Transformar la crisis en una oportunidad: Cómo la industria del vestido en Kirgistán enfrenta una disminución de 40 por ciento en sus exportaciones

Después del colapso de la Unión Soviética y la transición del país hacia una economía de mercado. la industria del vestido de Kirgistán fue una de las primeras en recuperarse. En la actualidad, es el primer sector que ha sido severamente afectado por la crisis económica y social mundial.

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Fecha de la publicación 16 de junio de 2009
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
Tema Conferencia Internacional del Trabajo
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BISHKEK, KISGISTÁN (OIT EnLínea) – Almash, una muchacha de 18 años proveniente de una aldea del sur de Kirgistán, está parada frente a la entrada de la fábrica. Está confundida y contrariada. Había visitado ocho fábricas sin encontrar trabajo.

“Vine hasta aquí porque mi familia contaba conmigo para ganar algún dinero. Al parecer debo regresar a casa. No sé qué decirle a mi familia. No hay trabajo en el lugar donde vivo”, dijo Almash.

Almash no es la única que no logra encontrar un empleo o lo ha perdido en los últimos seis meses. Es una consecuencia de la crisis económica, la demanda de productos de la industria de la confección en Rusia y Kirgistán ha disminuido de 40 por ciento. Para febrero 2009, 20 por ciento de las fábricas de prendas de vestir, en su mayoría las más pequeñas, había cerrado. Se prevé que esta tendencia continúe y la industria enfrenta una verdadera crisis del empleo.

Hasta el año pasado, cualquier muchacha joven – aún con sólo una capacitación básica – habría encontrado trabajo en una fábrica de prendas de vestir. Pero la situación actual del sector de la confección es completamente distinta a la de antes del comienzo de la crisis.

Después que el país logró su independencia, diez grandes fábricas de prendas de vestir fueron reemplazadas por miles de pequeñas y medianas empresas y talleres con entre cinco y 80 trabajadores. Pronto encontraron su nicho del mercado: con telas y accesorios provenientes de China, comenzaron a producir prendas de vestir básicas para compradores de bajos ingresos en Rusia y Kazajstán.

A partir de 2006, la tasa anual de crecimiento en la industria era de 125 por ciento. De acuerdo con las cifras oficiales, el sector de la confección empleaba a 160.000 trabajadores, 80 por ciento de los cuales eran mujeres.

“Nuestros cálculos sobre la fuerza de trabajo de la industria son mucho más altos: entre 300.000 y 400.000 trabajadores. Representan un alto porcentaje de los 2,4 millones de personas económicamente activas del país”, dijo Saparbek Asanov, presidente de Legprom, la asociación de las pequeñas industrias de Kirgistán.

“Las estadísticas no cubren los miles de trabajadores en la pequeñas y micro empresas informales, ubicadas con frecuencia en los sótanos de edificios residenciales y hasta en casas privadas. Estos lugares de trabajo son informales e inseguros, y las condiciones de trabajo lejos de ser perfectas. Pero son la única fuente de ingresos para muchos trabajadores jóvenes con pocas calificaciones y sus familias, en especial aquellos que vienen a las grandes ciudades provenientes de las zonas rurales remotas con altos índices de pobreza y desempleo”.

El trabajo de costurera es estacional (el pico de la temporada es el verano) pero los salarios son altos para el estándar local: entre 6.000 y 8.000 Som (cerca de 200 dólares), varias veces más altos del salario promedio local del país.

¿Logrará sobrevivir a la crisis la industria del vestido de Kirgistán?

“Sí, si es capaz de adaptarse a la nueva situación y crear lugares de trabajo sostenibles y competitivos”, dijo Martina Lubyova, Directora Subregional de la OIT para Europa Oriental y Asia central. “El desarrollo de la industria textil y del vestido es una de las prioridades del programa de trabajo decente por país suscrito por la OIT y Kirgistán, y estamos trabajando activamente con nuestros socios para introducir, a través de nuestros proyectos, los instrumentos y metodologías adecuados de la OIT”.

Financiado por el gobierno de Holanda, el proyecto “Fomentar el empleo juvenil” de la OIT en Kirgistán pone atención especial en la industria textil, donde 70 por ciento de los trabajadores son jóvenes con menos de 30 años.

El proyecto tiene el objetivo de mejorar la calidad de la fuerza de trabajo en la industria del vestido. En lugar de los cursos tradicionales de formación profesional de 2-3 años de duración, el proyecto ofrece a las escuelas profesionales el programa de formación profesional por etapas basado en la capacitación (MST), que permite preparar adecuadamente trabajadores calificados en un período de tiempo breve para el mercado laboral en concordancia con las exigencias de los empleadores.

Para quienes desean desarrollar su capacidad empresarial, la OIT introdujo el Programa Inicie y Mejore su Negocio (SIYB). Para los empleadores, el proyecto planea organizar formación sobre productividad y competitividad.

La crisis presenta una oportunidad para buscar nuevos mercados. Como resultado de una iniciativa del proyecto de la OIT, un grupo de empresarios holandeses visitará Kirgistán en septiembre para discutir cómo promover los productos del país en Europa Occidental.

En este sector, la seguridad y salud en el trabajo también son aún un problema grave. Durante la temporada pico las costureras tienen que trabajar turnos de 12 horas en condiciones de trabajo difíciles, con poca ventilación y luz. Después de 2-3 años un trabajador puede perder 30-40 por ciento de su vista. La tasa de accidentes también es muy alta. Para mejorar esta situación, la OIT organizará una serie de cursos de formación sobre gestión del riesgo en las fábricas de prendas de vestir, con la perspectiva de realizar otros reproduciendo conocimientos y experiencia en otras empresas.

De acuerdo con un estudio de empleadores, sólo 35 por ciento de las fábricas de prendas de vestir de grandes dimensiones establece contratos con todos sus empleados, y la mayor parte de las más pequeñas (con hasta diez trabajadores) no establece ningún contrato. Como consecuencia, los trabajadores no reciben prestaciones por desempleo o de maternidad (80 por ciento de los trabajadores son mujeres), y no tienen derecho a seguro contra enfermedades o accidentes. La OIT trabajo con los sindicatos, apoyando sus campañas para organizar a los trabajadores a nivel empresarial y para promover el diálogo social.

El informe del Director General de la OIT a la reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo Nota 1de junio 2009 refleja la situación de Kirgistán cuando dice: “La crisis ha suscitado un importante replanteamiento de las políticas en todas partes. Esta evolución es positiva y llega con un considerable retraso. Tenemos la responsabilidad de analizar los errores del pasado reciente con el fin de construir un futuro mejor”.

O en las palabras de Ljubov Ardamina, Director de una fábrica de prendas de tejido de punto en Bushkek: “La crisis ha revelado muchos problemas ... es tiempo de analizar nuestro trabajo de manera crítica y de mejorar, poniendo siempre a las personas en primer lugar”.


Nota 1 – Enfrentando la crisis mundial del empleo - La recuperación mediante políticas de trabajo decente, Memoria del Director General (Informe I(A)), Conferencia Internacional del Trabajo, 98.a reunión, Ginebra, 2009.