Contáctenos | Mapa del sitio |
Français  | English

Programas de transferencia monetaria condicionada: un paso adelante en la lucha contra la pobreza

Los programas de transferencia monetaria condicionada son una herramienta importante para la reducción de la pobreza y la promoción de la inclusión social, dos objetivos clave de la Organización Internacional del Trabajo. México lleva adelante uno de los más exitosos programas de este tipo, que hace poco fue tema central de un seminario en la sede de la OIT, en Ginebra. Sin embargo, la discusión que se generó puso en evidencia que estos programas no están libres de riesgos.

Seleccione para ampliar la imagen
Qué Artículo
Fecha de la publicación 8 de abril de 2008
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
Tema lucha contra la pobreza
Otros idiomas Français • English

GINEBRA (OIT EnLínea) – A Salvador Escobedo Zoletto le gusta utilizar la palabra corresponsabilidad al referirse a “Oportunidades”, el programa de transferencia monetaria condicionada que ayuda a 25 millones de mexicanos, casi un cuarto del total de la población, a enfrentar la pobreza.

“La corresponsabilidad es un factor clave en este programa, porque cada familia desempeña un papel activo en su propio desarrollo”, señala el Dr. Escobedo, quien coordina “Oportunidades” desde diciembre 2006.

En general, el programa funciona de manera muy sencilla. Para recibir las transferencias monetarias, las familias de bajos ingresos deben visitar las unidades de servicios de salud de manera regular y enviar a sus niños a la escuela.

El programa también busca fortalecer la posición de la mujer en la estructura familiar. Las madres son las beneficiarias del programa, y el dinero en efectivo pasa directamente del gobierno federal a ellas, sin ningún intermediario.

Pero si las directrices del programa son claras y sencillas, también son igual de justas y estrictas. “El proceso de selección es muy riguroso para garantizar que los fondos vayan a aquellos que realmente los necesitan”, dice el Dr. Escobedo.

Una de las principales diferencias entre “Oportunidades” y otros programas similares - en México y en otros países - es que los beneficiarios no son seleccionados a nivel local, sino mediante una fórmula centralizada. El objetivo es minimizar el clientelismo.

Cuando se estableció en 1997, el programa sólo atendía las áreas rurales marginadas. En la actualidad, está presente en 92.000 poblaciones en todo el país, con resultados muy tangibles.

Un estudio realizado en agosto mostró que los niños de las familias que han adherido a “Oportunidades” tienen un promedio de altura y peso superior a otros niños pobres. Otros estudios demostraron una disminución importante en los niveles de anemia y una mayor asistencia escolar en los niños que formaban parte del programa. “Oportunidades” también ha sido muy eficaz en combatir el trabajo infantil, si bien éste no era uno de sus objetivos.

Pero en un país como México, donde la pobreza y los fenómenos relacionados de exclusión social constituyen un problema que existe desde hace mucho tiempo, los desafíos continúan siendo numerosos y diversos.

“Tenemos que ser capaces de integrar cabalmente nuestro programa con el sector sanitario”, sostiene el Dr. Escobedo, quien estuvo hace poco en la OIT para hablar sobre “Oportunidades”. “Este es uno de nuestros retos”.

México no es el único país que ha adoptado los programas de transferencia monetaria. En Brasil, por ejemplo, se estableció el programa Bolsa Familia para garantizar el acceso a alimentos, salud y educación a las familias pobres. Cerca de 11 millones de familias se benefician del programa, es decir, más de 46 millones de personas.

Aunque con estos programas países como México y Brasil están a la vanguardia, la falta de protección social sigue siendo un problema muy extendido a nivel global. Sólo una de cada cinco personas en el mundo tiene una adecuada cobertura de protección social. Las otras cuatro también la necesitan, pero deben arreglárselas sin tenerla.

Es por este motivo que los gobiernos y las organizaciones de empleadores y trabajadores presentes a la Conferencia Internacional del Trabajo en junio 2001 consideraron que debía darse máxima prioridad a las “políticas e iniciativas destinadas a ofrecer cobertura de seguridad social a aquellos que no están cubiertos por los sistemas existentes”.

La OIT lanzó una Campaña mundial sobre seguridad social y cobertura para todos con el objetivo de estimular la extensión de la cobertura de la seguridad social como un medio para combatir la pobreza y la exclusión social.

“Uno de los aspectos que la OIT aborda con este tipo de programas son los vínculos con otros componentes del sistema nacional de protección social”, señala Emmanuel Reynaud, del Departamento de Seguridad Social de la OIT.

“La idea es buscar una transición de programas como Oportunidades hacia programas más regulares de protección social existentes en una sociedad”, explica Reynaud. “El peligro de estos programas es que pueden causar una dependencia más prolongada de lo necesario”. De acuerdo con Reynaud, quien participó junto con el Dr. Escobedo en la discusión en la OIT, “las políticas sociales que deben acompañar a estos programas deberían comprender mecanismos que ayuden a las personas a integrarse a la economía formal y, por lo tanto, a los sistemas de seguridad social primarios”.

“A largo plazo, el objetivo de programas como 'Oportunidades' es no tener necesidad de existir y desaparecer de manera gradual”, concluye Reynaud.

^ top