La Conferencia Internacional del Trabajo

Qué Comunicado de prensa
Fecha de la publicación 31 de mayo de 1999
Referencia OIT/99/15
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
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GINEBRA (Noticias de la OIT) - Los delegados participantes en la 87ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, que inicia sus actividades en Ginebra el martes 1º de junio de 1999, se disponen a adoptar una nueva norma internacional del trabajo concebida para erradicar las peores formas del trabajo infantil, entre las que se incluyen la esclavitud de los niños y su dedicación a actividades susceptibles de provocar daños físicos y emocionales a su bienestar.

La Conferencia comenzará a debatir asimismo una revisión del Convenio sobre ayudas a la maternidad y de los plazos y condiciones que deberían aplicarse a las trabajadoras gestantes y a las madres.

Será la primera vez que el nuevo Director General de la OIT, Juan Somavia, presida una Conferencia Internacional del Trabajo, puesto que tomó posesión de su cargo en marzo del presente año. Los delegados de la Conferencia estudiarán las directrices propuestas por Somavia en representación de los 174 Estados Miembros de la Organización, que este año celebró su 80º aniversario. Somavia someterá también a su aprobación una propuesta de programa y presupuesto para el bienio 2000-2001, para financiar las actividades de la Organización Internacional del Trabajo en todo el mundo.

La reunión de este año se honra con la presencia de 3 jefes de Estado, que se dirigirán la Conferencia en sesiones plenarias especiales. Su Excelencia la señora Ruth Dreifuss, Presidente de la Confederación Helvética, se dirigirá a la Conferencia el 8 de junio a las 3 de la tarde. Su Excelencia el señor Henri Konan Bédié, Presidente de la República de Côte d'Ivoire, hará otro tanto el 10 de junio a las 10 de la mañana.

El 16 de junio a una hora aún por determinarse, Su Excelencia, William Jefferson Clinton, Presidente de los Estados Unidos de América, se dirigirá a la Conferencia.

Al comentar sobre las visitas de alto nivel a la Conferencia, el señor Juan Somavia manifestó su orgullo de que "el trabajo de la OIT recibe el apoyo y la atención de líderes mundiales de tal magnitud. Su presencia en la Conferencia refeja el interes por el ideal de la justicia social de la OIT y su empeño en la promoción del trabajo decente para hombres y mujeres en el mundo entero".

El señor Somavia expresó tambíen su agrado de recibir al señor Amartya Sen, ganador del Premio Nobel de Economía en 1998, quien se dirigirá a la Conferencia el día 15 de junio a las 4.30 de la tarde.

La Conferencia celebrará su sesión plenaria inaugural a las 11 de la mañana del martes, 1º de junio, en el Salón de Asambleas del Palais des Nations de las Naciones Unidas en Ginebra, donde será elegido el Presidente de la Conferencia. Se prolongará hasta el jueves, 17 de junio

El 1 o de junio a las 4 de la tarde tendrá lugar en la Sala Plenaria de la Conferencia, una sesión especial de información de la "Marcha Global contra el Trabajo Infantil", una coalición de sindicatos, ONG y otros representantes de la sociedad civil. Los participantes presentarán en esta ocasión las conclusiones de un seminario internacional sobre las peores formas de trabajo infantil.

La OIT aborda el tema del "trabajo decente"

En su primer informe a la Conferencia Internacional del Trabajo, el Señor Juan Somavia, perfila un triple "repertorio de medidas" destinadas a mejorar la vida y las condiciones de trabajo de hombres

y mujeres, a generar empleo para el creciente número de trabajadores en paro o subempleados y para forjar un nuevo consenso entre la comunidad internacional, el mundo empresarial y el de los trabajadores para afrontar las consecuencias social de la mundialización.

Citando el desarrollo económico, la igualdad en cuestiones de género y la promoción de las empresas como principales iniciativas de acción, Somavia afirma que "hoy el objetivo primordial de la OIT está en promover las oportunidades para que mujeres y hombres consigan un trabajo decente y productivo, en condiciones de libertad, equidad, seguridad y respeto a la dignidad humana." Instó a la Organización, a procurar cuatro metas estratégicas: "la promoción de los derechos laborales; el empleo; la protección social; y el diálogo social".

