GINEBRA (Noticias de la OIT) - La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó hoy en Ginebra que la cantidad de niños que trabajan sigue siendo extremadamente elevada en todo el mundo; en particular, 73 millones de niños (más del 13 por ciento) del grupo de edad de 10-14 años son económicamente activos.
Con todo, la OIT advierte que estas cifras corresponden sólo a la parte visible del iceberg. En realidad, nadie sabe con certeza cuántos niños menores de 10 años trabajan, y tampoco existen estadísticas sobre el número de niñas ocupadas a tiempo completo en labores domésticas. No cabe duda de que si se pudiese contabilizar a estos pequeños trabajadores, el total de niños ocupados en actividades laborales en el mundo entero pudiera llegar a varios cientos de millones.
"El niño que hoy trabaja será un adulto insuficientemente educado y formado mañana, irremediablemente sumido en la pobreza. Tenemos que hacer todo cuanto podamos para romper este círculo vicioso", dice el Director General de la OIT, Michel Hansenne.
Los ministros de Trabajo de los 173 Estados Miembros de la OIT se congregarán en Ginebra el 12 de junio para analizar la forma de intensificar los esfuerzos destinados a eliminar el trabajo infantil, sobre todo y primordialmente en sus formas más intolerables y abusivas, incluidos el trabajo forzoso o en régimen de esclavitud, el trabajo con sustancias tóxicas y la prostitución infantil.
El trabajo infantil se ha ido extendiendo progresivamente en los pueblos y ciudades de los países en desarrollo, como consecuencia de la rápida urbanización urbana que se está produciendo en todo el mundo. Los niños trabajadores de las zonas urbanas son empleados principalmente en el comercio y los servicios, y en menor medida en la industria manufacturera.
En este último sector, el empleo de niños es más probable "cuando el recurso a esta mano de obra resulta menos caro o causa menos conflictos que el recurso a la mano de obra adulta, cuando hay escasez de mano de obra o cuando se considera que los niños son irremplazables a causa de su pequeña estatura o de su supuesta destreza", indica un informe preparado por la OIT para la reunión ministerial del 12 de junio. Nota1
Sin embargo, a pesar de la creciente urbanización que tiene lugar en los países en desarrollo, 9 de cada 10 niños que trabajan en el mundo están ocupados en la agricultura o en sectores afines, y viven en zonas rurales.
De las estadísticas disponibles se desprende que hay más varones que niñas en la fuerza de trabajo. Según estimaciones de la OIT, en el grupo de edad de 10-14 años trabajan 41 millones de niños, frente a 32,5 millones de niñas.
No obstante, dice el informe de la OIT, "el trabajo de las niñas suele ser subestimado por las encuestas estadísticas, ya que éstas no toman generalmente en consideración los trabajos caseros que
muchos niños, chicas en su gran mayoría, llevan a cabo a tiempo completo en el domicilio de sus padres para permitir que éstos ejerzan un oficio".
Por otra parte, las niñas suelen trabajar, en promedio, más horas que los varones. Según el informe, ello ocurre en particular en el "caso de las niñas que trabajan en otros tipos de empleo, en la medida en que éstas, además de su actividad profesional, tienen que trabajar en las labores domésticas del domicilio de sus padres."
A continuación se indica la tasa porcentual de niños económicamente activos en el grupo de edad de 10-14 años en algunos países: Malí 54,5; Burkina Faso 51,0; Níger y Uganda 45,0; Kenya 41,3; Senegal 31,4; Bangladesh 30,1; Nigeria 25,8; Haití 25,0; Turquía 24,0; Côte d'Ivoire 20,5; Pakistán 17,7; Brasil 16,1; India 14,4; China 11,6; y Egipto 11,2.
La mayor cantidad de niños trabajadores se encuentra en Asia, donde hay 44,6 millones de niños ocupados (es decir, 13 por ciento del grupo de edad de 10-14 años); Africa tiene la proporción más elevada, 26,3 por ciento, o sea, 23,6 millones de niños trabajadores. En América Latina, los niños de 10-14 años que trabajan son 5,1 millones, o 9,8 por ciento de este grupo de edad.
El trabajo infantil es un fenómeno conocido también en los países industrializados más ricos, aunque en una proporción muy inferior a la de los países en desarrollo.
En el sur de Europa, hay una cantidad considerable de niños trabajando por una remuneración, especialmente en las actividades de carácter estacional, en los oficios de la calle, en pequeños talleres o en el trabajo a domicilio, según se indica en el informe de la OIT.
La información disponible muestra que el trabajo infantil está aumentando en Africa y América Latina, y, en menor medida, en Europa central y oriental y en los Estados Unidos, señala el informe de la OIT. En cambio, parece disminuir en Asia, y especialmente en Asia sudoriental.
