El mercado de trabajo de Kosovo en situación de colapso:La OIT llama a un esfuerzo intensivo de reconstrucción del empleo

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 19 de octubre de 1999
Referencia OIT/99/32
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA (Noticias de la OIT) - Al menos dos tercios de la población de Kosovo en edad de trabajar se encuentra oficialmente desocupada y aquellos que tienen trabajo se ocupan en lo que un informe elaborado para la Organización Internacional del Trabajo describía como «una amplia economía gris», en condiciones laborales que equivalen «a un vacío legal».

Un informe titulado «Empleo y protección de los trabajadores en Kosovo», hecho público hoy en Ginebra, examina con detalle una economía y una sociedad en las que las instituciones fundamentales del mercado laboral han sufrido un catastrófico hundimiento a lo largo de una década que ha presenciado el enfrentamiento civil y la guerra combinados con un brusco descenso del PIB del orden del 50 %.

El informe observa que, si bien resulta extremadamente difícil conseguir datos fiables (con tantos registros oficiales destruidos o no merecedores de crédito), la población actual de Kosovo puede calcularse en 1,8-1,9 millones de personas, muy por debajo de los 2,3 millones de 1997.

En términos demográficos, dicha población es predominantemente joven. A principios de la década de 1990, el 58% de los kosovares tenían menos de 25 años de edad, y la década vivió una alta y sostenida tasa de natalidad.

Entre las aproximadamente 1.330.000 personas que constituyen la población kosovar en edad de trabajar, sólo el 35 % (unas 469.000) pueden calificarse de económicamente activas, mientras que el restante 65 % carecen de empleo o son económicamente inactivas. Las actividades agrícolas ocupan a 106.300 personas, alrededor del 23 % de la mano de obra activa. Las mujeres habrían sido particularmente castigadas por el desempleo puesto que, como se dice en el informe, «un gran porcentaje de la población económicamente activa está integrado por hombres.»

«Juntamente con su sistema de empleo, se hundió también el sistema salarial de Kosovo», continúa el informe. Si bien es cierto que muchas empresas continuaron pagando salarios durante la campaña militar de la OTAN y aun después de ella, los destrozos bélicos dieron lugar al cierre provisional de algunas de las principales empresas empleadoras de la economía de Kosovo. En los servicios públicos, abandonados por los servios, dejaron de pagarse salarios. Las empresas públicas totalizaban hasta un 80 % del PIB de Kosovo y se encargaban de infraestructuras tan capitales como la producción de energía, el abastecimiento de aguas, el transporte y las telecomunicaciones, esenciales para el resto de la economía.

Las maquinarias legal y administrativa han sufrido un proceso de degradación similar. El informe afirma que los sistemas de protección social (encargados de administrar las pensiones de vejez e incapacidad, así como de los seguros de enfermedad y de paro), que ya funcionaban mal antes de la guerra, y el conjunto del sistema legal y judicial que regulaba el empleo y las relaciones laborales colectivas en general están también en una situación de colapso.

El resultado de todos estos procesos, según Lajos Hethy, autor del informe y ex Secretario de Estado del Ministerio de Trabajo de Hungría, es coincidente en lo sustancial: «la pérdida simultánea de todas estas estructuras de apoyo significa que las personas empleadas están viendo cómo desaparecen sus salarios sin perspectivas de trabajo asequibles, y que los pensionistas y los desempleados han visto cercenados todos sus ingresos.»

«Hay que dar un giro radical a la situación actual del mercado del trabajo y de los sistemas sociales», insistía Lajos Heathy, «para proporcionar empleos, ingresos y protección social a una población que los necesita desesperadamente, que ha sufrido mucho y que se encuentra en una situación sumamente volátil.»

El informe subraya que el problema del empleo no se debe tan sólo al declive de la eficiencia económica y a la acción militar, sino que su origen puede remontarse a la interacción de varios factores entre los que se incluyen la legislación discriminatoria y las prácticas de contratación de la República Federal de Yugoslavia durante la década de 1990. La adopción de la Ley Laboral de la República Federal de Yugoslavia para Circunstancias Extraordinarias condujo al despido de 145.000 kosovares albaneses de la administración civil, servicios públicos y empresas económicas.