Indicó que la OIT debe interesarse por todos los trabajadores, incluidos los que integran la gran mayoría de la mano de obra en los países en desarrollo, cuyos esfuerzos por alcanzar el bienestar se ven constreñidos por los salarios miserables, la baja productividad y la inadecuada protección social que se dan en el sector no estructurado de la economía, creciente en muchos países."La participación del sector no estructurado en el empleo total ha alcanzado casi el 60% en Latinoamérica. En África, ese sector no estructurado superó el 90% de los nuevos trabajos urbanos creados durante la última década", añadió Somavia.

Dijo también que la promoción de los derechos laborales no debería tener límites, y recordó que "la  Constitución de la OIT insta a la mejora de las condiciones de trabajo", objetivo que debería prevalecer tanto si se trata de un trabajo organizado o no organizado y con independencia del lugar donde se realice, estructurado o no: en la fábrica, en la comunidad o en el hogar.

Subrayó que, además de buscar esa mejora de las condiciones de trabajo, la OIT tiene que comprometerse en la tarea de ampliar las posibilidades de empleo. "La OIT, pues, tiene que interesarse por los desempleados y por las políticas tendentes a superar el desempleo y el subempleo, en igual medida que se interesa por la promoción de los derechos laborales", escribe en su informe. Y concluye que "en el centro de este objetivo está la creación de un ambiente favorable para el desarrollo de la empresa".

Insiste asimismo en que, si bien el desarrollo económico es la condición sine qua non del crecimiento del empleo, "se trata sólo de una parte de la cuestión". Las desigualdades estructurales en muchos mercados de trabajo se ven perpetuadas por la falta de acceso de los trabajadores a una atención sanitaria básica, a la educación y a centros de formación profesional, por la discriminación dominante y por las políticas macroeconómicas que subestiman los costos humanos de la reestructuración económica y, consiguientemente, no son capaces de cubrirlos.

En previsión de los retos económicos y sociales que ésta crea, "la OIT se verá abocada a luchar durante la próxima década con crisis recurrentes de ajuste y de desarrollo. Debe organizarse ya para esa tarea".

Observa que, para ser eficaz, "la OIT tiene que insistir, con pruebas, en la importancia que tienen las políticas de empleo y las instituciones para la protección social y el diálogo entre las partes no sólo en beneficio de la igualdad social, sino también para que tengan éxito las políticas de ajuste y la continuidad a largo plazo del desarrollo económico."

Subrayó la necesidad de unas instituciones y sistemas fuertes para la protección y el diálogo sociales, "a menudo ignoradas en la era del desarrollo rápido". Y que las consecuencias de semejante olvido se hicieron "deslumbradoramente visibles" a raíz de la crisis financiera asiática, en las dificultades de ajuste económico y reestrucutración empresarial, y en el subdesarrollo crónico que afecta a tantos países y economías.

Destacando la importancia de la Declaración de la OIT sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, recientemente adoptada, Somavia dijo que la Declaración fue "adoptada como instrumento para promoverlos y debe ponerse en práctica con ese espíritu". En este sentido, el énfasis puesto en los principios de los Convenios fundamentales de la OIT expresó que el cumplimiento de los términos de la Declaración "debería ser un objetivo común del sistema multilateral en su conjunto".

Con respecto a la mencionada Declaración sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, que adoptó la Conferencia Internacional del Trabajo en 1998, Somavia anunció su propósito de promoverla en consonancia con el espíritu con que se aprobó, es decir, específicamente como un "instrumento de promoción". Para que sea eficaz y goce del mayor apoyo posible, "no puede ser objeto de condicionamientos, puesto que, en caso contrario, se correría el peligro de una merma de su legitimidad en la definición de las obligaciones mínimas que incumben a todos los Estados Miembros de la OIT".

