GINEBRA (Noticias de la OIT) - En una alocución pronunciada hoy en Ginebra ante la Conferencia Internacional del Trabajo, el Sr. Henri Konan Bédié, Presidente de la República de Côte d'Ivoire, hizo un llamamiento para que se adopte una nueva visión de desarrollo compartido de las sociedades humanas con una ética que vincule la democracia, la mundialización, la solidaridad, y la justicia.
Dirigiéndose, «en nombre de los países en desarrollo y de mi país, Côte d'Ivoire, en nombre de esta África que trabaja y que progresa», a los representantes gubernamentales, a las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los 174 Estados Miembros de la OIT con ocasión de una sesión especial de la 87.ª reunión de la Conferencia, el Presidente Bédié saludó al Sr. Juan Somavia, nuevo Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), «un representante del hemisferio Sur que conoce bien los problemas de los países en vías de desarrollo», y señaló que «el advenimiento de hombres procedentes de continentes pobres, informados de la situación particular de las sociedades tradicionales brutalmente confrontadas a las exigencias de una competencia económica internacional, puede contribuir a la aplicación de nuevas soluciones para librar a estas sociedades de las dificultades a que se enfrentan».
Sin embargo, recordó que «si bien es cierto que algunos países africanos están expuestos a crisis graves, incluso a guerras civiles, también hay que reconocer y hacer saber a la comunidad internacional que la mayor parte de las naciones africanas, aproximadamente el 75 por ciento, viven en paz y con la voluntad puesta en mejorar sus condiciones de vida».
Côte d'Ivoire ha experimentado durante algunos decenios un desarrollo espectacular y en este contexto, «una protección y una reglamentación de alto nivel que beneficia a toda la población asalariada ha constituido un importante factor de cohesión social». Sin embargo, diversas tendencias modifican desde ahora el «edificio social de las naciones».
«El derecho del trabajo que tanto ha costado conseguir se convierte ahora en un derecho al trabajo», declaró el Presidente. «Pero frente al subempleo de millones de personas, la prioridad absoluta de los gobiernos de cualquier región del mundo, es favorecer la creación de empleos antes de procurar protegerlos».
«En los países en desarrollo», lamentó, «las políticas de ajustes estructurales destinadas a aliviar la deuda afectan a veces negativamente al empleo en el sector público, y esto no se ve compensado por creaciones de empleo en el sector privado».
Además, «la flexibilidad de la producción y del trabajo» al igual que «el fenómeno irreversible e invasor de la mundialización, deja cada vez más en manos de las fuerzas del mercado el derecho social y el derecho del trabajo, en particular, el sistema de protección colectiva y los mecanismos de lucha contra las desigualdades». Por otra parte, se produce «una disociación creciente entre el poder económico mundializado y el poder político limitado a fronteras nacionales, de forma que los actores principales del desarrollo escapan cada vez más al control democrático».
«Esta Conferencia debe, a mi parecer, afirmar claramente que determinados ámbitos deben regirse por normas dictadas por el poder público, nacional o internacional, sin las cuales sectores enteros de la vida social escaparán a todo control colectivo y se encontrarán enormemente degradados», advirtió.
Las nuevas orientaciones de la política económica y social deben «colocar al hombre en el centro» y centrarse en la elaboración de «modelos de desarrollo durable». Para ello, los países africanos deben «reforzar su cohesión en el diálogo y las negociaciones con las instituciones de Bretton Woods que, por otra parte, deben abrirse y democratizarse más a fin de comprender mejor las vivas realidades en terrenos diversos y diferenciados».
En África, como en otras partes del mundo «el empleo se desplaza hacia las pequeñas empresas», señaló el Presidente Bédié. «Quien no conoce el formidable espíritu de empresa de los africanos, no conoce África.» Sin embargo, para multiplicar el número de microempresas y de PYME, es necesario completar las disposiciones del Código de Trabajo a fin de «elaborar una reglamentación que garantice una protección social de calidad para el trabajador independiente. Vuestra Conferencia debe ser el revelador de zonas inexploradas del derecho del trabajo fuera de las obras tradicionales del trabajo asalariado», deseó.
«Esta orientación a favor de la empresa individual implica una nueva visión del desarrollo compartido de las sociedades humanas con una ética que vincula la democracia, la mundialización, la solidaridad, la justicia en el ideal del progreso para todos y de la felicidad para cada individuo.»
Condición necesaria para la reactivación del empleo, el crecimiento económico debe basarse en cinco condiciones fundamentales, declaró el Presidente: no ser inflacionista, favorecer el consumo, realizar inversiones sociales, salvaguardar los equilibrios ecológicos y apoyarse en un verdadero contrato social.
Los países que han invertido suficientemente en educación son los que experimentan la tasa más elevada de expansión. «Todo progreso en materia de educación es a largo plazo un factor de aceleración del desarrollo.» Sin embargo, las mutaciones industriales constantes exigen «una formación constantemente reactualizada. El desarrollo de los servicios, al igual que la creciente complejidad de la organización social, tienden a crear necesidades de calificaciones más orientadas hacia la aptitud de controlar las relaciones humanas en el seno de actividades crecientes de información, de organización, de ayuda de servicio. Surgen actividades nuevas que constituyen fuentes de empleo que hay que promover».
Sin embargo para ello hay que comprender lo que cambia y evitar los bloqueos. «La resistencia a los cambios y a las reformas mediante huelgas duras, ilimitadas, caracterizadas por la violencia, por destrozos y pillajes, es el peor enemigo del empleo y de los trabajadores.»
Las uniones económicas regionales en África son esperanzadoras, pero no pueden «considerarse únicamente en la lógica liberal y la construcción de África no puede resumirse a promesas del mercado. Hay que construir la integración regional privilegiando el crecimiento, los empleos y el desarrollo social y humano». Deben desplegarse esfuerzos para «encontrar soluciones a los efectos de las migraciones de población en sentido único, hacia los países costeros».
La lucha contra la pobreza y una política de inversiones públicas creadora de empleos junto con «una verdadera participación de la población en la realización de proyectos individuales y comunitarios» hacen «progresar la democracia en el sentido en que reducen las desigualdades sociales y las disparidades regionales».
«Cabe recordar que la identidad de nuestras jóvenes naciones democráticas reside en primer lugar en la fuerza de sus aspiraciones y en el apego a sus valores universales. Acabar con la explotación del hombre por el hombre, tanto a escala nacional como internacional. Favorecer el desarrollo de las libertades y de los derechos sociales. Velar por la igualdad entre los hombres y las mujeres. Proteger a los niños. Todas estas aspiraciones se inspiran en valores universales. Estos valores son más que nunca valores de nuestro tiempo», declaró el Presidente.
«Acabar con la pobreza de África, apoyar sus esfuerzos para alcanzar un desarrollo durable y de calidad, aliviarla de la pesada carga de su deuda, estos proyectos, si reciben el apoyo de la comunidad internacional, permitirán crear nuevas riquezas y nuevos empleos, tanto en los países industriales como en los países en desarrollo, y favorecerán el surgimiento de nuevas formas de solidaridad en un mundo en el que todos los destinos están unidos», concluyó.