La OIT aboga por una nueva iniciativa multilateral para responder a las implicaciones de la mundialización

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 1 de diciembre de 1999
Referencia OIT/99/42
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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SEATTLE (Noticias de la OIT) - La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) ha abogado por una nueva iniciativa multilateral que responda a las implicaciones sociales de la mundialización y que comprometa a todas las organizaciones que se ocupan de los aspectos internacionales de la política económica y social. La iniciativa tiene como objetivo reducir la desigualdad de oportunidades, tanto dentro de cada país como entre unos países y otros, y garantizar que la economía global beneficie a los trabajadores y a sus familias tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo.

En una declaración escrita, presentada hoy a la Conferencia Ministerial de la OMC reunida en Seattle, Juan Somavia, Director General de la OIT, advertía que "a menos que la comunidad global aborde los problemas de injusticia y desigualdad, el propio proceso de integración internacional puede verse rechazado por un número creciente de países y de personas". Y, dirigiéndose a los informadores presentes en Seattle, aludió a las manifestaciones congregadas en los aledaños del Centro de Conferencias como una prueba de este creciente malestar.

"Cada día tenemos más pruebas de que la mundialización está ampliando las desigualdades entre los países industrializados y los que se encuentran en vías de desarrollo", afirmó, para añadir seguidamente que los beneficios obtenidos por los países en desarrollo han sido "pequeños y mucho menos de los esperados al término de la Ronda Uruguay". Pero la incertidumbre y la inseguridad no afectan sólo al Sur: también en el Norte hay muchos que "se sienten atrapados en una carrera hacia el abismo, convencidos de que la competencia global intensificada está ejerciendo una presión tendente al deterioro de las condiciones de trabajo y las leyes laborales."

Ya es cosa habitual firmar acuerdos de empleo menos seguros y que garantizan menores beneficios sociales. Casi en todas partes se incrementa la desigualdad de ingresos debido, entre otros factores, a la debilitada fuerza del trabajo en la negociación, por efecto de las múltiples "salidas que se le ofrecen al capital en una economía global mundializada".

Pero el mayor impacto, con mucho, de este proceso "sobre el desarrollo social se ha debido a los efectos de la acrecida liberalización financiera", y en especial de los movimientos especulativos a corto plazo que subyacen tras la frecuencia y la severidad de las crisis financieras de la década de los 90.

"Es mucho lo que la OIT puede hacer frente a estos formidables problemas sociales y laborales", afirma Somavia. El objetivo promovido por la OIT de un trabajo decente para todos - un trabajo desempeñado en condiciones de libertad, equidad, seguridad y de respeto de la dignidad humana - "puede ofrecer los fundamentos sociales de la economía global".

La expresión trabajo decente representa, para la OIT, la síntesis de cuatro objetivos estratégicos. El primero de ellos incluye los principios y derechos fundamentales en el trabajo. En los últimos años, la OIT ha redoblado sus esfuerzos por promover las normas laborales básicas identificadas por la Cumbre Social de Copenhague de 1995 como la base social de la emergente economía mundializada. Dichas normas incluyen "la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a a emprender la negociación colectiva, junto con la eliminación del trabajo forzado u obligatorio, el trabajo infantil y la discriminación en el empleo o la ocupación". Los 174 Estados Miembros de la OIT - entre

los que se cuentan prácticamente todos los miembros de la OMC - adoptaron en 1998 una Declaración solemne comprometiéndose a respetar esos derechos fundamentales.

El segundo objetivo estratégico es la promoción del empleo. "Sin el pleno empleo, o por lo menos un crecimiento regular de la creación de empleo (...), la mejora de las condiciones laborales y el logro de otros objetivos sociales serán extremadamente difíciles", se reconoce en la citada Declaración. La meta de un trabajo decente para todos requiere, para ser alcanzada, que la empresa se desarrolle y que exista un entorno favorable para la inversión productiva. En una serie de informes publicados desde 1995, la OIT ha venido acentuando la necesidad de estrategias de empleo de amplias miras. Hoy se ocupa de un estudio de las políticas de empleo, país por país, en un esfuerzo por encauzar los objetivos de empleo en las estrategias nacionales.

El tercer objetivo se refiere a la protección social. "Mucha ansiedad proviene de la inadecuación de los sistemas de protección social", apunta Somavia, "incluyendo el hecho de que una creciente mayoría de la población del mundo se ve excluida de toda cobertura a cargo de los sistemas de seguridad social, en particular la mayoría de los ocupados en la producción y el empleo no estructurados". Los estudios de la OIT han demostrado que la protección social en los países en desarrollo "puede apuntalar la estabilidad, minimizar el malestar social y ayudar a los países a realizar más fácilmente los ajustes necesarios para acomodarse a los cambios económicos, sociales y políticos." Como subraya la Declaración, "la seguridad de las personas representa una importante contribución a la estabilidad de la economía global".

El cuarto objetivo estratégico es la promoción del diálogo social entre los trabajadores, la dirección empresarial y los gobiernos. "La tarea de la OIT en este campo incluye reforzar las capacidades de las organizaciones de trabajadores y empleadores, así como las de los gobiernos, para analizar los problemas (sociales y económicos) y promover el diálogo entre ellos a través del desarrollo de instituciones y mecanismos de ámbito nacional e internacional".

"Como parte de su agenda, la comunidad internacional tiene que desarrollar medios más eficaces de conjugar, por una parte, la interdependencia de los objetivos sociales y laborales con la dinámico de la economía mundializada, por otra", observa Somavia. "Los marcos que gobiernan y regulan la economía global, ya afecten al comercio, a los flujos internacionales del capital, a las migraciones internacionales, a las comunicaciones o a la propiedad intelectual, no pueden ser interpretados meramente en términos económicos". No se puede ignorar su impacto social. Pero, a la vez, las políticas sociales y laborales deben tomar en consideración sus propias consecuencias económicas. "Una buena política social", puntualiza la Declaración, "es parte integrante de la eficiencia económica".

Las diferentes organizaciones del sistema internacional ofrecen diferentes perspectivas para abordar estos problemas. "Trabajando juntos", afirma Somavia, "podemos mostrar mejor que las distintas dimensiones del progreso económico y social se apoyan mutuamente y contribuyen todas a un proceso de desarrollo en el que todos participan y del que todos se benefician". Por su estructura tripartita - que junta a los trabajadores, los empleadores y los gobiernos - "la OIT está bien situada para valorar con objetividad estos problemas."

"La siguiente etapa será promover sinergias de actuación entre las organizaciones que se ocupan de los aspectos internacionales de las políticas económicas y sociales para afrontar el impacto social de la mundialización. La OIT está preparada para participar en una iniciativa multilateral que permitiría desarrollar enfoques más integradores en distintos niveles, tales como:

  • esfuerzos entre organizaciones para poner en común sus conocimientos e investigar conjuntamente;
  • marcos analíticos para el desarrollo de una política internacional;
  • conjuntos de medidas en el nivel nacional que aborden los problemas internacionales y macroeconómicos, juntamente con los del desarrollo, la reducción de la pobreza y la creación de un trabajo decente."
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