar el ritmo y de fortalecer el compromiso institucional con esta política", afirmó Juan Somavia. "La OIT se ha ido quedando rezagada respecto a otras organizaciones internacionales en lo que atañe a diversos indicadores de la igualdad de género. En su calidad de Organización dedicada a la justicia social y al bienestar de los trabajadores, es preciso que la OIT esté en la vanguardia de los esfuerzos que las Naciones Unidas están llevando a cabo en este terreno."
"Fomentar la igualdad de género no es sólo una cosa buen desde el punto de vista ético, sino también un acto inteligente", dijo Somavia. "Por eso, me propongo atribuir una alta prioridad a conseguir que la OIT se cuente entre las organizaciones más progresivas en el ámbito de la igualdad de género. Debemos liderar ese esfuerzo y no ir a remolque."
Tras señalar que la OIT ha desempeñado a lo largo de las últimas ocho décadas un papel destacado en el establecimiento de normas tendentes a crear condiciones de igualdad para las trabajadoras y los trabajadores, Somavia mencionó algunos datos indicativos de que la OIT se ha ido quedando rezagada en el esfuerzo por alcanzar la paridad de géneros en su propia Secretaría.
El Director General de la OIT se comprometió también a adoptar otras medidas para incrementar los esfuerzos de la Organización en el tema de las cuestiones de género, y entre ellas:
- A poner las cuestiones de género "en el centro de las actividades de la OIT", incluyendo el género y el desarrollo entre las cuestiones clave de los objetivos estratégicos de la OIT en su Programa y Presupuesto para el 2000-2001;
- A incorporar las cuestiones de género en las actividades técnicas de la OIT, promoviendo la sensibilidad a esas cuestiones en sus actividades de investigación, de asesoramiento y de aplicación operativa, así como integrándolas en programas destinados al sector no estructurado, a las pequeñas y medianas empresas, al acopio de datos, a la seguridad social, al fomento de las organizaciones de trabajadores, a la formación profesional, a los programas de creación de empleo y a la proposición y evaluación de normas. Todo ello tanto en los distintos departamentos de la OIT como en sus oficinas regionales y de zona;
- A urgir a los Estados Miembros y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores, que constituyen la estructura tripartita de la OIT, a que dediquen "un esfuerzo sistemático a lograr una mayor representación de mujeres calificadas y experimentadas" en sus delegaciones a la Conferencia, el Consejo de Administración y las distintas comisiones tripartitas, seminarios y cursos de formación;
- A respaldar la creación de una guardería infantil en las oficinas de la OIT en Ginebra, para garantizar que tanto los hombres como las mujeres puedan entregarse a su trabajo sin sacrificar su eficiencia, sus posibilidades de promoción o su vida familiar.
"Continuar atribuyendo recursos humanos y financieros al objetivo de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres constituye un verdadero círculo virtuoso para la OIT", afirmó Juan Somavia, añadiendo que la cuestión de fomentar la igualdad de género "no tiene vuelta de hoja y es imperiosa". El Director General de la OIT recordó que la igualdad de géneros está incluida en las declaraciones de principios y en los programas de acción adoptados por la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, por la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo reunida en El Cairo en 1994, por la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de Copenhague en 1995, y por la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres, que tuvo lugar ese mismo año en Beijing (Pekín).