GINEBRA (Noticias de la OIT) - Haciendo frente a lo que parecían ser - a principios del decenio - unos problemas económicos prácticamente insuperables, la economía de Polonia ha "tenido resultados excelentes", registrando tasas de crecimiento medio anual del 5,5% desde 1993, e invirtiendo la tendencia al brusco descenso de la producción y el empleo que caracterizara las primeras etapas de la transición económica, según un informe de la OIT * dado a conocer hoy en Ginebra.
Aunque probablemente a partir de 1999 el crecimiento adoptará un ritmo más lento, está previsto que sea relativamente alto y que llegue al 3,2%. La recuperación de Polonia ha sido la más rápida entre los países de Europa central y oriental, y el proceso de transición de una década ha modificado fundamentalmente la relación entre Polonia y el resto del mundo, al sustituir los vínculos económicos políticamente determinados con los antiguos países socialistas por corrientes orientadas al mercado.
El sector privado ha pasado a ser el motor principal del crecimiento, representando casi un 70% de la producción y el empleo nacionales, en una economía especializada en exportaciones de productos manufacturados y con un coeficiente muy alto de mano de obra.
Si bien las repercusiones concretas de la mundialización en la reestructuración de Polonia son difíciles de aislar, "se puede afirmar con certeza" - dice el informe - "que la liberalización del comercio y de las inversiones ha contribuido a mejorar y modernizar el sistema de producción". Pese a los efectos inicialmente negativos del "redimensionamiento" industrial del empleo, las inversiones extranjeras directas han contribuido al parecer a mejorar los ingresos: "en las empresas manufactureras extranjeras el salario promedio es superior en un 50% al de las empresas manufactureras nacionales del sector privado", señala el informe.
El desempleo (que se sitúa entre un 10 y un 11% del total de la fuerza de trabajo) sigue siendo elevado, pero es inferior a los niveles registrados a principios del decenio de 1990, que rondaban el 15%.
Los resultados del estudio fueron objeto de debate en una reunión tripartita nacional de alto nivel celebrada en Varsovia en septiembre, y se presentarán a un grupo de trabajo del Consejo de Administración de la OIT que está examinando las repercusiones sociales de la mundialización en determinados países.
Sin embargo, la evaluación en general optimista de las perspectivas de la economía y el mercado de trabajo de Polonia se ve ensombrecida por las "grandes disparidades regionales". El informe advierte que la inmensa mayoría de los nuevos puestos de trabajo y oportunidades de ingreso se concentra en los centros urbanos, especialmente en Varsovia, al tiempo que la economía rural ha quedado rezagada.
En el campo, "una gran proporción de la fuerza de trabajo está desempleada o subempleada". "El sector agrícola" - revela el informe de la OIT - "representa más de la cuarta parte del empleo total, si bien corresponde solamente al 6% del producto interior bruto".
"Entre 1992 y 1997", prosigue el informe, "en Varsovia el empleo ha aumentado aproximadamente un 30% mientras que, al mismo tiempo, 15 de las 49 circunscripciones sufrían pérdidas netas de empleos." Dos circunscripciones tenían tasas de desempleo superiores al 20% en 1998. En cambio, la tasa de desempleo en las grandes ciudades fue del orden del 2 al 4%, "una situación cercana al pleno empleo", según el estudio.
El análisis de la OIT llega a la conclusión de que si no se controla "el desequilibrio del proceso de crecimiento" de Polonia, podría tener efectos negativos en la estabilidad social y las perspectivas económicas, al ahondar las diferencias de ingresos entre las ciudades grandes y las pequeñas y favorecer el rápido crecimiento de los salarios de la industria manufacturera, que ya han provocado una erosión de la relación costo-competencia de algunas exportaciones de Polonia.
El informe de la OIT señala que "los desequilibrios entre las regiones corresponden principalmente a factores estructurales, la mayoría de los cuales sólo podrían corregirse mediante una intervención del Gobierno en colaboración con los interlocutores sociales". En particular, la infraestructura es notoriamente deficiente fuera de las grandes ciudades, y la penuria en materia de carreteras, ferrocarriles y telecomunicaciones entraña el riesgo de limitar las posibilidades de comercio y desarrollo de las zonas rurales. La insuficiencia de la formación profesional y el apoyo institucional para la diversificación de la agricultura son también factores inhibitorios del desarrollo económico y rural.
El estudio de la OIT examina éstas y otras posibles esferas de problemas, y llega a la conclusión de que "el desarrollo de infraestructuras físicas y de capital humano es una prioridad política relativamente urgente para Polonia". El desarrollo de la infraestructura en las zonas rurales sería especialmente importante para hacer frente a la necesidad de absorber el elevado desempleo oculto del sector agrícola.
Se reconoce que las inversiones en los sistemas de infraestructura y educación del país ejercerán probablemente presiones al alza en el gasto público, y se observa que la estrategia a plazo medio del Gobierno en materia de finanzas públicas y desarrollo económico consiste en un pronunciado aumento de la participación de las inversiones públicas en el PIB de alrededor del 3,5% al 4,5%-5% en los próximos años.
Al mismo tiempo, hay planes para reducir sustancialmente los impuestos sobre la renta de las empresas y las personas físicas, lo que puede erosionar la capacidad del Gobierno para financiar proyectos de infraestructura y educación. El análisis y las conclusiones de política del estudio de la OIT hacen pensar que el desarrollo de la infraestructura resulta más urgente que una reducción sustancial de los tipos impositivos. Dada la importancia fundamental de los compromisos que suponen las opciones de política, la OIT entiende que es este un argumento decisivo para que estos asuntos se examinen en el ámbito de "las instituciones nacionales tripartitas".
Hacer que el sistema educativo sea más adecuado a las necesidades del mercado laboral es otro de los grandes desafíos. La formación profesional padece deficiencias y los niveles de educación en las zonas rurales son bajos, lo que explica la brecha existente entre las zonas rurales y urbanas del país.
En el estudio se recomienda también la diversificación de las actividades económicas en las zonas rurales y el fomento del diálogo social entre los interlocutores sociales.
* Studies on the social dimensions of globalization - Poland , Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1999.