Para la OIT, este nuevo énfasis en su política implicará centrarse más en tres zonas específicas: una agenda del desarrollo que insiste más sobre las necesidades de los trabajadores pobres, presta mayor atención a los grupos menos privilegiados, en especial a las mujeres, que han transformado los mercados laborales del mundo, y no pierde de vista el desarrollo empresarial, del que se afirma que es "clave para el desarrollo y el empleo en las economías abiertas".

A la vez, pues, que insiste en la función esencial de elaborar y defender las normas internacionales del trabajo y en la protección de los derechos humanos en el trabajo, Somavia afirma que "es esencial ese otro enfoque en la empresa si se quiere que la tarea de la OIT responda a las prácticas y realidades del trabajo". Además de su ya importante serie de programas de apoyo a la iniciativa privada y al desarrollo de la pequeña empresa, la OIT debe responder también a los retos y oportunidades para la mano de obra que plantean las grandes empresas.

"La empresa encara hoy crecientes presiones sociales en favor de prácticas empresariales correctas, que tienen repercusión directa en la demanda de los consumidores y en la reputación de la firma a través de los medios de comunicación". A este respecto, Somavia observa que la propia OIT, que para muchos dentro del mundo empresarial "sigue siendo una organización remota e impenetrable", debe mejorar su perfil público "y prestigiarse ante la comunidad empresarial mediante una comunicación más fluida y un mejor acceso a su formación, sus servicios y sus bases de datos".

Para su Director General, "la OIT tiene que afianzarse como el centro internacional de asesoramiento y de documentación en temas de interés para las empresas, particularmente en los campos de normativa y codificación, de legislaciones y sistemas de relaciones industriales nacionales, de seguridad y salud en el trabajo, y de propagación de prácticas correctas en un contexto multicultural".

Juan Somavia tomó posesión de su cargo de Director General de la OIT en marzo del presente año, siendo el primer representante del hemisferio sur que dirige la Organización Internacional del Trabajo, y el noveno Director General que está al frente de ella desde que fue fundada en 1919. Es abogado de profesión y ha desarrollado una larga carrera en actividades civiles e internacionales, que lo llevó a ser representante permanente de Chile en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y a presidir el Consejo Preparatorio de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (Copenhague, 1995),

Trabajo infantil

En la 87ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, a celebrar del 1 al 17 de junio de 1999, se espera que los representantes de los gobiernos, los trabajadores y los empleadores de los 174 Estados Miembros de la OIT culminen un esfuerzo mundial, prolongado durante varios años, para lograr un consenso internacional en la elaboración de un nuevo Convenio y una nueva Recomendación relativos a prácticas tales como la esclavitud infantil, el trabajo forzoso, el tráfico, la servidumbre por deudas, la condición de siervo, la prostitución, la pornografía y las diversas formas de explotación de los niños para trabajos peligrosos.

Las nuevas normas propuestas fueron debatidas inicialmente en la Conferencia de 1998 y se aplican a todos los niños menores de 18 años. Conforme a las estimaciones de la OIT, sólo en los países en desarrollo trabajan hoy 250 millones de niños de edades comprendidas entre los 5 y los 14 años. De ellos, aproximadamente la mitad, unos 120 millones, trabajan a jornada completa, mientras que los restantes compaginan trabajo y escolaridad.

Los estudios de la OIT indican que en todo el mundo hay de 50 a 60 millones de niños de edades comprendidas entre los 5 y los 11 años trabajando en circunstancias que merecen el calificativo de peligrosas atendidas su edad y su vulnerabilidad.

Se incluyen como peores formas de trabajo infantil:

Todas las formas de esclavitud y prácticas análogas a la esclavitud , tales como la venta y el tráfico de niños, el trabajo forzoso u obligatorio, la servidumbre por deudas y la condición de siervo. La utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o las actividades pornográficas.

La utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes.

Todo trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, pueda suponer una amenaza para la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.

"La capacidad de erradicar las peores formas de trabajo infantil es un test moral para todas las sociedades", afirma Juan Somavia, Director General de la OIT.