En Europa central y oriental, prosigue el informe, el trabajo infantil se ha extendido a raíz de las dificultades inherentes al proceso de transición de la economía de planificación centralizada a la economía de mercado.
En el informe de la OIT se señala que "lo mismo ocurre en los Estados Unidos, donde el desarrollo del sector terciario, el rápido crecimiento de la oferta de empleos a tiempo parcial y la búsqueda de una mano de obra más flexible contribuyen a alimentar, desde hace ya varios años, el mercado de trabajo infantil".
Unas encuestas estadísticas experimentales que la OIT ha llevado a cabo en Ghana, India, Indonesia y Senegal han mostrado que la actividad económica de más del 75 por ciento de los niños entre 5 y 14 años se efectúa en el marco de empresas familiares.
El informe señala también que en América Latina la categoría de niños asalariados es muy numerosa, pero que en los demás países éstos "constituyen habitualmente un porcentaje relativamente débil de la mano de obra infantil total".
Uno de los factores que inciden en la oferta de mano de obra infantil es el elevado precio, en valor real, que hay que pagar por la formación escolar; son numerosos, pues, los niños que trabajan para costear sus estudios.
Riesgos que el trabajo entraña para la salud infantil
Muchos niños que trabajan están expuestos a grandes riesgos para su salud y su seguridad, dice la OIT. Una aplastante proporción de ellos se ocupan en labores agrícolas y deben afrontar cotidianamente los rigores del clima, así como el peligro inherente al manejo de herramientas cortantes, al porte de pesos excesivos o al empleo, cada vez más frecuente, de sustancias químicas tóxicas y de equipo motorizado.
Otros niños, en especial las niñas empleadas en el servicio doméstico, lejos de sus hogares, suelen ser víctimas de abusos de orden físico, mental y sexual, que pueden entrañar consecuencias devastadoras para su salud.
"La prostitución es otra actividad en la que hay cada vez más niños, sobre todo niñas", señala el informe. "La epidemia del SIDA no es ajena a esta evolución, porque la utilización de niños con fines sexuales parece a ciertos adultos el mejor medio de defenderse de esta enfermedad. La permisividad de las autoridades responsables en materia de turismo nacional e internacional es también en gran medida responsable de la situación actual".
La esclavitud infantil
El informe de la OIT subraya que la esclavitud infantil es un "problema muy grave" que forma parte de la explotación general de la mano de obra infantil.
"Hay un gran número de niños esclavos en la agricultura, el servicio doméstico, las llamadas industrias del sexo, las industrias de alfombras y textiles, las canteras y la fabricación de ladrillos", precisa el informe.
En cuanto a la esclavitud infantil, el informe dice que "las informaciones disponibles señalan la existencia de formas tradicionales de esclavitud de los niños en Asia meridional y en la franja subsahariana de Africa oriental". "También se han denunciado casos en dos países de América Latina".
Según la OIT, la esclavitud de los niños se produce principalmente en países donde existen sistemas sociales fundados en la explotación de la pobreza, tales como la servidumbre por deudas. De conformidad con este mecanismo, los padres dan en servidumbre a uno de sus hijos para saldar una deuda contraída en relación con una obligación social o religiosa, o sencillamente a cambio de dinero para la subsistencia del resto de la familia.
Precisa el informe que hay indicios de la aparición de nuevas formas de esclavitud infantil, ya sea al establecerse un "vínculo entre el contrato de trabajo de un adulto y la puesta a disposición de un niño" o al convenirse "el intercambio de un niño por una suma de dinero que se suele presentar como adelanto salarial" por los servicios que aquél prestará.
Encuestas de fondo sobre la situación del trabajo infantil en cuatro países
Con el objeto de disponer de más datos acerca de la dimensión real del trabajo infantil, la Oficina de Estadística de la OIT prestó asistencia técnica a 4 países en desarrollo (Ghana, India, Indonesia y Senegal) a fin de capacitar a estadísticos locales para llevar a cabo, a título experimental, unas encuestas de fondo a partir de muestras de 4.000 a 5.000 familias y de cerca de 200 empresas en cada uno de estos países.
Los datos recopilados servirán para efectuar estudios minuciosos sobre la naturaleza y la extensión del trabajo infantil, con miras a lograr controlar su volumen y su evolución, sensibilizar a la opinión pública mundial sobre la magnitud del problema e impulsar la campaña de erradicación de esta modalidad de trabajo en el ámbito de cada país.
Según los resultados de las encuestas, el 25 por ciento de los niños entre 5 y 14 años de edad en los cuatro países citados habían ejercido una actividad económica durante la semana de referencia; para una tercera parte de ellos, el trabajo había sido la actividad principal, mientras que para las otras dos terceras partes, la actividad laboral había sido secundaria.
Las causas del trabajo infantil
Los resultados de las encuestas indican que, en los cuatro países del estudio, el aporte económico de los niños es esencial para el grupo familiar, ya sea en forma de salario obtenido por su trabajo o de trabajo desempeñado en las empresas familiares.
