GINEBRA (Noticias de la OIT) - El Rey de España, Don Juan Carlos I, consideró hoy en la sede de la OIT como "escalofriante" la dimensión del problema del trabajo infantil, y llamó a combatirlo con contundencia como parte de los esfuerzos por lograr un proceso de globalización "acompañado de una dimensión humana".
Los Reyes de España, Don Juan Carlos I y Doña Sofía, visitaron la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra para conmemorar 10 años de cooperación española con el Programa internacional para la erradicación del trabajo infantil (IPEC).
"Más de doscientos cuarenta millones de niñas y niños en el mundo acuden a diario al trabajo en vez de asistir a la escuela. Se trata de una cifra ciertamente escalofriante", dijo el Rey durante una alocución pronunciada en una sesión especial a la cual acudieron representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores.
Los Reyes, acompañados por el ministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, fueron recibidos por el Director General de la OIT, Juan Somavia, con quien mantuvieron una entrevista privada. La sesión especial realizada este martes en la OIT fue presidida por el presidente del Consejo de Administración de la OIT, Philippe Séguin.
"El trabajo de los niños en edad escolar debe ser rechazado y combatido con contundencia, no sólo por perjudicar a su salud y a su educación, sino sobre todo por atentar a sus más elementales derechos, a su dignidad y libertad", dijo el Rey.
Y añadió que "la pobreza, que está en el origen del trabajo infantil, lo convierte en un verdadero trabajo forzado".
Don Juan Carlos I recordó que España es miembro fundador de la OIT, la Organización más antigua del Sistema de las Naciones Unidas, y que desde 1995 firmó un acuerdo de cooperación para respaldar a IPEC en los esfuerzos por erradicar el trabajo infantil, especialmente en América Latina.
"Se desea contribuir, con programas como el que hoy conmemoramos, a que la globalización económica se convierta en una fuerza positiva en los social para todos los habitantes del planeta", dijo el Rey de España ante la OIT.
"Se aspira a que el proceso de globalización no se fije únicamente en su vertiente económica y financiera. Se pretende que vaya acompañado de una dimensión humana", agregó y planteó que en un marco de justicia social "no cabe ni el trabajo infantil, ni el trabajo forzoso, ni el que se desarrolla sin medidas de seguridad o sin normas sanitarias adecuadas. Tampoco en él puede, obviamente, tener cabida el trabajo que discrimine a los trabajadores por razones de sexo, raza, credo o nacionalidad".
El Director General de la OIT recordó que la cooperación española con IPEC ha permitido que más de 100.000 niñas y niños víctimas de las peores formas de trabajo infantil accedan a la educación. "Se ha conseguido que más de 35 mil familias mejoren sus niveles de ingreso, y no dependan para subsistir del trabajo de sus niños", agregó.
Somavia dijo que aún hay mucho camino por recorrer para la erradicación del trabajo infantil. "Debemos seguir trabajando para que las niñas y los niños de hoy sean los hombres y mujeres que mañana disfruten de un trabajo decente".
El trabajo decente "es una demanda generalizada", dijo el Director General de la OIT, y planteó que "esta fuerte demanda democrática está presente en todos los países".
El presidente del Consejo de Administración de la OIT, Philippe Séguin, consideró la presencia de los reyes en la OIT como testimonio de su sensibilidad "a la visión a la vez humanista y racional encarnada por la OIT, a los valores que defiende y a su voluntad de enfrentar los desafíos para alcanzar una dimensión social de la globalización".