Comentando este informe, Juan Somavia, Director General de la OIT, ha dicho que la desigualdad social que condujo a la catástrofe de Kosovo se ahondó a través de décadas de distorsiones en el mercado del trabajo. Y añadió que «el instrumento social del mercado del trabajo, que en su momento sirvió para dividir a los grupos étnicos, necesita ser desarrollado como instrumento fundamental para restaurar el tejido económico y social del Kosovo de la posguerra.»

Prioridades estratégicas

El informe de la OIT destaca cuatro prioridades estratégicas necesarias para arrancar el programa de reconstrucción y sentar las bases de un mercado laboral y sistema social mejorados en Kosovo. Estas prioridades son:

  • Reemprender y mantener la producción en las empresas públicas, inicialmente en las instalaciones de producción de energía (prioridad máxima de la Administración de Naciones Unidas) y en las minas, con objeto de impulsar la actividad en otros sectores, tales como el agrícola y el de las industrias alimentarias;
  • Reducir lo antes posible la extremadamente alta tasa de desempleo mediante la creación directa de puestos de trabajo en proyectos de reconstrucción laboral intensiva;
  • Promover y apoyar desde el punto de vista laboral aquellos procesos económicos susceptibles de crear más empleo, tales como la inversión en pequeñas y medianas empresas y la formación profesional en oficios relacionados con la construcción, tales como carpinteros, electricistas y fontaneros;
  • Reavivar o restablecer el seguro de paro y los sistemas de pensiones para contribuir a ayudar al gran número de personas que probablemente seguirán sin trabajo a corto y medio plazo y para facilitar la supervivencia de los muchos (viudas, huérfanos, ancianos y discapacitados) que no pueden trabajar y a los que en la actualidad no se les presta ninguna ayuda económica.

Elementos en los que apoyarse

A pesar de las importantes dificultades a que hoy se enfrenta la mano de obra en Kosovo, el informe menciona tres contracorrientes potencialmente favorables que, llegado el caso, pueden contribuir a mejorar el mercado laboral a medida que las nuevas autoridades saquen cada vez más a la luz una economía que hoy es predominantemente clandestina o subterránea.

En primer lugar, se calcula que hay 400.000 kosovares trabajando en el extranjero; sus remesas de dinero son importantes, en particular para la comunidad étnica albanesa, que ha dirigido una amplia red «paralela» de actividades en campos como la educación y los servicios sanitarios, de los que había sido excluida. Se calcula que estas ocupaciones «paralelas» proporcionaban trabajo retribuido, con anterioridad al conflicto bélico, a unas 24.500 personas, cifra que podría perfectamente aumentar.

En segundo lugar, los expertos albaneses afirman que la «economía gris» constituye una considerable fuente de ingresos y de empleo provisional, aunque se desconoce cuál es el impacto que tienen sobre el conjunto del empleo estas actividades no concretadas, no registradas y no sujetas a ningún tipo de fiscalidad.

En tercer lugar, la presencia de la Administración de Naciones Unidas, así como la de otras organizaciones internacionales y de organizaciones no gubernamentales, ha contribuido ya a la creación de empleo mediante la contratación de técnicos locales (como ayudantes, intérpretes, personal de secretaría, conductores de vehículos, etc.). Son de esperar beneficios más sustanciales para el empleo derivados de los programas de reconstrucción y rehabilitación gestionados por la UNDP, la UNICEF, la KFOR y otras, tanto en términos de cantidad y cualidad de los empleos, como de respeto de la normativa legal.

El informe afirma que «la Administración de Naciones Unidas, como empleador directo o indirecto de los 47.000 trabajadores ocupados en los servicios públicos de Kosovo, que mantiene dicha Administración, está en condiciones de hacer cumplir la legislación laboral, de implantar un registro adecuado en su esfera de autoridad y de formular unos requerimientos similares al resto de la economía de Kosovo. Tales esfuerzos podrían verse respaldados por una inspección laboral que velara por la puesta en práctica de los requisitos esenciales del trabajo.»

El informe propone un plan de acción en dos etapas para relanzar el empleo, desarrollar un sistema salarial y una financiación sostenible para los salarios de los servicios públicos, reforzar los planes de asistencia social y contribuir a la entrada en vigor de la legislación laboral y al restablecimiento de las relaciones laborales tripartitas.

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