La explotación de los niños en el comercio sexual es una de las formas más brutales de la explotación infantil, y parece que está empeorando. Sus víctimas sufren extrema violencia física, psíquica, social y emocional, están expuestas a enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA y otras, y a menudo son inducidas al consumo de drogas. El comercio sexual busca hoy niños más y más jóvenes, en la creencia de que es más probable que estén "libres del SIDA", al tiempo que cada vez son más florecientes el turismo sexual y la pornografía con niñas y niños pequeños, especialmente en Internet.

Otro capítulo en que parece agravarse la situación es el de la venta y el tráfico de niños más allá de las fronteras nacionales, a cargo de redes organizadas. Trafican éstas con niños para la prostitución y para ocuparlos en trabajos peligrosos en el sector de la construcción, pequeños talleres, fábricas y el servicio doméstico. En muchos casos, los niños que se encuentran en tales situaciones se ven confinados en el lugar de trabajo y son tratados como esclavos.

Protección a la maternidad

Como parte de un largo proceso en curso para revisar y poner al día el Código Internacional del Trabajo conforme a las exigencias del empleo moderno, los delegados de la 87ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo se ven ante la necesidad de elaborar unas normas internacionales mejoradas relativas a la protección de la maternidad para las trabajadores, y de garantizar al máximo que esta protección se dispense realmente al mayor número posible de trabajadoras y a sus hijos, teniendo en cuenta las legislaciones y costumbres nacionales, así como las circunstancias socioeconómicas.

El proceso de consulta a los miembros de la OIT acerca de las propuestas de revisión del Convenio sobre la protección de la maternidad (núm. 103) y la Recomendación al respecto (núm. 95) ha revelado la existencia de un abrumador consenso internacional en favor de la iniciativa, basado en su capacidad para aumentar el empleo y la seguridad económica de las mujeres gestantes y de sus pequeños.

La OIT observa que las mujeres constituyen una categoría de la mano de obra total que crece rápidamente. La Organización prevé que, para el año 2010, el 80% de las mujeres en los países industrializados, y el 70% del total mundial, tendrán un trabajo fuera de sus hogares durante los años de gestación y maternidad.

Por otra parte, la naturaleza de la participación de la mujer en la mano de obra está cambiando a medida que evoluciona su papel económico y social. Si antes solían dejar el empleo retribuido para cuidar de sus familias, la mayoría vuelven ahora a trabajar una vez han dado a luz.

"La tendencia es inevitable", afirma Josefina Dy Hammar - una experta de la OIT - "y la curva de empleo para las mujeres se asemeja crecientemente a la de los hombres en todos los países del mundo, a pesar de que las mujeres asumen una carga mucho más pesada de responsabilidades domésticas".

Dy-Hammar añade que "la cuestión de cómo conciliar su papel insustituible en la maternidad con su papel crecientemente irremplazable en el puesto de trabajo se está convirtiendo en un problema más urgente que nunca".

Un informe de la OIT publicado en 1997 sobre la protección de la maternidad en el trabajo decía que "la idea de que los hombres son los únicos encargados de subvenir a las necesidades de las mujeres y de los niños se ha transformado rápidamente en un mito de tiempos pasados". Citaba un reciente estudio donde se demostraba que el 59 % de las trabajadoras europeas y el 55% de las trabajadoras estadounidenses aportaban la mitad o más de los ingresos de sus hogares. "En términos globales, las mujeres son la principal fuente de ingresos en aproximadamente el 30% de los hogares, y en una amplia mayoría de hogares en que la principal aportación económica corre a cargo del hombre encontramos mujeres que contribuyen con su trabajo, sus ingresos y otras formas de apoyo", dice el informe.

Aun así, a pesar del avance en la legislación y en la práctica, los frutos conseguidos hasta ahora no han conseguido superar el problema fundamental con que se encuentran muchas trabajadoras en algún momento de sus vidas profesionales: el desigual trato en el empleo por causa de su papel en la reproducción.

En las respuestas a los cuestionarios enviados a los Estados Miembros de la OIT, 94 de 104 países prometían su apoyo a una revisión del Convenio, y 93 de 100 lo prestaban a una puesta al día de la Recomendación. En algunas de estas respuestas se matizaba el apoyo a la iniciativa, indicando preocupaciones relativas a factores tales como la naturaleza y la finalidad del instrumento propuesto, sus consecuencias financieras y el impacto potencial que esos mayores niveles de protección tendrían sobre la competitividad y el acceso de las mujeres al trabajo.

