Traducción:
Este vínculo entre las cuestiones de la globalización, la problemática del trabajo y las cuestiones de los estándares y la cohesión social es de hecho el punto neurálgico de esta ecuación compleja.
Esto es lo que está en juego aquí y la conclusión anticipada de esta discusión sería: el trabajo, si es decente, es el mejor, el más poderoso y el más sostenible garante de los avances económicos y de la integración social de las personas a escala mundial.
Por ello veo en el Programa de Trabajo Decente el potencial movilizador e integrador que la Agenda de Lisboa está teniendo para Europa.
Y apuesto por el refuerzo del trabajo decente como estrategia compartida por todos a nivel mundial y enfocada en el empleo y la dignidad, bases fundamentales de cualquier estrategia de desarrollo verdaderamente capaz de promover un crecimiento económico sostenible e influyente.
