GINEBRA (Noticias de la OIT) - El «sector no estructurado», expresión que se aplica a una amplia gama de pequeñas ocupaciones, habitualmente no reglamentadas e improvisadas con frecuencia, absorbe ahora hasta un 60% de la mano de obra en las ciudades grandes y pequeñas del mundo en vías de desarrollo, y en muchos países es el único sector de la economía que está creando nuevos puestos de trabajo.
Un grupo de sindicalistas de 31 países se reunirá durante cinco días en la sede de la OIT para arrojar luz sobre las dificultades a que se enfrentan los trabajadores del sector no estructurado y desarrollar estrategias para organizar esta parte del mundo laboral que hoy está marginada y que crece muy rápidamente.
En un documento de trabajo (1) elaborado para esta reunión se afirma que las actividades del sector no estructurado - expresión descriptiva de un confuso conjunto de actividades en el comercio, la agricultura, la construcción, las industrias manufactureras, el transporte y los servicios - aportan la inmensa mayoría de los nuevos puestos de trabajo creados en Latinoamérica y en África durante la presente década. En países como Bolivia, Bangladesh, Colombia, Côte d'Ivoire, Gambia, República Unida de Tanzanía y Uganda, el empleo en el sector no estructurado supera el 50% del empleo total.
La mayoría de las actividades del sector no estructurado se concentran en las zonas urbanas. Las tareas que incluye pueden ir desde pequeños servicios prestados en las aceras de las calles (cambio de moneda, despacho en tenderetes, limpiaventanas, etc.) a pequeñas manufacturas y construcciones (mobiliario, talla de madera, reparaciones de relojería), pasando por actividades de transporte (portadores de rickshaws, repartidores).
Todas ellas forman parte de una amplia gama de actividades en pequeña escala generadoras de ingresos para quienes las desarrollan, que tienen lugar fuera del marco regulador oficial y se caracterizan típicamente por un bajo nivel de inversión de capital, de tecnología y de destrezas, por lo que, en correspondencia, ofrecen bajos niveles de retribución, escasa o nula seguridad laboral y condiciones de trabajo que a menudo son aterradoras.
«El sector no estructurado es un reflejo de la estrategia de supervivencia de los pobres, de aquellos que carecen de empleos o ingresos seguros y no tienen ninguna clase de seguridad social», afirma Manuel Simon, Director de la Oficina de la OIT para Actividades de los Trabajadores. «A menudo es el único recurso que les queda a los trabajadores para subsistir.»
La baja productividad y los escasos ingresos, combinados con la falta de protección social, de formación o de prestaciones sociales, es una carga particularmente onerosa sobre muchos de los grupos de población más vulnerables de la sociedad, que afecta sobre todo a las mujeres, los niños y los inmigrantes, quienes se concentran desmesuradamente en el sector no estructurado.
El mencionado documento de trabajo de la OIT observa que «el sector no estructurado no existe como una realidad aislada del sector estructurado.» De hecho, muchos trabajadores están continuamente entrando y saliendo de ambos sectores del empleo, dependiendo de factores tales como la época del año, la situación económica y las necesidades que plantea la estrategia de supervivencia de los propios trabajadores.
Se espera que los sindicalistas que participarán en esta reunión en la OIT estudiarán formas de mejorar la calidad de los empleos en el sector y de organizar esta gran y potencialmente poderosa mano de obra, a la que los sindicatos han ignorado tradicionalmente por una serie de razones. El pasado abandono de los trabajadores del sector no estructurado se explica por la existencia de unos apriorismos que hoy ya no parecen nada claros: por ejemplo, que el trabajo en el sector no estructurado era transitorio por su propia naturaleza; que los escasos recursos disponibles por los sindicatos se empleaban mejor, en la economía moderna, destinándolos a movilizar y a conservar a los miembros de los propios sindicatos; y que los trabajadores autoempleados se consideraban como «empresarios» y no como potenciales afiliados a los sindicatos.
Se esperaba que las actividades de este tipo irían desapareciendo a medida que se produjera el desarrollo económico. Los últimos treinta años de historia han demostrado la falacia de esta suposición. El propósito de la reunión que nos ocupa es estudiar caminos para que los Gobiernos y los responsables de elaborar las reglamentaciones puedan poner en práctica sus promesas de mejorar la cualidad de los empleos en este sector. Los sindicalistas reunidos en la OIT estudiarán medidas más concretas para los Gobiernos en capítulos como la normativa y la legislación laborales, la macroeconomía y la política de empleo, la formación y el desarrollo del capital humano, la protección social y el desarrollo de la pequeña empresa.
«El movimiento sindicalista internacional reconoce hoy y apoya ampliamente la necesidad de que los sindicatos lleguen a esos trabajadores y luchen por ellos.» El documento de la OIT destaca que en la última década muchos centros sindicalistas nacionales han comenzado a revisar y reformar sus ideas y sus políticas con respecto al sector no estructurado. Y se han dado muestras de una gran creatividad en el intento de tender puentes entre el movimiento sindical estructurado y los trabajadores del sector no estructurado.
A la luz de estos hechos, la reunión de la OIT contemplará también un amplio repertorio de temas que incluyen las estrategias sindicales, sus prioridades y su asignación de recursos al sector no estructurado. Se espera que salgan de ella propuestas de actuación para que los sindicatos respondan a las necesidades de los trabajadores del sector no estructurado y les presten «voz».
1. Los indicatos y el sector informal: enpos de una estrategía global. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1999. ISBN 92-2-311791-7.