Estas respuestas al estudio de la OIT ponen en evidencia una serie de importantes retos para quienes han de redactar los proyectos de Convenio y Recomendación revisados, incluyendo el impacto de la protección de la maternidad sobre la legislación y la práctica vigentes, sobre la financiación de las ayudas a la maternidad, el alcance de la protección contra el despido de mujeres embarazadas y de madres de niños pequeños, y las consecuencias de esas revisiones sobre instituciones tales como los sistemas de seguridad socialy de sanidad, precarios aún en muchos Estados Miembros..

El alcance de la cobertura propuesta figuraba también en algunas respuestas a los cuestionarios. Una amplia mayoría de los gobiernos, así como de las organizaciones de empleadores y trabajadores, se declaraba a favor de extender esta protección de la maternidad a todas las mujeres trabajadoras. Algunos, sin embargo, se mostraban partidarios de unas previsiones que tuvieran mayor flexibilidad para permitir ciertas exclusiones "en situaciones en la aplicación a categorías limitadas de trabajadoras y de empresas plantearía problemas de capital importancia". Muchos otros, en cambio, defendían que tales exclusiones fueran "interpretadas estrictamente y se limitaran a casos excepcionales".

Las conclusiones ofrecidas, que proporcionarán la base para el estudio y el debate en el seno del comité de la Conferencia, contienen propuestas para la concesión de ayudas y permisos por maternidad, y recomienda que se adopten las medidas apropiadas para "garantizar que la maternidad no constituya una fuente de discriminación en el empleo".

Otros temas

La Conferencia elegirá el 7 de junio los nuevos miembros del Consejo de Administración de la OIT. El mandato del citados miembros es de tres años. Se celebrarán elecciones para designar a los 18 Gobiernos, a los 14 miembros de los empleadores y a los 14 de los trabajadores a los que les corresponden puestos electivos en el Consejo de Administración. Del total de sus 56 componentes, 10 son nombrados por los Estados Miembros de especial importancia industrial, que ostentan un puesto permanente. *

El martes 8 de junio (por la tarde) tendrá lugar una reunión trepartia informal a nivel Ministerial bajo el título: Hagamos de la igualdad de género una realidad. Su Excelencia la señora Ruth Dreifuss, Presidente de la Confederación Suiza, se dirigirá a los asistentes a la reunión.

El miércoles, 9 de junio, tendrá lugar un encuentro informal de ministros, que versará sobre la acción de la OIT con respecto a las crisis financieras.

El jueves, 10 de junio, por la tarde, se celebrará una sesión especial sobre la situación de los trabajadores en los Territorios Árabes ocupados.

La Comisión de Cooperación Técnica organizará una discusión general sobre el papel de la OIT en la cooperación técnica.

La Comisión de Aplicación de Normas llevará a debate general la situación de los trabajadores inmigrantes.

Temas ordinarios

Los temas ordinarios incluyen informes del Presidente del Consejo de Administración y datos e informes sobre la aplicación de los Convenios y Recomendaciones.

Se prevé que esta reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, que se celebra anualmente, atraerá a cerca de 3.000 delegados, entre los que figuran ministros de Trabajo y líderes de las organizaciones de trabajadores y de empleadores de la mayoría de los Estados Miembros. Cada delegación formal se compone de cuatro delegados, dos que representan al correspondiente Gobierno, uno en representación de sus organizaciones de empleadores, y uno en representación de sus organizaciones de trabajadores, más un número indeterminado de asesores.

La misión de la Conferencia es adoptar normas de trabajo internacionales, fijar el presupuesto de la Organización y elegir a los miembros del Consejo de Administración de la OIT. Desde 1919, la Conferencia ha sido también un preeminente foro internacional para la discusión de temas sociales y laborales de importancia mundial.

*Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Reino Unido, Federación de Rusia, Japón.

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