GINEBRA - (Noticias de la OIT)- “Cuando la maestra de la escuela nos habló de este concurso literario destinado a los jóvenes, lo que me llamó la atención fue el tema del mismo. Creo que unas condiciones de trabajo decente son muy importantes para una vida feliz. Todo el mundo debería tener un trabajo decente. Por esa razón decidí tratar de escribir algo”, responde Dominika Koflerová a quienes le preguntan sobre las razones que la llevaron a participar en el concurso epistolar de la UPU.
Si la carta de esta joven alumna del colegio Lískovec, de Frýdek-Místek, en la República Checa, obtuvo el favor del jurado de la 38a. edición del concurso de la UPU es, sobre todo, por su enfoque original y al mismo tiempo concreto.
Lo que comienza como una sencilla carta de agradecimiento a su hermana por una golosina, se transforma rápidamente en un relato que nos sumerge en la esencia misma del concepto de trabajo decente: “El chocolate que saboreaba no era un chocolate ordinario. Por su fabricación, el productor de Zambia recibe una suma adecuada que le permite vivir decentemente tanto a él como a su familia”.
“Al principio pensaba sobre qué debería escribir, y se me ocurrió el tema del comercio equitativo. El chocolate y el café son, tal vez, los productos más accesibles de las organizaciones dedicadas al comercio equitativo que conozco, y como yo no tomo café, me pareció que el chocolate era una idea mejor”, explica Dominika.
Tanto a los fines de su relato como por curiosidad personal, Dominika se informó y se dio cuenta de que el trabajo decente distaba mucho de ser una experiencia compartida por todos. “Me cautivó una historia que leí. Se refería a una familia de Kenya que vivía en una choza destartalada y de la que, además del padre, trabajaban seis de los siete niños, mientras que el más joven tenía sólo siete años. Lo hacían de la mañana a la noche y sin embargo sus ingresos apenas les alcanzaban para alimentarse. Los niños sufrían de carencia alimenticia. Trabajaban en las plantaciones de cacao y sus vidas adquirieron un nuevo sentido cuando se incorporaron al mercado internacional equitativo.”
A pesar de sus 14 años, Dominika ha comprendido el formidable efecto de palanca que ejerce el trabajo decente: “la vida de esta familia mejoró radicalmente. Sólo el padre y el hijo mayor trabajan ahora y con el dinero que ganan no sólo han podido reparar la vivienda, sino también pagar los estudios de los otros niños, y vivir en estas condiciones no es realmente habitual. Se les ha brindado a estos niños la posibilidad de construir un porvenir mejor.”
“Además de elegir un punto de vista original, Dominika ha explicado con gran sutileza de qué manera los países ricos pueden contribuir al trabajo decente de los trabajadores, a través del consumo de los productos del comercio equitativo. Ha expresado con claridad su comprensión de los problemas. En adelante, cuando comamos una barra de chocolate, pensaremos en la carta de la ganadora”, han declarado los cinco miembros del jurado, designados por la UPU, la UNESCO y la Organización Internacional del Trabajo.
“En una hoja y media, Dominika consigue aludir a diversos aspectos del trabajo decente: el diálogo social, la educación infantil, las condiciones de trabajo, pero también nos remite a nuestras responsabilidades”, declaró Kiran Mehra-Kerpelman, miembro del jurado en representación de la Organización Internacional del Trabajo, quien añadió que “las palabras de Dominica: ‘Es evidente que basta con mejorar las condiciones de trabajo para que la vida adquiera inmediatamente otro sentido’ nos recuerdan que el trabajo decente es un objetivo fundamental a nuestro alcance”.
Una joven de 13 años de Vietnam, Nguyen Dac Xuan Thao, ganó el segundo premio. Dos participantes – Alina Beiner, de 13 años y de Bielorusia, y Dejan Kovač, de 12 años y de Montengro – empataron en el tercer lugar. Se entregaron menciones especiales a Alanis Todeschini Marca (11 años) de Brasil, a Sandhya Ramani (13 años) de India y a Aditya Gupta (12 años) de Aruba.
Dominika recibió su premio en la sede de la Organización Internacional del Trabajo, donde conoció al Director General de la OIT, Juan Somavia, y al Director General de la UPU, Edouard Dayan. La OIT lanzó el Programa de Trabajo Decente con el objetivo de promover los derechos de los trabajadores, la creación de empleo y de empresas, la protección social y el diálogo social a escala nacional, regional e internacional.
“Estos niños han destilado el significado de la palabra trabajo y de la dignidad del trabajo, junto al papel fundamental que el mismo juega en las vidas de las personas”, dijo Juan Somavia. “En estos tiempos de crisis, cuando lo que se precisa es una recuperación basada en el trabajo, ver a tantos niños alrededor del mundo pensando en su significado –y en especial en el significado de trabajo decente- representa en sí mismo una contribución a comprender la relación entre la situación que vivimos y la importancia del trabajo”.