Brasil ha tenido gran éxito en reducir los indicadores de pobreza en los últimos años. ¿Qué papel ha desempeñado la seguridad social en este respecto?
Carlos Eduardo Gabas: La Seguridad Social ha estado al centro del gobierno del Presidente Lula desde que asumió el poder en 2003. La seguridad social en Brasil está compuesta por tres sistemas – sanitario, asistencia social y pensiones – cada uno con su respectivo ministerio. El sistema sanitario es público, gratuito y de acceso universal. El sistema de asistencia social se ocupa de programas como Bolsa Familia y ofrece un ingreso básico para las personas más ancianas y las que tienen discapacidades. El sistema de pensiones está basado en el concepto de solidaridad, que supone que aquellos que están empleados en la actualidad sostienen a quienes ya alcanzaron la edad de la jubilación. Estos tres sistemas – y las políticas que los acompañan – han desempeñado un papel fundamental en la reducción de la pobreza y la redistribución de los ingresos en Brasil. En un primer momento, muchos miembros del sector privado estaban preocupados porque consideraban que las nuevas políticas introducidas por el gobierno de Lula serían costosas e ineficaces, ya que su único propósito era ofrecer asistencia a los más necesitados. El tiempo ha demostrado que estaban equivocados. Por ejemplo, desde 2003 el gobierno ha reducido su asistencia financiera al sistema de pensiones mientras que el aporte de los trabajadores ha aumentado. A pesar de la crisis económica, las cotizaciones de las pensiones alcanzaron el nivel más alto de la historia. Esto demuestra que la inclusión social y el desarrollo económico son completamente compatibles.
¿La crisis económica ha aumentado la presión sobre el sistema de seguridad social? ¿Cómo el gobierno aborda esta cuestión?
CEG: Desde del comienzo de la crisis, el Presidente Lula decidió aumentar y ampliar el acceso a la protección social. La preocupación del gobierno por los pobres se ha hecho aún más evidente durante la crisis. Implementamos una serie de medidas anticíclicas orientadas a proteger el empleo, apoyar a los desempleados y proteger el consumo interno. Estas medidas son el motivo por el cual Brasil se está recuperando de la crisis a un ritmo más rápido que la mayoría de los países.
Algunos países en América Latina tienen sistemas de privados de pensiones (Chile). En otros, las pensiones son administradas por el Estado (Argentina). Brasil tiene un sistema mixto público-privado. ¿Cómo funciona?
CEG: Brasil nunca aceptó la idea de importar ningún modelo existente para su sistema de pensiones. Hubo momentos en que algunos sectores trataron de privatizar el sistema de pensiones, pero los parlamentarios – en particular aquellos pertenecientes a los partidos de izquierda – siempre se opusieron a la idea. Brasil construyó su propio modelo para un sistema de pensiones, que está dividido en tres regímenes. Hay un régimen para los empleados públicos (tanto civiles como militares), otro para los trabajadores en general y un tercero para aquellos que quieren tener un ingreso adicional una vez que se jubilan. Este tercer régimen es privado. El modelo ha experimentado cambios a lo largo de los años. Por ejemplo, cuando Lula tomó posesión de su cargo en 2003 notó que el régimen de empleados públicos consumía demasiados recursos, de manera que decidió transferir algunos recursos al régimen de los trabajadores en general. También aumentó el piso mínimo de pensión a diez salarios mínimos. En aquel momento hubo gran resistencia por parte del sector privado, que se quejaba de que el gobierno estaba interviniendo en el sistema de pensiones. No lo negamos, pero les dijimos que era una intervención que beneficiaría a todos los trabajadores. La idea es que todos tengan acceso a una pensión mínima una vez que llegan a la edad de la jubilación. Aquellos que quieren – y pueden permitírselo – un ingreso mayor pueden optar por el régimen privado. De este modo todos están cubiertos.
Bolsa Familia es una de los programas de seguridad social más representativos en Brasil y que ha sido imitado en otros países de América Latina. ¿Por qué ha sido tan exitoso?
CEG: En Brasil hubo, y todavía hay, muchas personas que sufren de hambre. Es un problema humano. Desde el primer día de su mandato, el Presidente Lula dijo que todas las personas tienen el derecho de comer tres veces al día. Esta máxima está en la raíz de todos sus programas sociales, como Bolsa Familia. Bolsa Familia es un programa de transferencia monetaria que requiere ciertas condiciones. Por ejemplo, se otorga a mujeres pobres a condición de que envíen a sus niños a la escuela y los vacunen. También se otorga a las mujeres embarazadas, a condición que vayan al médico durante el embarazo. De manera que tiene componentes de salud y educativos. Bolsa Familia no sólo ayuda a las familias a salir de la pobreza, las ayuda también a ingresar al mercado de trabajo. Una persona que tiene suficiente para comer, vestirse y tener una vida decente está en una posición mejor para buscar trabajo que una persona hambrienta. El objetivo principal del Presidente Lula ha sido garantizar que cada ciudadano de Brasil tenga un piso mínimo para una vida decente, de manera que todos y no sólo algunos puedan participar del desarrollo del país.
El Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) de Brasil hace poco publicó un informe que muestra que la tendencia de matrimonios entre hombres mayores con mujeres que tienen la mitad de sus años está dejando un grupo grande de viudas jóvenes que cobran los beneficios durante un tiempo mucho más largo del previsto. ¿Es esto un problema? ¿Qué puede hacerse?
CEG: Estamos muy conscientes de este problema. Tiene que ver con una “falla” en la ley. Digo falla porque en ninguna parte de la ley está escrito que un hombre o mujer joven no puede casarse con una persona mucho mayor. Este aspecto fue discutido ampliamente en un Foro sobre pensiones que se llevó a cabo en 2007 con la participación de representantes del gobierno, trabajadores y empleadores, así como miembros de diversas ONGs y el mundo académico. Tenemos que encontrar maneras para evitar que los jóvenes se casen con personas mayores con el único propósito de cobrar sus pensiones una vez que estos últimos mueran. Este es un problema que seguramente será abordado la próxima vez que la ley sea modificada.