Por ejemplo, en la mayoría de las empresas encuestadas en Ghana, los niños ocupados eran los propios hijos del propietario o hijos de parientes cercanos. Los dos motivos principales invocados para emplear a estos niños eran la "disponibilidad" de los niños para trabajar tantas horas como fuese necesario y la inexistencia de conflictos laborales.
En la India, los niños encuestados señalaron que habían comenzado a trabajar fundamentalmente por iniciativa de sus padres. Casi todos los padres dijeron que el motivo principal del trabajo de sus hijos era que éstos contribuían con por lo menos el 20 por ciento de los ingresos familiares; otra motivación, menos importante, era que ayudaran en la empresa o negocio familiar.
En Indonesia, más del 25 por ciento de los padres dijeron que la obtención de ingresos adicionales era el motivo que los llevaba a permitir el trabajo de sus hijos, mientras que una tercera parte de ellos consideraba que los recursos financieros del grupo familiar se reducirían si los niños dejasen de trabajar. Una mayoría indicó que el trabajo de sus hijos representaba al menos el 20 por ciento de los ingresos de la familia.
En Senegal, la gran mayoría de los niños empleados en empresas eran aprendices, y casi todos ellos habían dejado la enseñanza escolar. En realidad, se ha establecido que el fracaso escolar es una de las causas que llevó a los niños a emplearse como aprendices. Los empleadores señalaron que el motivo fundamental para contratar a los niños era que necesitaban auxiliares, y que preferían tomar niños de unos 10 años de edad pues pensaban que éstos podían aprender y adaptarse mejor que los mayores. Por otra parte, consideraban que al emplear menores contribuían al desarrollo de los recursos humanos en una medida comparable a la escolaridad oficial.
Las encuestas mostraron que los factores determinantes de la incorporación de los niños a la fuerza de trabajo son, esencialmente, la pobreza, la falta de escolaridad y el analfabetismo. Otros factores son la edad y el sexo de los niños, y cuestiones relativas a la situación de los jefes de familia.
La acción de la OIT
La OIT ha tratado de poner fin al trabajo infantil desde la fundación de la Organización, en 1919.
"La doctrina de la OIT es clara: el trabajo efectuado por niños de 15 o menos años de edad en condiciones que coartan su desarrollo físico, psicológico o intelectual ha de ser eliminado", afirma el señor Hansenne.
Hoy en día, el Convenio sobre la edad mínima, 1973 ( núm. 138) es el principal instrumento de la OIT en materia de trabajo infantil. A diferencia de convenios anteriores, el núm. 138 se aplica a todos los sectores de actividad económica.
Hasta la fecha, 49 países han ratificado el Convenio núm. 138, comprometiéndose así a aplicar políticas nacionales encaminadas a asegurar la abolición efectiva del trabajo infantil y a elevar progresivamente la edad mínima de ingreso en el empleo o el trabajo, hasta alcanzar un nivel que sea compatible con el pleno desarrollo físico y mental de los jóvenes.
Otros 84 países se han obligado al ratificar otros convenios relativos al trabajo infantil, lo que significa que 133 de los 173 Estados Miembros de la OIT han ratificado por lo menos uno de los 11 convenios de la Organización aplicables a los niños.
Para 1998 y 1999 se ha previsto la discusión y eventual adopción de un nuevo convenio sobre el trabajo infantil, centrado en sus formas más peligrosas y abusivas.
La actual ofensiva de la OIT contra el trabajo infantil incluye un programa de cooperación técnica concebido para ayudar a los países a desarrollar su capacidad permanente para abordar el problema. Iniciado en 1992, el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) fomenta una asociación eficaz entre servicios estatales, organizaciones de empleadores, sindicatos, organizaciones no gubernamentales y otros sectores interesados, incluidas las universidades y los medios de comunicación.
Las actividades del IPEC están centradas, en primer término, en la atención de tres grupos prioritarios:
- los niños sometidos a condiciones de trabajo forzoso y en régimen de servidumbre;
- los niños que trabajan en ocupaciones o condiciones peligrosas;
- los niños más jóvenes (de menos de 12 años).
En cada una de estas categorías, el IPEC se ocupa especialmente de las niñas, habida cuenta de su vulnerabilidad ante la explotación y los abusos.
El IPEC funciona actualmente en 3 continentes y 22 países. Nota2 Se ha previsto ampliar el Programa en fecha próxima, para abarcar Africa, Asia y los países árabes.
Trabajo infantil: ¿Qué hacer? Documento sometido a discusión de la Reunión Tripartita Oficiosa de Nivel Ministerial, Ginebra, 12 de junio de 1996. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1996.
Bangladesh, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Filipinas, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Kenya, Nepal, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Tailandia, República Unida de Tanzanía, Turquía y Venezuela.